Un cambio radical.

Soy muy poco dado a sensiblerías, ni a exaltaciones afectivas de ningún género. Voy a testimoniar lo que me ocurrió hace tiempo, concretamente el 6 de octubre de 2002. No reprocho a nadie si esto no le parece verosímil o si piensa que es -sencillamente- una tontería de viejo. Llevo media vida dedicado al mundo del Arte, concretamente al Arte Colonial Hispanoamericano. He visto miles de imágenes religiosas y cientos de iglesias. Nunca me suscitaron devoción, ni me cambiaron el ánimo. No me inmuto al ver la imagen iconográfica (muy poco conocida fuera de Latinoamérica) más patética y dura que conozco del "Cristo recogiendo sus vestidos tras la flagelación". (leer completo)

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