Teatro: Alí Babá y los 40 ladrones

ALÍ BABÁ Y LOS CUARENTA LADRONES
(Fiesta de Navidad. Pàdua, 2005/06)

PERSONAJES
SULTAN
ASESOR
KARAI
HAKIM
ALÍ BABA
ALÍ TEVÍ
LADRONES
TRAIDORES

ESCENA 1

    Música introductoria
    Entra un mercader con su carrito de vendedor ambulante.

MERCADER 1: (sólo en el escenario, gritando como si se encontrara en una plaza llena de gente)¡Turbantes de último modelo!¡telas de todo tipo, sables, armas y armaduras…! (va repitiendo lo mismo varias veces)

Entra el Mercader 2 gritando lo mismo que mercader 1, creando una confusión de voces.

MERCADER 1: No parese que hoy esté la plasa muy animá…
MERCADER 2: No parece no… Hoy que creía que sería una gran día…
MERCADER 1: ¡Piya! Po no se te ve muy asertao con aquello de la intuisione a tí.
MERCADER 2: (cayendo en la cuenta) Ya entiendo, hoy hace 100 años  de la terrible historia de Alí Babá y los Cuarenta Ladrones.
MERCADER 1:  ¿Te refiere a lo del Karai y el Hakim?
MERCADER 2: Exacto. Karai y Hakim eran dos hermanos gemelos que no se parecían en nada. Karai era muy formal y bien adaptado para las cosas de palacio, pero con un corazón perverso y tirano que nunca quiso controlar.
MERCADER 1: Uy… ya me vo acordando. Hakim era un prinsipe ma despistao, no le iban pa ná todas las cursilada de Palasio. Siempre que podía huía de Palasio para pasaer por laj calles… Pero tenía mu buen corasón, era una gran pesona.
MERCADER 2: ¿Cuál era el problema? Los dos hermanos eran gemelos, pero nadie supo nunca quien nació primero. ¿Quien sucedería entonces al buen Sultán?
MERCADER 1: La madre murió en el momento del parto y…
MERCADER 2: El buen Sultán, aunque intentaba disimularlo, tenía preferencia por Hakim por su generosidad y nobleza, pero no quería ser injusto.
MERCADER 1: ¿Cuando entró en acsión Alí Babá?
MERCADER 2: Todo empezó en Palacio, el día de la celebración de la mayoría de edad de los dos hijos del Sultán

    Al abrirse el telón, se descubre un ambiente de palacio árabe antiguo. El SULTÁN está en la sala del trono, con cara de preocupación. Allí hay también algunos altos dignatarios (África, China, Arabia) del reino. Junto al trono del SULTÁN hay  otras tres sillas, una a cada lado y otra un poco más apartada. En escena están también el ASESOR y KARAI, paseándose por el escenario. Dos sirvientes le están abanicando, y otros dos le ofrecen algún tesoro o algo parecido. El SULTÁN no parece hacer demasiado caso. Hace un gesto con la mano, y los sirvientes se llevan los tesoros, como si fueran a guardarlos. Después, hace un gesto también a los que están abanicando, y también se marchan. Cuando salen de escena se apaga la música.

SULTÁN: ¿Dónde está Hakim?
ASESOR: (resignado) Mi Señor, ha vuelto a escaparse de palacio…
KARAI: (lleno de orgullo) Para variar, menuda noticia…
ASESOR: Ni siquiera es capaz de presentarse  en su propio cumpleaños.
KARAI: Qué también es el mío.
SULTÁN: (enfadado) ¡Dejaos de tonterías! (al asesor) Mis dos hijos mellizos cumplen hoy la mayoría de edad, y uno de ellos no está en su propia celebración… Te dije que debías ocuparte de que estuviera aquí, Ve ahora mismo a buscar a Hakim.
ASESOR: (con una inclinación de cabeza) Sí, Señor. (sale)
KARAI: Padre, mi hermano es un soñador. No le importan los asuntos de Estado, sólo pasarlo bien. Se va al pueblo… a los mercados… a ver nuevos inventos… a curiosear…
SULTÁN: (en tono comprensivo) Los dos sois mis hijos… Cada uno con sus virtudes y sus defectos. Y los dos con derecho al trono.
KARAI: (bruscamente) ¿Cuáles? ¿Cuáles son sus virtudes?
SULTÁN: (aceptándolo) Sí… es cierto que es  indisciplinado, es rebelde, aventurero, desordenado. Pero yo también era así, y cambié. Y yo no tenía a nadie… bueno sí a vuestra madre. Ahora él te tiene a ti, y tú debes ayudarle.
KARAI: A mí no me hace caso.
SULTÁN: (enfadado) ¿Y qué quieres que haga, que lo desherede? (con mucha teatralidad) Te nombro a ti mi sucesor, y asunto terminado.
ASESOR: (aparece de repente visiblemente ilusionado) ¿Así que ya habéis resuelto el gran dilema?
SULTÁN: No.
ASESOR: Bien, bien, bien… no perdamos la calma. Estamos celebrando un cumpleaños… bueno dos… y además, tengo noticias de Hakim.
SULTÁN: (impaciente) ¿Dónde está?

