¿Qué ambiente se respira en los centros para jóvenes?

¿Qué ambiente se respira en los centros para jóvenes que tiene el Opus Dei?

Lo primero que llama la atención es que te sientes atendido, querido, desde el primer momento.
 

Como no podía ser de otra manera en cualquier institución de inspiración cristiana, lo que importa es la persona en su singularidad, con sus penas, sus alegrías, su nombre y sus apellidos.

A los centros para gente joven no se va a perder el tiempo. Se transmite a cada uno, de manera singular y personalizada, el horizonte de una vida cristiana vivida en plenitud.

Esto implica, evidentemente, una vida de oración y el recurso asiduo a la gracia sacramental. Todo ello en medio de una vida de trabajo serio y responsable –el estudio, en la mayoría de los casos– que han de llevar hasta sus últimas consecuencias.

En esos centros no hay billares, ni futbolines, ni video-juegos, ni mesas de ping-pong, ni barajas de cartas. Es un ambiente exigente. Y también –y quizá por eso mismo– muy atractivo y muy alegre.

Los que lo desean reciben medios de formación cristiana, en forma de círculos, charlas, meditaciones, clases de catecismo, etc.

También pueden recibir una dirección espiritual personal, un acompañamiento indispensable para avanzar por el camino de la identificación con Cristo.
Esto lo agradecen muchísimo los jóvenes, tan acostumbrados hoy en día –por desgracia– a que se les critique pero no se les escuche.
Y nunca faltan las "visitas a los pobres de la Virgen". Desde el principio, el fundador del Opus Dei llevó a los jóvenes universitarios que se le acercaban a visitar a pobres y enfermos en los barrios y hospitales más descuidados de Madrid.

Decía, entre otras cosas, que estas visitas eran un medio de selección. Y lo siguen siendo: quien no está dispuesto a servir a los demás no tiene sitio en un centro del He apuntado a mi hijo a un club del Opus.
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