Todo el mundo sabe que es inmensamente rico

Todo el mundo sabe que el Opus Dei es inmensamente rico. ¿No estaría mejor dedicar todos esos millones a paliar el hambre en el mundo que a construir centros, colegios y casas para retiros espirituales?  

No estaría mal que alguien me dijese dónde está la inmensa riqueza del Opus Dei. Desde que soy de la Obra no he dejado de pasar apuros económicos en los centros en los que he estado.
Me resulta curioso observar en algunas críticas unas inconsistencias internas bastante chocantes. A la vez que se acusa al Gente Top
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¿Qué hace el Opus Dei por los pobres?

¿Qué hace el Opus Dei por los pobres? No me suena que tengan comederos para mendigos, ni nada parecido.

Cada uno hace individualmente o con sus amigos lo que puede. Conozco a varias personas del Banco de Alimentos. Recogen alimentos de empresas que los donan y los reparten entre entidades asitenciales.

Hay muchísimas otras iniciativas, en todo el mundo. Pero el ¿Cuándo empezará el Opus Dei a evangelizar a los pobres?

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La ministra, el Papa, Africa y los anticonceptivos.

En mi país, una ministra ha hecho unas dclaraciones acusao al Papa de atacar a Africa por no prevenir el Sida. Yo sé que no es verdad, lo puedes explicar?

También acusa al Papa de tener a la mujer en poca estimación.
Vamos por partes:

1. El preservativo no evita totalmente las enfermedades de transmisión sexual. El único remedio que se ha mostrado eficaz, por el componente de compromiso personal y de responsabilidad que acarrea, es la fidelidad a la propia pareja y evitar la promiscuidad, como se ha demostrado en Uganda, aunque no se quiere hablar de ello. Quizá esa señora sólo lee un periódico, y por eso le falta información.

Donde se ha promocionado el preservativo como panacea, siguen aumentando los casos de SIDA y sigue habiendo cada vez más abortos. Es decir, esa señora sí que podría ser responsable de haber mentido a la gente, promoviendo el preservativo, que falla, claro que falla. Son datos científicos, no la religión "supersticiosa" o "zen" que practique esa señora. Datos, datos y datos. Que se guarde sus creencias en su armario. La postura de la Iglesia en estos temas se basa en los datos, en la ciencia, en la ética, y no sólo en la fe, como puedes comprobar.

2. La Iglesia Católica atiende al 25% de los enfermos de Sida en todo el mundo. Puedes preguntar a esa señora ministra, a cuántos enfermos de Sida atienden las ONG de su partido político. Es decir: que la opinión de la Iglesia es una opinión autorizada en el tema del Sida. Y la de esa ministra, pues claramente no. Si no fuese tan ignorante, esa ministra sabría, por ejemplo, que la Madre Teresa clamó siempre contra el aborto y los anticonceptivos. Y la Madre Teresa es otra persona con autoridad para hablar de estos temas.

3. Sobre la cuestión de la mujer: sinceramente, pienso que no es el Papa el que tiene una “mala concepción de la mujer”. ¿La tiene mejor el empresario de comunicación, amigo de esa señora ministra, que las saca desnudas y cobra por ello en los canales de pago concedidos en exclusiva, precisamente por el partido de esa ministra? ¿Qué nombre tiene esa actividad en cualquier diccionario: enseñar mujeres desnudas y cobrar por ello? Dile a esa ministra de tu país que clame contra esos empresarios, no contra el Papa, si de verdad desea promocionar la dignidad de la mujer.

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Se comía con cinco cubiertos

Cuando fui a un retiro de La Obra, note que se comia con 5 cubiertos, esta bien… pero en mi ciudad de 100 cuantos lo han hecho alguna vez?… no nos engañemos porque eso no tiene nada de sobrenatural.
No sé si habrás leído el Evangelio. Allí verás algunos detalles de la vida de Jesucristo que quizá te resulten chocantes, pero no lo son. Por ejemplo, que vestía "una túnica sin costura", de las buenas. Y también que, cuando es invitado a comer, echa en cara al dueño de la casa que no le ofreció agua para lavarse y otros detalles de buena educación.

En fin: que la santidad y la austeridad no están reñidas con el buen gusto. Hay gente (que suele vivir bastante bien y despilfarra bastante) a la que le gustaría condenar a los cristianos a vivir sumergidos en la suciedad y en la falta de buen gusto. Pues yo, por lo menos, me niego.