    En ese momento entra HAKIM, corriendo.

HAKÍM: ¡Aquí, padre! (se cogen por los antebrazos) Perdonadme. Había salido a dar un paseo y el tiempo se me ha pasado volando.
KARAI: ¡Cómo puedes llegar tan tarde! Todos aquí esperándote, y tú  paseando por ahí…
ASESOR: Esto es inadmisible. En un acto oficial tan importante no puede uno permitirse tanto desorden.

    HAKIM lo mira con cara de extrañeza, como si no le importara nada lo que le dicen.

SULTÁN: (poniendo paz) ¡Bueno, bueno! Luego hablaremos de esto. Ya estáis aquí los dos. Sentaos a mi lado hijos míos. (Se sientan) ¡Que comience la música!
NÚMERO MUSICAL DE 5º DE PRIMARIA

    Al terminar el número musical, todos salen de escena menos KARAI y el ASESOR. KARAI se sienta en el trono, muy orgulloso.

KARAI: (imitando con sorna al Sultán) Indisciplinado, rebelde, aventurero… Siempre le quiso más que a mí. ¿Has visto? Ni una palabra de reprensión. ¡Nada de nada!
ASESOR: No os pongáis así, mi futuro Sultán. (Mira a un lado y a otro, asegurándose de que no hay nadie que le escuche) Tengo un plan.
KARAI: ¿Un plan?
ASESOR: Un plan.
KARAI: ¡Un plan!
ASESOR: Sí. En la habitación contigua está esperando Alí Teví, uno de los ladrones de la banda de Alí Babá.
KARAI: ¡Claro! Y a través de él podría capturar a Alí Baba. Ante un mérito tan grande mi padre no podrá negarme el trono.
ASESOR: (niega con la cabeza con una sonrisa malvada) Mi plan es mucho mejor. Hay que convencerle para que secuestre a Hakim y lo haga desaparecer. Entonces tú serás el único sucesor del Sultán.
KARAI: (impresionado) ¿Quieres que acabe con mi hermano gemelo?
ASESOR: ¡Vamos, vamos! ¿Acaso quieres pasar el resto de tus días viendo como te gobierna tu hermano?
KARAI: ¡Por supuesto que no!
ASESOR: Pues no hay nada más que hablar. Espera aquí. (Sale un momento de escena, y entra con ALÍ TEVÍ)
ALÍ TEVÍ: (mirando la sala) ¡Carai!
KARAI: (orgulloso) Yo mismo.
ALÍ TEVÍ: (con gran insolencia) No. Me refería a… carai con la sala del trono, señor… (Codiciosamente) Nunca la había visto tan… de cerca
KARAI: Te gusta ¿verdad?
ALÍ TEVÍ: Pues va ser que sí, señor.
KARAI: (seductor, empezando a rodear a Alí Teví, que se ha quedado en medio del escenario un poco tenso). Quiero demostrarte que los poderosos también sabemos ejercer la virtud de la… generosidad. Todo lo que ves en esta sala podría ser tuyo.
ALÍ TEVÍ: (descolocado) ¿…Me lo repita?
KARAI: (sin escucharlo) Esta noche dejaré la puerta trasera de palacio abierta y yo me encargaré mismo de despistar a la guardia. Tendréis media hora. ¿Será suficiente para llenar de oro vuestros bolsillos?…
ALÍ TEVÍ: (con chulería) Hoy en día nadie regala nada por nada, señor…
KARAI: Dudas acaso de mi desinteresada generosidad ¿eh?… Pues haces bien. Debes secuestrar y matar a mi hermano el príncipe Hakim.
ALÍ TEVÍ: Ah no, eso sí que no, señor. Mi jefe, Alí Baba, jamás me  lo permitiría. “El que roba, roba un diente pero no mata a la gente” ese es nuestro lema.
KARAI: Bien, eres libre Teví… Ahora que te he revelado mi plan, elige: matar a mi hermano y quedarte con todo el oro que ves aquí, o… intentar disfrutar, ahora, y en esta sala… de los últimos minutos de tu vida… Alí Teví, Alí te perdí.
ALÍ TEVÍ: (horrorizado) Vende usted a su hermano y me obliga a comprarlo…
KARAI: (indiferente) Llámalo como quieras.
ALÍ TEVÍ: (resignado) Está bien… No hay marcha atrás. ¿Desea alguna cosa más de mí, señor?
KARAI: No, puedes retirarte.
 
