Un testimonio de VIDA impresionante

Siguiendo el consejo del semanario Alfa y Omega, he leído el blog de Olga Bejano. Me he copiado algunos textos para publicarlo. Pero lo que realmente vale la pena es que cada uno entre  (olgabejanodominguez.blogspot.com) y se empape de este testimonio de vida. Podía escribir vida con mayúscula porque a pesar de todas las limitaciones que tiene para vivir transmite una esperanza y sentido de la vida que es envidiable.  

 

 

Olga Bejano sufre una terrible enfermedad degenerativa. Desde los 23 años vive en una UCI instalada en su casa. Es tetrapléjica y no puede ver, ni hablar, ni respirar. Su terrible tragedia comenzó cuando a los 12 años la operaron de apendicitis. En la anestesia, por los años 70, se utilizaba un componente, el curare, que fue el detonante de su desgracia. Dañó el bulbo raquídeo y el sistema nervioso central. Sin embargo, hasta los 23 años Olga llevó una vida normal: se enamoró y desenamoró hasta tres veces, practicaba muchos deportes, era creativa y despierta, con un sentido del humor envidiable y facilidad para cantar, bailar, dibujar y escribir. Pero, un día de 1987 su glotis se paralizó y sufrió una parada cardíaca. “El coma cambió mi vida”, entró en coma profundo y estuvo 5 días clínicamente muerta. “Aunque nadie apostaba por mí, para llevar la contraría, volví a la vida. Cuando entré en coma pasé la experiencia del túnel. Lo recuerdo como lo más maravilloso que me ha pasado nunca, algo que transformo mi vida. Había una luz intensa y blanca y al final un hombre con un manto blanco que me llamaba por mi nombre” .Pero Olga volvió a la vida y lucha día a día contra la enfermedad. “Por supuesto, soy creyente, pero mi fe no tiene nada que ver con mi fuerza.

 

 

 

 “Cualquier vida es única e irrepetible y tiene tanto valor como otra. Si hubiese una vida sin importancia, ninguna sería importante”. Con estas palabras Olga nos quiere transmitir su razón de ser, el motivo de no tirar la toalla, el porqué lucha contra corriente. Nos recuerda otras vidas que, como ella, luchan y lucharon contra la adversidad.: el astrofísico Stephen Hawking sigue regalando al mundo sus descubrimientos y teorias; el actor Christopher Revé peleó hasta el final de sus días para salir adelante; el Papa Juan Pablo II y tantos otros. “Sólo el que sufre sabe entender el sufrimiento” “Mi vida es luchar, sufrir y escribir”, así define su existencia esta joven riojana. Pero también lee el correo postal y electrónico y contesta a todo el que la escribe, hace llamadas telefónicas, recibe visitas y escribe artículos, cuentos y libros. De estos últimos va por el tercero. Si todo va bien, piensa presentarlo para la primavera del año que viene. Trata de los pasos que ha dado hasta alcanzar la espiritualidad de la que goza hoy. “Vivo el presente las 24 horas”.  A las cuatro de la mañana ya está de nuevo despierta, pero permanece en la cama rezando y meditando (dedica horas cada día a pensar).  A pesar de su sufrimiento y su difícil situación. Olga no ha perdido su sentido del humor. Recuerda cómo le contaba su madre que coincidió en el parto con Lola Flores y que ella compartió nido con Rosario. La cantante vivió una situación dramática en la película Hable con ella y ella la está viviendo en la vida real.

 

Desde su cama, manda un mensaje para aquellos que están en su misma situación: “No penséis en el pasado ni en el futuro. Vivid el presente. Yo estoy paralizada de la cabeza a los pies, apenas veo, no puedo hablar, respiro y me alimento de forma artificial… Llevo muchos años así, pero quiero vivir. Así se lo dije también a Ramón Sanpedro pero su forma de pensar era distinta a la mía. Nos carteamos un par de veces, pero él no podía entender cómo quería seguir adelante. Yo le dije que tenía tantas ganas o más que él de irme, pero soy creyente y quiero que Dios decida cuál será mi hora. No seré yo quien tome esa decisión. “Dios dispondrá mi hora” Sanpedro me respondió que él era una cabeza pensante pegada a un cuerpo muerto y que así no quería seguir.  

 

Cuando se le pregunta ¿Cómo te sientes? Responde que estoy tetrapléjica, apenas veo, no puedo hablar, me alimento y respiro de manera artificial y dependo de los demás absolutamente para todo. Mi materia está presa pero mis pensamientos y sentimientos son libres. Nadie puede pensar o sentir por mí. En eso y sólo en eso soy libre. No faltan los que opinan que soy un vegetal y que mi vida no tiene valor ni sentido, pero un vegetal que piensa y siente puede ser capaz de escribir y hacer pensar y sentir a los demás. Cada mañana siento que estoy viva, aunque mi cuerpo está paralizado… A pesar de todas esas limitaciones, mi corazón sigue latiendo y sintiendo… Un día más, puedo volver a ver a mis seres queridos, amigos y conocidos. Un día más, tengo la oportunidad de crecer como persona y madurar espiritualmente para ir acercándome más a Dios. Un día más puedo ser lluvia, en vez de ver llover. De mi cabeza sale todas las mañanas una mariposa que va a Cristo, le da un beso de mi parte y le dice: “Me ha dicho Olga que, por favor, seas su Cirineo y a ratitos le cojas la cruz, sobre todo cuando escriba…” Por último, va volando al Espíritu Santo y le pide que me inspire lo que debo pensar, callar y escribir para procurar el bien de todas las almas y el mío propio; sobre todo en días como hoy, en que me cuesta tanto escribir porque físicamente estoy hecha unos zorros. 

 

A pesar de mis 18 años de ‘arresto domiciliario’ no soy la típica enferma que se deprime, llora o se victimiza. Por el contrario, procuro que mi familia, mi enfermera y mis amigos siempre me vean lo mejor posible aunque, como todo el mundo, tengo días mejores y peores. Mi vida no es para nada triste o aburrida, al revés, el tiempo que la enfermera está conmigo no es suficiente para hacer todo lo que ese día tengo planeado. La vida es el don más preciado que Dios nos da y depende de cómo la viva cada uno puede ser el más desgraciado del planeta o el más feliz.

 

Cuando estaba bien, vivía las fiestas navideñas como cualquier chica de mi edad: comidas, cenas en familia, etc. Me hacía mucha ilusión comprarme algún modelito para el cotillón de Nochevieja. El roscón de Reyes solía comerlo en algún autobús dirigiéndome al Pirineo Aragonés para esquiar con mis amigas. Algunos días, de los 15 que tenía de vacaciones, los dedicaba a una obra solidaria. También solía hacer compras. En este momento, no puedo comer, comprar, ni esquiar, pero creo que ahora sí entiendo el espíritu navideño, y pienso más en los demás. Para mí, la Navidad ahora se ha convertido en una época de renovación personal. 

 

No quiero terminar sin recoger estas tres preguntas que le hacían en una entrevista:  ¿Qué le pide a Dios todos los días? -Fuerzas para poder llevar una cruz que cada día pesa más. ¿Y qué le dice Dios todos los días? – Que me tiene reservada para algo muy grande. ¿Qué le dirías a la gente que ha perdido el gusto por la vida? – Que sin Dios nada vale la pena, que lo busquen como si quisieran encontrar las llaves en el fondo del mar.

 

Todo gracias a Olga….Ya sabes donde está el original.  

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