En los centros rara vez se toman alimentos caros… sólo en alguna fiesta importante. Nadie toma nada entre comidas. Las cenas son muy frugales. En fin… por lo que veo a diario, la gente es bastante sobria.

Es más cómodo limpiar tres cubiertos que cinco… pero en fin, tampoco es tanto trabajo, con los "lavavajillas" que hay ahora. La verdad es que tres cubiertos emplea todo el mundo. Usas cinco si utilizas otros distintos para el postre. Y en esto hay muchas maneras de ver las cosas: en mi centro hay gente que prefiere tomar la fruta con la mano, o usando solo un cuchillo… en fin, viva la libertad, como es lógico. Si te consuela, muchas veces, sobre todo cuando se está empezando una labor apostólica, o cuando se pasan dificultades económicas, en los centros de la Obra se come con pocos cubiertos… y con platos rotos y vueltos a pegar.

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¿Es cierto que el opus es de ultra derecha?

¿es cierto que el opus es de ultra derecha y que nunca estuvo deacuerdo con la teologia de la liberacion y la opcion de la iglesia por los pobres?
No: no es de ultra derecha. Ni siquiera es de derechas. Ni siquiera tiene nada que ver con la política.

Algunos desarrollos de la teología de la liberación sí tuvieron que ver con la política.

Puedes leer los documentos de la Santa Sede sobre ese aspecto (Instrucción sobre algunos aspectos de la «Teología de la liberación» y la Instrucción sobre libertad cristiana y liberación).

Preguntas relacionadas:

  • ¿No hay nadie del Opus Dei que sea de izquierdas?
  • ¿El objetivo de la Obra no es elevar a su gente hasta lo más alto en el mundo de la política, de la empresa, del poder un una palabra?
  • ¿La Obra condiciona a sus miembros para que voten a determinado partido político?
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    ¿Educáis bien?

    me parece curioso que se diga que con el opus no se pase hambre, yo fui a un colegio del opus, y ni mis padres erAN POBRES NI NADIE DE MIS COMPAÑEROS, entre ellos, un directivo del un club de futbol hasta de una multinacional. Os aseguro que casualmente de olvidaron de explicarme la teroriía de LA EVOLUCIÓN… y otras cosas más eso sí a la hora de pedir dinero para una zona espotiva no tenían problema; concretasmente 1.000.000 de,ptas. para 40 personas que habíamos en clase.
    Te diré más, yo acabé muy dcpcionada. Muchas de LAS COMPAÑERAS que se reclamaban numerias, y que por tanto, tuvieron su excelenta o favoretismos, acabaron fuero de la aobra cuando llegaro a la universidad y yo en cambio, que llamaron a sus pares por ta de educación frente a la obra he seguido más sus consejos. Érroneamente porque me han afectado más psicológicamente. Educais bien entonces ?

    Vamos por partes, ya que salen muchos temas:

    – “ni mis padres erAN POBRES NI NADIE DE MIS COMPAÑEROS”: pues enhorabuena por ser rica. Yo no lo soy. Me eduqué en un colegio sencillo y estudié en la universidad pública, mientras trabajaba por la tarde y a veces por la noche para pagarme los gastos. Mis padres no eran ricos, éramos muchos hermanos, en mi ciudad no había universidad y en casa no había dinero. Lo que no sé es qué tiene que ver el Opus Dei en que tú seas rica y yo pobre.

    – “casualmente de olvidaron de explicarme la teroriía de LA EVOLUCIÓN”: vaya… quizá es que “casualmente” no prestaste atención. En colegios similares que he conocido (en España) se enseña la teoría de la evolución, conforme aparece en los planes de estudio, que suelen elaborar las autoridades educativas del país o región, no los colegios. Están a la vista de todos y el que dude, no tiene más que ir a verlo.

    – “a la hora de pedir dinero para una zona espotiva no tenían problema”: lo más normal del mundo: el que no tiene dinero, pide al que tiene. A mi nadie me ha pedido nunca un millón de pesetas… quizá porque no lo tengo.

    – “Te diré más, yo acabé muy dcpcionada, etc.”: he leído varias veces tu párrafo final y no me aclaro bien. Has seguido los consejos de la Obra, y te ha ido mal; y a los que no los siguieron, también les ha ido mal. Si consigues plasmar de un modo un poco más comprensible la pregunta “Educáis bien?”, entonces podría intentar una respuesta. De todos modos, a mi me educaron mis padres, no la Obra. ¿No será que algunos desean comprar una buena educación con dinero y al final comprueban que eso es imposible, que el dinero no basta?