    ALÍ TEVÍ sale corriendo.

KARAI: (imaginándoselo) Karai emperador… Karai el gran Sultán (se ríe estrepitosamente, con una risa malvada)

    Número musical Karai “Un plan para ser Sultán”

Fundido

ESCENA 2

    La escena se desarrolla en la cueva de los ladrones. Hay todo tipo de cajas y muebles muy pobres, combinados con muchos tesoros.
Se oye la voz de ALÍ BABÁ desde cajas:

VOZ: ¡Ábrete, Sésamo!

    Se oye un ruido como si una gran roca se moviera lentamente. Acto seguido, entran en escena los ladrones, precedidos de ALÍ BABÁ, que guardan rutinariamente lo que han robado en distintos sitios de ese lugar.

LADRÓN 1: (riéndose) Le he dado una paliza… Teníais que haberle visto la cara.
LADRÓN 2: Sí, ya lo he visto… Lo que no entiendo es por qué no le has robado el abrigo también.
LADRÓN 1: Porque estaba desmayado, el gordo ese y debíamos irnos.
LADRÓN 3: Tenía mucha pasta el tío ese…
LADRÓN 1: (con suficiencia) Evidentemente, yo no le doy una paliza a cualquiera porque sí…

    Alí Babá, que ha estado escuchando mientras estaba atareado ordenando los “frutos” del trabajo de ese día, no puede aguantar más y estalla.

ALÍ BABÁ: (cogiéndole por la pechera) El que roba, roba un diente pero no mata a la gente. ¿Ya se te ha olvidado nuestro lema?
LADRÓN 1: (asustado) Pero… si no le pegaba no le sacaba ni una moneda.
ALÍ BABÁ: Pues tendrías que haber buscado otra víctima. Hay cientos de ciudadanos ricos a los que podías robar. Robamos para sobrevivir y ayudar a los pobres. Sólo podemos hacer daño para defendernos.
LADRÓN 1: Sí, claro, pero, si todos el mundo se nos enfrentara, como ha hecho ese desgraciado, ¿entonces…?
ALÍ BABÁ: Hay que ser más astuto, y encontrar nuevas maneras de robar sin emplear la fuerza. ¿Tu qué crees Alí Fakí? (aprovecha que se gira el ladron 1 para quitarle la daga)
ALÍ FAKÍ: Muy cierto, jefe.
ALÍ BABÁ: (con la daga en la mano) ¿Lo ves?

    Se oye la voz de ALÍ TEVÍ desde cajas.

ALÍ TEVÍ: ¡Ábrete, Sésamo!

    Se vuelve a oír el ruido de una roca que se abre, y acto seguido entra en escena ALÍ TEVÍ.

ALÍ BABÁ: ¿Dónde has estado? Supongo que, como siempre, habrás conseguido un gran botín.
ALÍ TEVÍ: (sonriendo) No. Algo mucho mejor.
ALÍ BABÁ: ¿De qué se trata?
ALÍ TEVÍ: Tengo un… “interesante contacto” que nos servirá para conseguir, en una noche, la mayor riqueza que jamás hayamos podido imaginar.

    Se crea un silencio de gran expectación por parte de todos.

ALÍ BABÁ: Soy todo oídos.
ALÍ TEVÍ: (siguiéndole el juego) “Alguien” nos va a dejar campo libre en Palacio para que podamos saquear a nuestro gusto sin ningún peligro.
    Murmullos entre los ladrones

