¿Por qué algunos ex se quedan resentidos?

¿Por qué algunos ex se quedan resentidos? No parece que ocurra en otros lugares. Por mucho que hagas, siempre habrá algún resentido. El mismo Jesús tuvo entre sus más íntimos un resentido (Judas, el “resentido” por antonomasia) que le denunció ante los poderosos y consiguió que el Mejor y más Amable Personaje de todos los tiempos fuese apresado, torturado y crucificado.
Antes de nada, aclarar, porque es de justicia, que la inmensa mayoría de los que han sido del Críticas al Opus Dei: una respuesta personal)

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¿Por qué algunos ex se quedan resentidos?

¿Por qué algunos ex se quedan resentidos? No parece que ocurra en otros lugares.
Por mucho que hagas, siempre habrá algún resentido. El mismo Jesús tuvo entre sus más íntimos un resentido (Judas, el “resentido” por antonomasia) que le denunció ante los poderosos y consiguió que el Mejor y más Amable Personaje de todos los tiempos fuese apresado, torturado y crucificado.

Antes de nada, aclarar, porque es de justicia, que la inmensa mayoría de los que han sido del Opus Dei no guardan ningún resentimiento. Hay un trato afectuoso y una oración recíproca entre ellos y la Obra. Por eso te agradezco que uses el adjetivo “algunos”, ya que se ajusta plenamente a la realidad.

En el caso de los pocos que están resentidos… la tuya es una buena pregunta… para que la contesten ellos. Yo espero que con el tiempo se pueda llegar a una reconciliación, cosa que ha sucedido ya varias veces. Pero le pido a Dios que todos (así, todos) quieran rectificar.

Dices que no hay “ex” resentidos en otros lugares… hombre, claro que los hay. “Ex-miembros” resentidos hay, por lo general, un grupito en cada organización, sea religiosa, empresarial, política, periodística, deportiva, etc. Si eres de España, te sonará el caso reciente de unos diputados regionales que dejaron a su grupo en minoría, y una larga lista de “ex” de todo tipo: futbolistas, periodistas… la lista sería interminable. También, por desgracia, los medios de comunicación están repletos de vergonzosas declaraciones de “ex” compañeros y “ex” compañeras de personajes conocidos, que tienen “morbo” y audiencia precisamente por eso: no por su valía, sino por la valía de los atacados.

Y así sucede, por desgracia, en todos los ámbitos, incluida la Iglesia. Entre los más férreos enemigos de la Iglesia ha habido varios que han sido curas o religiosos y que no han llevado nada bien ese cambio de vida: basta conocer un poco la biografía de ciertos “columnistas” de prensa que se autodenominan “católicos progres” y “expertos vaticanistas”, cuyo incomprensible placer consiste en criticar siempre al Papa y a los obispos.

Si te interesa el tema, te recomiendo el capítulo VI del libro “PIEDRAS DE ESCÁNDALO”, de José Miguel Cejas (Ediciones Palabra, Madrid, 1992). Aquí te dejo un párrafo introductorio:

“Los Fundadores han tenido que padecer con frecuencia una tribulación cuyo precedente se encuentra en las mismas páginas del Evangelio: la defección de alguno de sus hijos espirituales. Se podrían citar numerosos ejemplos sobre este particular, que constituye un antiguo fenómeno en la vida de la Iglesia y de las fundaciones eclesiásticas. Baste con recordar las famosas cartas de San Bernardo a los monjes que abandonaban el monasterio (SAN BERNARDO, Obras, "Epistolario", BAC, Madrid 1947). A lo largo de la historia de la Iglesia no ha sido extraño que alguno de esos hombres y mujeres se haya convertido, con el tiempo, en un detractor de sus antiguos Fundadores o de las Instituciones a las que pertenecieron. Se recuerdan con detalle algunos ejemplos entresacados de las vidas de Santa Teresa, de San Francisco de Sales y de San Josemaría Escrivá”.

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