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    Su amor a la virtud de la pobreza

    Cardenal Jaime Sin, Arzobispo de Manila
    Artículo publicado en ABC
    Madrid, 26-VI-85
    Filipinas experimenta, actualmente, una grave crisis económica. Con la gracia de Dios y los esfuerzos incansables de hombres y muje­res de buena voluntad, confiamos en que la situación mejorará. En cuanto cristianos, nos servirán, al menos, de consuelo estas palabras de San Pablo: Diligentibus Deum, omnia cooperantur in bonum (Rom VIII, 28). «Todo concurre al bien de los que aman a Dios».

    En estas breves consideraciones me gustaría compartir con vosotros algunas ideas que he recogido de la espiritualidad conte­nida en los escritos del fundador del Opus Dei, Monseñor Jose­maría Escrivá de Balaguer. Son ideas de gran utilidad para todos, y muy especialmente para muchos filipinos en estos tiempos difíciles. Monseñor Escrivá de Balaguer solía condensar el mismo pen­samiento de San Pablo en una frase más breve: Omnia in bonum. «Todo es para bien». Al final, todo resultará bien.

    Esa frase no se reduce a una expresión de simple resignación ante una situación difícil y, en apariencia, desesperada. Por el con­trario, es una expresión de genuina esperanza cristiana ante difi­cultades reales, objetivas.

    Al considerar la virtud de la pobreza, si meditamos la infancia de Cristo tal como nos la narran los Evangelios de San Mateo y San Lucas, destaca una impresionante verdad: que nuestro Señor Jesucristo quiso nacer pobre y vivir en una familia pobre. María y José, la Sagrada Familia, no poseían prácticamente nada. Así, Jesucristo nació en un ambiente muy pobre. Dios hecho Hombre nació en un establo, en un cobijo para animales. Fue recostado en un pesebre, que es donde se echa de comer a los animales.

    En una hermosa homilía sobre la pobreza, titulada «Despren­dimiento», el fundador del Opus Dei nos invita a reflexionar con estas consideraciones: «Ese desprendimiento que el Maestro pre­dicó, el que espera de todos ]os cristianos, comporta necesariamente también manifestaciones externas. Jesucristo coepit facere et docere (Atc. I, 1 ): antes que con la palabra, anunció su doctrina con las obras. Lo habéis visto nacer en un establo, en la carencia más abso­luta, y dormir recostado sobre las pajas de un pesebre sus primeros sueños en la tierra» (Amigos de Dios, núm. 115).

    Hace unos veinte años que conozco el Opus Dei, y a lo largo de todo este tiempo siempre me ha impresionado su énfasis en el apostolado de la doctrina. La labor del Opus Dei es, en verdad, una continua catequesis. En esta tarea de difundir la sana doctrina, Monseñor Escrivá de Balaguer siguió siempre el ejemplo dado por el Señor de «hacer y enseñar». Los miembros del Opus Dei, cier­tamente, pueden imitar muy bien a su fundador, quien -antes de enseñar con la palabra- proclamó con obras la doctrina. Especial­mente, durante los años que siguieron a la fundación del Opus Dei en 1928, Monseñor Escrivá de Balaguer sufrió algunas de las formas más extremas de indigencia material. Hubo temporadas en que sólo podía hacer una comida al día; y, algunas veces se vio obligado a dormir en el suelo de la cocina porque faltaba espacio en los apre­tados hogares en que vivían los primeros miembros de la Obra.

    Frecuentemente he mencionado una divertida frase de Santa Teresa de Jesús: «El dinero es el estiércol del diablo, pero hace un muy buen abono». De una manera verdaderamente providencial, el espíritu del Opus Dei ha influido en todas las tareas humanas nobles mediante eso que su fundador llamaba «materialismo cris­tiano». Siento admiración por las personas de todas clases que viven el espíritu del Opus Dei, sin temor alguno a emplear instrumentos materiales – que requieren, a su vez, recursos económicos- para ejercer un generoso apostolado de formación de numerosos hom­bres y mujeres a través de casas de retiros espirituales, centros uni­versitarios, institutos técnicos o de formación profesional, clubs juveniles y otros centros en los que se proporciona formación doc­trinal y espiritual. El «materialismo cristiano», tal como lo explicaba Monseñor Escrivá de Balaguer, es el modo más eficaz de aprove­char para la gloria de Dios ese buen «abono».