ALÍ BABÁ: (sorprendido) Carai.
ALÍ TEVÍ: (asustado al pensar que Alí Babá ya lo sabe todo) ¿Qué has dicho?
ALÍ BABA: Nada, que me sorprende que hayas encontrado un contacto en el único lugar de Arabia en el que todavía no habíamos conseguido entrar.
ALÍ TEVÍ: (corrigiéndolo) En el que ni se nos había ocurrido entrar.
LADRON 1: ¿Pero cómo se te ha ocurrido?
LADRON 2: ¿Con quien has hablado?
ALÍ TEVÍ: ¡Ja, ja! A vosotros os lo voy a decir. Esta noche tendremos media hora para saquear el salón del trono y llevarnos todo lo que nos apetezca. ¿Qué os parece?
TODOS: (menos Alí Babá) ¡Genial! ¡Vamos a ser ricos! ¡Vacaciones!
ALÍ BABÁ: (muy serio) Demasiado fácil.
LADRÓN 2: Vamos, Jefe. Si lo dice Alí Teví, es que es verdad… ¿Cuándo nos ha fallado?
ALÍ BABÁ: Nunca, realmente. Pero podrían haberle engañado. ¿Quieres encontrarte a toda la corte del Sultán esperando para echarte la soga al cuello?
ALÍ TEVÍ: (burlándose) ¿Crees que no me he asegurado antes de que no fuera una trampa? ¿Cuándo he caído en una trampa?
TODOS: (menos Alí Babá) ¡¡NUNCA!!
ALÍ TEVÍ: Y, ¿cuándo hemos tenido un botín tan grande al alcance de la mano?
TODOS: ¡Nunca!
ALÍ TEVÍ: Hasta hoy.
LADRÓN 3: ¡Muy cierto!
LADRÓN 4: Mañana seremos los más ricos de Arabia.
LADRÓN 5: No. ¡Del mundo!
ALÍ TEVÍ: (a Alí Babá con mucha amabilidad) Vamos… Están como locos. Te doy mi palabra de que será más fácil que robar a una vieja. Déjame organizar a mí por una vez.
ALÍ BABA: (mirando las caras de todos, ansiosos por que acepte) Está bien. Iremos: pero a la mínima señal de peligro nos retiramos.
ALÍ TEVÍ: (muy seguro de sí mismo) Tranquilo. Todo está controlado.
TODOS: ¡Vamos! ¡Viva! ¡Ricos, Vamos a ser ricos! (y cosas por el estilo)

NÚMERO MUSICAL DE LOS LADRONES DE ALÍ BABÁ CON ALÍ TEVÍ (1º ESO)

ESCENA 3

    El decorado es parcial (la puerta trasera del palacio). Ahora están los ladrones, cada uno con sacos cargados de cosas, saliendo del palacio. Algún ladrón vigila que no venga nadie. ALÍ TEVÍ está en medio, dirigiendo la operación.

ALÍ BABÁ: ¡Vamos! Ya tenemos suficiente. (Mirando a cajas) ¡Teví, sal de una vez, no tenemos más tiempo!
ALÍ TEVÍ: (des de cajas) ¡Sí, ya voy…! ¡Id pasando vosotros, ya os alcanzaré! He encontrado algo que pesa un poco, pero ya han venido un par a ayudarme.
ALÍ BABÁ: (Resignado) Está bien, pero date prisa
ALÍ TEVÍ: No te preocupes. Estaré allí enseguida.

    ALÍ BABÁ se marcha y le siguen los ladrones que estaban en escena. Entra Alí Teví con un par de ladrones (2ºESO) llevando a la fuerza a Hakim, que está amordazado. Lo encapuchan, Alí Teví saca un cuchillo y justo cuando va a clavárselo a Hakim, aparece Alí Babá y se lo impide.

ALÍ BABÁ: (agarrando la muñeca de ALÍ TEVÍ) ¡¡¡NO!!! ¿Qué estás haciendo? ¿Has perdido la cabeza? ¿Quién es este?
ALÍ TEVÍ: No lo sé. Debe ser un siervo del Sultán. Ha aparecido de pronto aquí en medio.
ALÍ BABÁ: ¡Ibas a matarlo!
ALÍ TEVÍ: Si no lo hacemos nos delatará.
ALÍ BABÁ: ¡El que roba, roba un diente pero no mata a la gente!
ALÍ TEVÍ: Ya…, pero no podemos dejarlo aquí…
ALÍ BABÁ: Pues nos lo llevamos.
ALÍ TEVÍ: ¿Estás loco?
ALÍ BABÁ: (imponiendo su autoridad) Nos lo llevaremos como prisionero. ¡Vamos!

    ALÍ BABÁ coge del brazo a HAKIM y se lo lleva fuera del escenario. ALÍ TEVÍ y los ladrones que se habían quedado con él se quedan.

