Tal día como ayer

Tal día como ayer Opus Dei Fotografía tomada del blog de mi amigo Javier y que tiene titulada “crecer para dentro”

Ayer fue el cumpleaños de mi madre, recibió un montón de llamadas, pero por el tono me parece que disfrutaba más con las de sus nietos, mis sobrinos, sobre todo con una llamada Bea y que anda por tierras bilbaínas, ¡menuda pieza!. Mañana tendremos comida familiar, nos juntaremos unos cuantos pues somos siete hermanos. Por si acaso, por lo de los siete hermanos, mis padres no son del Opus Dei, bueno, mi padre falleció hace un poco más de once años.
También ayer “celebré” otro aniversario. Un 4 de diciembre de 1978, era lunes, pedía la admisión en el Opus Dei, en plena Novena de la Inmaculada, que se celebraba en el oratorio del Colegio Tajamar. Recuerdo que bajé la cuesta, así llamamos a esa calle, muy contento y con mucha precaución, pues era todo un riesgo bajar solo a esas horas por aquel entonces.
Tenía entonces 15 añitos. La verdad, muy sinceramente os lo cuento, que no recuerdo que me dijeran que no comentara nada en casa con respecto a lo que terminaba de hacer: pitar, que así se llama cuando uno escribe la carta al Padre, el Prelado del Opus Dei, solicitando la admisión en la Obra. Lo que si recuerdo es que nunca oculté en mi casa que frecuentaba un centro del Opus Dei.
El final lo conocéis los que seguís este blog. Lo sucedido en medio, lo voy contando poco a poco en los detalles que he ido escribiendo en este medio. Sin entrar en el fondo, voy exponiendo mis experiencias, las cosas que he vivido en la Obra y cómo las percibo. Hay personas que cuando escriben sus experiencias, lo hacen desde el dolor unas veces, otras desde el resentimiento… en cualquier caso en ocasiones se cuentan hechos muy duros y las leo con mucha atención, pues ajeno no me quedo en absoluto. Me hacen pensar para dentro. Tengo muy claro que el Opus (Dei), es así, que el Opus sin el Dei no sería nada. Tengo muy claro también que el Señor también llama para Él a hombres y mujeres para que sean santos a través de su trabajo profesional y dentro del Opus Dei, es decir con una vocación específica.
Poco a poco, iré contado cosas, detalles, casi nunca sin llegar a contar intimidades -estas me las quedo-, pero sí para que algunos sepamos buscar más y mejor dentro de nosotros. Porque en el corazón, atribuyamos a este órgano este aspecto, es donde se fraguan las verdaderas batallas. Dentro de cada uno de nosotros, en algún momento, algo desajustamos en nuestro trato con Dios. Estamos de paso, camino del cielo, y este camino es duro, nada sencillo y supone actuar como cristianos maduros.
Por cierto, no soy Antonio G, que es amigo mío, numerario del Opus Dei. Alguno de los que leis el blog me conocéis en persona y por ahí he leido que este es un blog suyo. Y otra cosa, quien quiera leer mis cuentas de correo, que me lo diga, pero por favor, no me fastidíes mucho intentando entrar en ellas.
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