    La pobreza es una virtud cristiana porque Cristo nuestro Sal­vador, que es la misma riqueza, quiso nacer pobre y vivir como los pobres su vida terrena. Hemos de darnos cuenta de que la pobre­za cristiana es una virtud que debe practicar todo aquel que quiera ser fiel seguidor de Cristo.

    A menudo, he podido oír de los miembros del Opus Dei de mi archidiócesis que Monseñor Escrivá de Balaguer les enseñó siempre que la santidad es para todos, y que se alcanza mediante un sincero esfuerzo por vivir todas las virtudes cristianas -en grado heroico, si fuera preciso-. En nuestra actual situación económica, se nos presentan muchas oportunidades de practicar con heroísmo la virtud cristiana de la pobreza.

    El Vaticano II nos ha recordado que la santidad no es sólo para aquellos que hacen profesión pública de su dedicación a Dios como religiosos o sacerdotes, sino para todos los cristianos, también para los cristianos corrientes que desean alcanzar la plenitud de la san­tidad. Por tanto, los cristianos corrientes que desean alcanzar la plenitud de la vida cristiana deben, inevitablemente, practicar esta virtud de la pobreza.

    Claro que la manera en que se practique variará según los dife­rentes tipos de llamada o vocación en la Iglesia. Y Monseñor Escri­vá de Balaguer, en su bestseller de espiritualidad titulado Camino, nos ofrece un criterio cristiano, práctico:

    «Procura vivir de tal manera que sepas, voluntariamente, pri­varte de la comodidad y bienestar que venas mal en los hábitos de otro hombre de Dios.

    Mira que eres el grano de trigo del que habla el Evangelio. Si no te entierras y mueres, no habrá fruto» (Camino, 938).

    Para la mayoría de los hombres y mujeres cristianos, ciudadanos corrientes de este mundo, la práctica de la virtud de la pobreza se desarrolla en la esfera familiar. Es en medio de su familia donde tienen que vivir la pobreza cristiana. Lo cual implica, entre otras cosas, el tratar de ajustarse al presupuesto familiar, economizando lo más posible. Requiere, por parte de todos los miembros de la familia, un serio esfuerzo para no caer en lo que los sociólogos de hoy llaman «consumismo», o en cualquier otra forma de mate­rialismo.

    La pobreza, para una familia cristiana, significa no ir en busca de los bienes materiales como si fueran la fuente primordial de feli­cidad en esta vi da. La pobreza cristiana para el hombre y la mujer corrientes consiste no tanto en renunciar a las cosas de este mundo, sino simplemente en no poner el corazón en ellas: Ubi en¡m est the­saurus tuus, ibi est cor tuum (Lc XII, 34), dijo el Señor a los primeros cristianos: «Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón».

    Es preciso que entendamos correctamente esta virtud. A veces, tendemos a considerar la pobreza como un mal en sí mismo, un mal absoluto. Por el contrario, la pobreza es una virtud. Quizá sea más fácil de entender si la llamamos por su otro nombre: despren­dimiento. La pobreza es un cierto despego de los bienes materiales, un desasimiento que estamos dispuestos a vivir por amor a Dios. La virtud de la pobreza consiste en saber con exactitud cómo usar los bienes de esta tierra -dones de Dios- en cuanto medios para alcanzar cosas más altas, y no como fines en sí mismos.