LADRÓN: ¿Qué haremos ahora?
ALÍ TEVÍ: O lo matamos en la cueva o engañamos a Karai. Me pidió una prueba de la muerte de su hermano… Podemos dejar, en las puertas de Palacio, parte de su ropa manchada con sangre de un animal.

    El ladrón asiente y salen corriendo por el mismo sitio que Alí Babá.

MERCADER 2 (en off): A la mañana siguiente, el asalto fue descubierto por los sirvientes del Sultán. Pocas horas más tarde se descubrió también la desaparición de Hakim. La Guardia del Sultán registró todas las calles de la ciudad hasta el anochecer, pero no encontraron nada. Finalmente, por la mañana, encontraron la camisa ensangrentada de Hakim tirada a las puertas de Palacio. A las doce del mediodía, el Sultán comunicó al pueblo la triste noticia y decretó un mes de luto por la muerte del príncipe. Pocos días más tarde, después de largas conversaciones con su asesor, el Sultán abdicó en favor de su hijo Karai.
MERCADER 1 (en off): ¡Er Karai convertío en Sultang… ! ¡Jozú!

ESCENA 4

    Sigue el escenario del Palacio, ya reconstruido, aunque ahora lo preside Karai.

NÚMERO MÚSICAL DE LA TIRANÍA DE KARAI (3º y 4º de ESO)

    Entran cuatro soldados trayendo a  dos campesinos vestidos como mendigos. El SOLDADO 1 se arrodilla.

SOLDADO 1: ¡Oh, mi sultán! Grande entre los grandes. Estos dos plebeyos no han pagado los  impuestos de la cosecha de este año.
KARAI: ¿Qué tenéis que decir en vuestra defensa?
CAMPESINO 1: Señor, ha sido un año de sequía, y no ha habido cosecha…
KARAI: ¡Excusas! Debíais tener reservas de dinero para pagar los impuestos. ¡Al calabozo!
CAMPESINO 2: (postrándose en el suelo) ¡Piedad, mi señor! Tengo mujer y tres hijos que me necesitan. ¿Quién cuidará de ellos?
KARAI: (con una sonrisa burlona) ¿Es acaso ese el trabajo de un Sultán, buscar niñera para tus mocosos? Ja, ja, ja.
CAMPESINO 2: (mientras los de la guardia se lo llevan forcejeando, en un arrebato de valentía) ¡No, no, dejadme en paz! Ya no hay justicia en este reino. Si Hakim fuera  Sultán hubiera comprendido mi situación.

    Se hace un silencio muy tenso. Los guardias se miran unos a otros, y los Campesinos siguen desafiando a Karai con la mirada.

KARAI: (con ira creciente)  ¿¡Cómo!? ¿Utilizáis  el nombre de mi difunto hermano para vuestro interés? ¿Os atrevéis a frivolizar el nombre del honorable Hakim? ¡Esto es inconcebible, inimaginable! ¡¡A la horca, a la horca los dos!!

    Todos se quedan totalmente helados sin reaccionar.

KARAI: (a los guardias) ¿Qué os pasa, no me habéis oído? ¡A la horca he dicho!

    Los guardias reaccionan, llevándose por la fuerza a los campesinos que van gritando “injusticia, piedad…”. Entra el Sultan.

SULTÁN: ¡Karai! ¿Es cierto lo que ha llegado a mis oídos? Oh, ahora se confirman todos mis temores…
KARAI: (con cínica simpatía) Padre, las cosas no son como antes. Estamos en un reino plagado de bandidos, si no ponemos mano dura…
SULTÁN: Sabes que nunca ha habido pena de muerte en nuestro sultanato.
KARAI: Esos súbditos querían sublevarse, padre. Tú ya eres mayor, hay cosas que ya no puedes entender…
SULTÁN: Esos ciudadanos sólo querían dar de comer a sus familias.
KARAI: Padre, te haces viejo. Eres un poco ingenuo… y eso ha provocado que crezca el número de bandidos en tu reino. Por eso murió Hakim… Ahora yo soy el Sultán, padre. Comprendo que estés un poco trastornado por lo sucedido… pero ahora mando yo. Es mejor que vayas a tus aposentos a descansar. ¡Guardias! Llevad a mi respetable padre a su habitación, necesita un descanso.
SULTAN: (indignado) No estoy enfermo, y sé muy bien lo que digo. No necesito ir a descansar.
KARAI: Padre, supongo que no querrás desobedecer a tu Sultán…

    El Sultán mira impotente a Karai que le aguanta la mirada con una perversa amabilidad. Unos guardias se acercan al Sultán y le piden amablemente que los acompañe. Sale el Sultán con una enorme tristeza y decepción acompañado de dos guardias.

