Una obra de teatro

Una obra de teatro Opus Dei

Ayer domingo fuimos un grupo de amigos a ver la obra de teatro "El misterio del Cristo de los Gascones". No está basada en la leyenda de la aparición de este Cristo yacente en Segovia, se trata de un Cristo articulado del siglo XI y que se encuentra en la iglesia de San Justo de esta ciudad.

La actriz principal es amiga, y compañera de cole desde pequeñas, de una de las que venían con nosotros, la causante de ir. La obra desarrolla la vida de Jesuscristo, desde la Anunciación hasta la Resurrección del Señor. Creo recordar que eran ocho pasos de la vida de Jesús. El Cristo tomaba vida (es articulado y no es el original, ¡claro!) por medio de uno, dos o tres de los actores, dependiendo de la escena. Iba con cierta precaución al teatro, uno no sabe qué puede encontrarse hoy en día en un escenario en un tema en el que detrás está el nombre de Cristo. Tengo que reconocer que no me lo esperaba y que, con una ligera inquietud del principio, luego el desarrollo me agradó bastante. Me resultó una mezcla de elegante y sencillo el "actor principal": el Cristo.

Según iba transcurriendo la obra, me imaginaba la vida del Señor. Que también tendría ratos de descanso con los Apóstoles, que montaría sus convivencias o retiros con ellos. Que tendrían ratos de risas, que el Señor se preocuparía constatemente porque a los suyos no les faltara de nada. Cómo sonreiría el Señor, como lo hizo con el joven rico. Intentaba imaginar cómo serían las comuniones de la Virgen, cómo se esmeraría por recibir a su Hijo. Me vino a la cabeza, aunque en ese momento no sabía el texto exacto, unas palabras de San Josemaría: "para acercarnos a Dios hemos de emprender el camino justo, que es la Humanidad Santísima de Cristo".
No se si los actores, como dicen ellos, se meten en la piel del personaje que representan. Si fuera así, se darían cuenta de la grandeza de estos Ilustres Personajes de la obra de ayer: su Madre, San Pedro, María Magdalena, Lázaro … Pienso que si se meten en su personaje, la vida les daría un vuelco, pues su corazón no puede quedar indiferente ante Él.
Después fuimos a reponer algo de fuerzas, cada uno contando las consiguientes cosas y chascarrillos personales. Una amiga me comentaba que el sábado tuvo una comida con compañeras de colegio de su promoción y que resultaba una pena que, a pesar de haber ido a un colegio en el que se las había dado una formación cristiana, bastantes de ellas habían perdido la práctica de asistir a Misa. La comodidad, la pereza y el sillón vencen, entre otras cosas más por supuesto, a esas personas que tenían esta buena costumbre. Cuando nos damos cuenta ha pasado mucho tiempo y ya ha creado en nosotros una "costra" para justificarnos, a la cual añadimos dosis de argumentos "intelectuales" por los que hemos "dejado de creer". Desde el que no tenemos tiempo a que son prácticas infantiles, ya ves tú, ¡la Cruz una práctica infantil!.
Sigo pensando lo mismo de siempre, que se confiesen primero nuestros amigos y luego todo irá sobre ruedas para su alma.
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