S Josemaría me salvó del suicidio y ahora soy cooperadora

Antonio:
Se que la vida de numerario es ocupada, pero siento la necesidad de contarte algo.

Soy * de casi 27 años. Soltera directora de coros cantante y profesora de música… y trabajo en un colegio que no es obra corporativa, sino sólo esta encomendado a la Obra.
Sabes, tengo años padeciendo de depresión, y el año pasado estuve a punto de suicidarme, ya había dejado mis cuentas bancarias arregladas, deudas, dado instrucciones a una amiga cercana de que se quedara con cosas, en fin, solo esperaba el momento que habia marcado para morir… y los días sencillamente pasaban, sabía que estaba mal lo que hacía pero no soportaba el dolor de una familia desintegrada y de problemas en todos lados.

En los años previos yo solo le pedía a Dios que me diera una señal que esos planes de irme eran en verdad incorrectos, y que habia una forma distinta de superar tanto dolor. Le pedía un padre que nunca he tenido porque estaba siem´pre fuera de casa, comprensión de mi madre y una “hermana” con quien poder hablar, ya que sentía una distancia abismal entre mis mejores amigas, y cada vez me encerraba más.

Así terminé el año de 2004, y comencé 2005, al terminar el periodo de exámenes y casi llegando a la fecha, estaba revisando mi correo… y una compañera del trabajo, de ese Colegio de la Obra me mandó un correo que contenía algún chiste…. yo con lágrimas en los ojos como cada noche, sencillamente hice lo que nunca, lei completo un correo … hasta las letritas de abajo.

¿Qué tiene de maravilloso? Sabes, ese correo e realidad ya había sido reenviado a otras personas y una de ellas puso como rúbrica esto:

“Jesús, en tus brazos confiadamente me pongo, escondida mi cabeza en Tú pecho amoroso, pegado mi corazón a Tú corazón, quiero, en todo, lo que Tú quieras” San Josemaría Escriva de Balaguer, FORJA 529.

La lectura de esa frase, de ese punto de forja hasta hoy que es para mi una Jaculatoria, me sigue transformando.

Casi un año despúes logré vencer mi soberbía y gracias a la presión, diría yo a la necedad de que asistiera a una convivencia del Colegio conocí *. O, me imagino que conoces la historia, el primer lugar de retiro de América, una hacienda en ruinas que gracias al trabajo incansable de las primeras numerarias mexicanas recobró su esplendor.

En cuanto pisé, y respíré el ambiente de la casa supe que algo pasaba, en menos de tres horas, la misma persona que mandó ese correo “salvavidas” de Forja 529, me escuchó, me comprendió y fue el instrumento que Dios empleó para develarme que mi camino a seguir en la vida era la vida de oración, me develó que era la Obra, y fue en esas canchas de la * que recibí el llamado de Dios a renovar mi filiación divina.

A la semana siguiente tuve la oportunidad de cantar en la Misa de 50 Aniversario de la fundación de Montefalco y convivir con las primeras numerarias mexicanas y seguia maravillandome y aprendiendo, la siguiente semana fui a una casa de la Obra a comenzar mi curso básico, y a la cuarta semana regresé a otro lugar de la Obra de convivencia *. y al mes yo estaba el mi primera clase de teología sabes, mi primera comunión la hice a los 20 años y no tengo mucha formación.

Ahora ya soy cooperadora y he hablado sobre mi llamado y estoy conociendo y dejando que me conozcan ya que quiero pedir mi admisión como supernumeraria. Sabes, esa persona, esa “hermana” que me develó lo que en verdad es el Opus Dei, tiene varios años ya como cooperadora y te pido que reces por ella, se llama *.

Quise compartir esto contigo, y decirte que personas como tu en verdad son instrumento para cambiar al mundo, ya sea por un blog o con el simple ejemplo.

Hoy día llevo solo algo además de mi Rosario, una cruz de plata muy sencilla y de poco valor monetario que tiene grabado por la parte trasera: Forja 529… y mi hermana también lo lleva en su cuello… Una frase que nos unió con Nuestro Padre y sabes me devolvió la vida.

Gracias Antonio, Gracias, te pido si decides publicarlo omitas nombres por razones sobretodo del Colegio he sustituido los nombres por *).

Estas en mi segundo misterio del Rosario Antonio,
Con cariño y agradecimiento.

Gracias por tu testimonio. Creo que no necesita ser comentado.

Rezaré por tu “hermana”, como me pides.

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