Fundido en negro.
ESCENA 5

    Hakim está limpiando la cueva de los ladrones con grilletes en los pies o con una cadena en el tobillo.

NÚMERO MÚSICAL DE LA BALADA DE HAKIM (sólo Hakim)

    Entran los ladrones de Alí Teví y se ríen de Hakim

LADRON 3: Mirad al señorito, cómo limpia.
LADRÓN 1: Después de tantos años en Palacio y no sabe ni barrer.
LADRON 4: ¿Qué hacías en Palacio, contar el dinero del Sultán?
LADRON 2: Debía ser el bufón…

    Todos los ladrones ríen

ALÍ TEVI: ¿Qué…, te gusta tu nuevo hogar? Ya te puedes ir acostumbrando a estas paredes porque no verás nada más en tu vida.
HAKIM: ¿Siempre usas la cobardía como arma?
ALÍ TEVÍ: (después de un breve silencio) ¿Qué has dicho?
HAKIM: Delante de tus seguidores pareces muy duro y seguro de ti mismo. Es muy fácil insultar a un hombre con grilletes.
ALÍ TEVÍ: (cogiéndole por la pechera) Mira asqueroso niño repelente y relamido, no te he matado porque todavía no he encontrado el momento. Pero no dudes en que lo haré. Me da igual lo bien que le caigas al sensiblero de Alí Babá. Toda esa palabrería cursi y principesca no te va a servir de nada en esta cueva (lo suelta)

    Hay un largo silencio en el que Alí Teví y Hakim se miran fijamente.

ALÍ TEVÍ: ¿No dices nada? ¿No me vas a soltar ningún discurso sobre el honor y la verdad? Te has quedado mudo… ¡Mudo! (sonríe maliciosamente)

NÚMERO MUSICAL BURLA DE LADRONES A HAKIM (2º ESO)

    Al final del número entra Alí Babá con sus ladrones y corta toda la burla.

ALÍ BABÁ: (gritando) ¡Basta! ¡Dejadle en paz! (la burla para en seco, silencio). ¿Por qué os burláis del muchacho? En los tres meses que lleva con nosotros no nos ha traído ningún problema. (A Hakim, confiadamente) Mira, chico, sé que no es culpa tuya que hayas acabado aquí… Las circunstancias me han obligado a retenerte en este lugar y…, en fin, creo que mereces otro trato por nuestra parte, aunque no puedo dejarte en libertad por todo lo que conoces de nosotros… Pero he decidido que a partir de ahora… puedes considerarte uno de nosotros (le quita los grilletes)

    Consternación general

ALÍ TEVÍ: (reaccionando)… pero ¿qué haces?

    Intenta coger a Hakim pero se interpone Alí Babá.

ALÍ TEVÍ: ¡No sabes que a la primera oportunidad que tenga nos va a traicionar!
ALÍ BABA: He hecho lo que tenía que hacer.
ALÍ TEVÍ: ¿Lo que tenías que hacer?… ¡Matarlo! ¡Eso es lo que tendríamos que haber hecho!

    Va hacia Hakim decidido a atravesarle la espada, pero Alí Babá lo separa con violencia.
 
ALÍ BABÁ: ¡Alí! ¡Ni se te ocurra tocarlo!
ALÍ TEVÍ: (con rabia contenida) ¿Ah no? ¿Por qué? ¿Sabes una cosa? Siempre he obedecido tus mandatos, siempre he confiado en tu liderazgo. Pero esto ha terminado. Ya no me impresionas, Alí. Te has convertido en alguien débil e inseguro. ¡Tú ya no eres mi líder! Voy a matar a ese indeseable aunque antes deba matarte a ti.
ALÍ BABÁ: ¡Cálmate y escucha, bocazas!
ALÍ TEVÍ: Voy a tener que matarte. Esta banda necesita otro líder. ¿Quién está conmigo? (desenfunda su espada)

    Algunos ladrones (2º ESO) se ponen al lado de Alí Teví. Inmediatamente el otro grupo de ladrones (1º ESO) se pone al lado de Alí Babá. Hakim queda protegido por dos o tres ladrones. Ambos grupos a punto de desenfundar.

ALÍ BABÁ: (no viendo otra alternativa) Alí, hoy vivirás el peor día de tu vida (desenfunda y sus ladrones también)
ALÍ TEVÍ: Debes morir, y morirás.
 