    En relación con esto, me gustaría referirme a otro servicio que el Opus Dei presta a la Iglesia y a toda la sociedad. El Opus Dei enseña de modo práctico lo que significa el verdadero espíritu de pobreza, sin disuadir a los pobres de poner en práctica todos los esfuerzos posibles para mejorar las condiciones de vida. El Opus Dei muestra por medio de sus centros y en los hogares de sus miem­bros que la pobreza no significa suciedad, mal gusto o un estilo de vida caótico. La pobreza exige un empeño heroico por mantener las cosas siempre como una tacita de plata, y en buenas condiciones de uso. Significa cuidar todo lo que uno utiliza. Significa que las cosas duren mucho, mucho tiempo. Como se puede imaginar, todo esto requiere el cultivo de otras virtudes complementarias como el orden, la pulcritud y la laboriosidad. Puedo, en verdad, asegu­raros que todos los centros del Opus Dei que he visitado son ejemplos vivos del auténtico espíritu de pobreza. Están inmaculadamen­te limpios, puestos con muy buen gusto y son, a todas luces, fruto del esfuerzo de las personas que allí viven por vencer esas debi­lidades humanas que son la chabacanería y la dejadez. Consideran­do la urgente necesidad de enseñar a todas las personas, incluido el pueblo de Filipinas, la virtud del cuidado de los más pequeños detalles en el trabajo ordinario, este aspecto de la espiritualidad del Opus Dei es una respuesta eficaz a la exigencia -que cada uno de nosotros tiene planteada– de alcanzar la perfección en las ocupa­ciones ordinarias de cada día.

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    ¿No pueden ir al cine los que son de la Obra?

    Una amiga mia se acaba de hacer de la Obra y mi pregunta es ¿Porqué no pueden ir al cine los que son de la Obra?

    No es cierto eso… tal como lo dices. Es un detalle de austeridad que practican (y no siempre) unos pocos (y muy pocos) miembros de la Obra, cuya disponibilidad para las tareas apostólicas es grande (y muy grande). Te remito a esta pregunta, casi idéntica:

    • ¿Por qué algunos no podéis ir al cine?
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    ¿Organización religiosa-cultural-economica?

    Porque identifificais Opues Dei con religion catolica,el cristianismo es mucho mas que una organizacion religiosa-cultural-economica. He visitado edificios de vuestra propiedad con un lujo tremendo, porque no los vendeis y ayudais a las personas que pasan hambre, que justificacion tiene la cantidad de inmuebles de la obra , a todo lujo. Es absolutamente necesario un espiritu critico de lo que se hace.

    El Opus Dei no es una organización cultural o económica. Nunca lo ha sido, ni lo será. Sólo tiene fines espirituales. No es propietaria de los inmuebles en los que se desarrolla alguna labor apostólica, sino que son propiedad de la asociación, universidad, colegio, etc. que hizo la inversión, que la gestiona y que responde ante las autoridades civiles.

    No he visto lujos en ningún centro del Opus Dei. Sí he visto limpieza, buen gusto y mucho esfuerzo por cuidar las cosas para que duren. Yo no tengo coche propio, hago muy pocos gastos al cabo de la semana, nunca me alojo en hoteles buenos (ni en malos, por cierto), no voy al cine, no voy al fútbol (y me encanta), nunca salgo a comer o cenar en un restaurante caro… en fin, no lo digo por orgullo, sino porque es la pura verdad.

    Si de verdad piensas que yo estoy obligado a vender mi casa, entonces ¿también tú deberías vender la tuya, o por lo menos tu ordenador, para dar de comer a las personas que pasan hambre? Creo que las cosas no son así: hemos de ser generosos y austeros en los gastos… pero no podemos desertar de este mundo.

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    ¿Cómo se hace alguién supernumerario? ¿Qué te piden a cambio? ¿Qué ocurre con tu economía?

    Estoy acudiendo a un Centro del Opus Dei a charlas sobre catecismo y dirección espiritual desde hace algunas semanas. Me gustaría en un futuro si las cosas siguen así pedir mi ingreso como supernumerario ya que bajo ningún concepto estoy dispuesto a renunciar a familia, hijos etc. y no existe la posibilidad de que quiera ser numerario, agregado etc. He leído muchas cosas sobre la Obra y en cierto modo estoy "con el ojo sacado" por la cantidad de cosas buenas y malas que he visto en la web. ¿Cómo se hace alguién supernumerario? ¿qué te piden a cambio? ¿Qué ocurre con tu economía? ¿tienes que rendir algunas cuentas con la Obra o pagar alguna cuota?. Gracias.

    Los supernumerarios ayudan en lo que pueden, con una aportación libre, mensualmente: no hay cuotas, ni porcentajes sobre el sueldo que tenga, ni nada de eso: es poner en práctica la sana costumbre de "ayudar a la Iglesia en sus necesidades" y de que las instituciones de la Iglesia se financien con las ayuda de su propia gente. Faltaba más. Lo demás que oigas es mentira podrida. Dentro de un tiempo, si das el paso que anuncias, vuelve a escribir y se lo demuestras a todo el mundo.

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