    Desenfunda, sus ladrones también, y empieza la batalla. Alí Teví ataca a Alí Babá por la espalda, y está a punto de matarlo, pero Hakim, que ha conseguido una espada en medio de la lucha, interviene y le da un golpe a Alí Teví, que cae desplomado en el suelo, medio muerto. Todos dejan de luchar.

ALÍ TEVÍ: (agonizando) Alí… Alí…
ALÍ BABÁ: (consternado) Oh amigo, amigo mío, ¿cómo hemos podido llegar a esto? Siempre hemos estado del mismo lado, ¿qué nos ha pasado?
ALÍ TEVÍ: Alí… El odio y el ansia de poder han vuelto a gobernar mis acciones. Te pido perdón. Voy a morir como un miserable, porque eso es lo que soy.
ALÍ BABÁ: Tu nunca has sido ningún mis…
ALÍ TEVÍ: Cállate y escúchame, Alí, te lo suplico. Nuestro rehén  no es ningún sirviente de Palacio… es el hermano de Karai, el actual Sultán. Los dos eran pretendientes del trono. Los celos y la ira de Karai le llevaron por caminos oscuros. Él fue quien me convocó en Palacio para proponerme algo espantoso…
ALÍ BABÁ: ¿Fue el mismísimo Karai quien te propuso el saqueo?
ALÍ TEVÍ: Sí… pero me puso un precio… que acepté. Perdóname Hakim (mira a Hakim sin atreverse a decirlo)
ALÍ BABÁ: ¿Un precio? ¿Qué precio?
ALÍ TEVÍ: (a Alí Babá)… matar a su hermano Hakim para conseguir el trono.

    Silencio en general. Miradas a Hakim a Alí Babá y a Alí Teví.

HAKIM: Me cuesta creer que mi hermano haya querido matarme pero, no sé porqué, te creo. Ahora soy yo quien debe pedirte perdón por haberte herido mortalmente.
ALÍ TEVÍ: Tú no me hubieras golpeado si yo no hubiera querido matarte. Sólo quiero, antes de morir, que sepáis que estoy totalmente arrepentido. Siempre he tenido celos de tu liderazgo, Alí, y, desgraciado de mí, pensaba que esto me serviría para arrebatártelo… Perdón Hakim… perdón Alí Babá (muere)

    Largo silencio. Todos se quedan inmóviles, mirando el cadáver de Alí Teví.

ALÍ BABÁ: (a los demás ladrones) Llevaros al difunto Alí Teví. Lo enterraremos con todos los honores que se merece un gran guerrero.

    Todos los ladrones cogen con mucho cuidado el cadáver y se lo llevan con mucha solemnidad. Más silencio. Quedan solos en escena Hakim y Alí Babá.

ALí BABÁ: Hakim, ahora ya sé toda la verdad. Puedes estar tranquilo, Alí Babá y los 39 ladrones no descansaran hasta que tú hayas recuperado tu trono.

    Música solemne. Desaparecen los dos personajes corriendo. Fundido negro.

ESCENA 6

    Plaza del pueblo. Ambiente sórdido y triste. Empieza con un número musical. Mientras los hombres del pueblo van preparando con resignación el estrado del Sultán y el lugar donde van a ser ejecutados los “reos”. Mientras van apareciendo unos encapuchados que van ayudando en los preparativos a los demás.

NÚMERO MUSICAL DEL PUEBLO OPRIMIDO (6º PIMARIA)

    Al final del número una voz en off  anuncia la entrada del Sultán y su séquito. Todos se ponen en cuadro para recibir a Karai. Entra el séquito con una música solemne y se sitúa en frente del estrado donde van donde se producirá la ejecución. Finalmente entran el condenado y su verdugo encapuchados.

VERDUGO: ¡Oh gran Sultán! La vara de la justicia debe prevalecer ante los rebeldes y amotinados. Este hombre (señala al condenado), no sólo se ha atrevido a cuestionar vuestra  autoridad, sino que ha frivolizado sobre el nombre de vuestro noble difunto hermano. Por eso, merecen la horca.
KARAI: (con maldad, disfrutando el momento) Bien… bien… Es hora de que el pueblo se dé cuenta de lo que es la autoridad… No perdamos más tiempo. ¡Que empiece ya la ejecución!
VERDUGO: ¡Antes, oh mi gran Sultán, los condenados quieren decir sus últimas palabras…!
KARAI: (con desprecio) ¿Últimas palabras? ¿Piensan acaso que sus últimas palabras harán cambiar mi decisión? No son más que dos desgraciados… (Con cinismo) Pero sí… sí, que digan sus últimas palabras… así quedará más trágico…
VERDUGO: … en realidad, mi Sultán,… no se atreven a hablar ante su presencia… Me han pedido que os las lea yo.
KARAI: Lo que sea pero rápido, que ya me estoy hartando…
VERDUGO: (leyendo) Sultán, no todo es tan fácil como parece. A veces la realidad se impone ante la ambición de poder, y el tirano paga justamente por su acción. Un campesino citó un día al difunto hermano de Karai… Pero, ¿alguien ha visto su cuerpo sin vida? ¿Y si no hubiera muerto? ¿Y si ahora se encontrara vivo cerca de nosotros, oyéndonos, viéndonos? ¿Pudiera ser que, sin saberlo, Karai el gran sultán, lo tuviera delante de sus narices?…

    Karai, que se ha quedado de piedra durante el texto del Verdugo, por fin reacciona.

KARAI: ¡¡Basta!! (Al Verdugo) ¡Ejecútalos ahora mismo! ¡Esta infamia supera todas las que se hayan podido oír en este reino!
VERDUGO: (encarándose) ¡No lo voy a hacer, Karai, porque yo no soy Verdugo! (se quita la capucha y aparece Alí Babá. Gran consternación) Soy Alí Babá, y este campesino… ¡es Hakim! ¡El auténtico Hakim a quien Karai hizo matar para acceder al trono! (Mirando desafiante a Karai) ¡Alí Teví me lo contó todo antes de morir!

    Total consternación. El Asesor no sabe donde mirar. Karai, totalmente fuera de sí, empieza a gritar a Alí Babá.

KARAI: ¡¡Impostor!! ¡¡Voy a darte el peor castigo que la raza humana pueda imaginar!! ¡¡¡Guardias, apresadle!!!

    La guardia hace ademán de obedecer, pero en ese mismo instante, Hakim se quita la capucha, y los guardias se quedan clavados en el suelo.

HAKIM: (con mucha fuerza y autoridad) ¡¡NO!! ¡Que nadie toque a Alí Babá!

    Gran silencio. Miradas entre Hakim y Karai, que está totalmente desencajado.

HAKIM: ¿Por qué me has hecho esto, hermano?
KARAI: ¿¿¡¡Hermano!!?? ¡¡Mi hermano está muerto…!! ¡¡Muerto!! ¡¡Impostor, es un impostor!! (A los guardias) ¡¡Cogedlos, cogedlos!!

    Antes de que los guardias puedan hacer nada, todos los encapuchados que estaban con el pueblo se quitan sus capuchas y aparecen los ladrones de Alí Babá que, enseguida reducen a todo el séquito, y el nombre de “Hakim, Sultán” se empieza a oír cada vez con más fuerza.
    Fundido repentino a negro.

ESCENA 7

MERCADER 1: ¡Qué hitoria má truculenta! Pero ¿cómo terminó tó?
MERCADER 2: Karai fue encarcelado de por vida. Ya nadie pronunciaba su nombre. Se había ganado el peor de los castigos: la ignorancia
MERCADER 1: ¿Y el antiguo Sultang?
MERCADER 2: Fue liberado de su aislamient y  se le informó de lo ocurrido. Su alegría al recuperar a Hakim fue tal que… si hubiera podido expresarlo con palabras, no hubiera tenido tanta alegría.
MERCADER 1: Pero entonse, ¿quién fue el Sultang dende es momento?
MERCADER 2: El Sultán, al haber addicado ya, no tubo ningún reparo, sino una grandísima ilusión, en proclamar a su hijo Hakim como nuevo Sultán.
MERCADER 1: ¡Qué hitoria, señore, qué hitoria!
MERCADER 2: Pero eso no es todo. Lo primero que hizo el nuevo Sultán, como agradecimiento, fue nombrar a Alí Babá y los 39 ladrones en la guardia real. Y así es como terminó la historia.
MERCADER 1: ¡Uau! ¡Vaya hitoria má redonda!
MERCADER 2: Si, una historia llena de envidias, traición, luchas, afán de poder, y… buena música.
MERCADER 1: Quiyo… Y… ¿qué tie que ver que hoy sea el aniversario de de to eto con que no haya aquí ni un "arma epirituá"  
MERCADER 1: ¡Anda… pues no tengo ni idea!

    GRAN NÚMERO MUSICAL FINAL

¡FIN!

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