Los aspirantes o adscritos

La edad mínima para incorporarse jurídicamente al Opus Dei es de dieciocho años. Por tanto, nadie puede ser admitido antes de los diecisiete, ni se toma en consideración la petición de admisión de quienes no hayan cumplido los dieciséis años y medio. Las personas que, a partir de los catorce años y medio, deseen pedir la admisión, podrán hacerlo como aspirantes, mediante una carta dirigida al Vicario Regional (persona que representa al Prelado en cada país); a partir de los dieciséis años y medio, si perseveran en su propósito, pueden escribir la correspondiente carta al Prelado del Opus Dei. Los aspirantes no son por tanto fieles de la Prelatura. En el momento en que una persona pide la admisión como Numerario o Agregado, queda bajo la jurisdicción de la Prelatura. Los aspirantes, por tanto, no están aún bajo esa jurisdicción, y no son fieles del Opus Dei ni han adquirido ningún compromiso jurídico.

A todos, y de modo especial a los más jóvenes, se les explica que su vocación no comporta ningún secreto. Saben que pueden aconsejarse con quienes deseen: obrar así es una manifestación de sentido común. No obstante, hay que recordar que la doctrina multisecular de la Iglesia sobre este punto es clara: cada uno puede y debe seguir libremente la vocación que Dios le muestra –buscando los consejos que exige la prudencia–, sin necesidad de ningún permiso de su familia, ni para permanecer célibe, ni para el matrimonio, ni para el sacerdocio.

Los aspirantes o adscritos
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Proselitismo

¿Es cierto que el Opus Dei en su proselitismo llega a decir a determinadas personas que su vocación es la de ser, por ejemplo, numerario del Opus Dei? ¿Es cierto que a algunas de estas personas un tiempo después le dicen que ese no es su camino? ¿La vocación a ser numerario es mutable o es que no era verdad lo que le dijeron primero o lo que le dijeron después?

A mí nadie me dijo que mi vocación era ser numerario. Lo dije yo. Antes de pedir la admisión, tuve que solicitarlo con reiterada insistencia y demostrar que tenía recta intención.

Después, a los seis meses, hice la admisión, y me preguntaron, delante de testigos, si entraba libremente.

Al año siguiente, me comprometí temporalmente, por un año. Me volvieron a preguntar, ante testigos, si actuaba con libertad.

Durante cinco años seguidos, renové mi compromiso, sin que nadie me atosigara.

Al hacer mi compromiso definitivo, me volvieron a preguntar, delante de testigos, si quería ser numerario libremente.

Por tanto, a la primera pregunta, mi respuesta "personal", vivida, es que no. He visto pedir la admisión a mucha gente. A nadie le he dicho yo nunca que su vocación era esta o la otra. ¿Cómo se lo voy a decir? Sería una locura. Y al que me ha preguntado sobre su posible vocación, mi respuesta, aún en caso de ver que esa persona reunía condiciones para ser de la Obra ha sido: ¿te lo has pensado bien? ¿quieres meditarlo en la oración un poco más? ¿te das cuenta de que es para toda la vida? ¿te das cuenta de la seriedad de los compromisos que vas a adquirir?

La segunda pregunta y la tercera, como ves, pierden su sentido, al menos para mi.

Y si de alguno te consta que ha hecho eso, y está dentro de la Obra (que esa es otra), por favor, ponte en contacto con las autoridades de la Prelatura y que le corrijan, a poder ser inmediatamente, porque nos hace daño a todos.

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¿Decisiones importantes con catorce años y medio?

Un niño de catorce años ¿Puede tomar decisiones que le vinculen de por vida?

Chico de catorce años que subió el Everest;
Ideales: soltar la imaginación y tener los pies en la tierra. LOS IDEALES pueden hacerse realidad si despejamos los obstáculos.Preguntaba a mis chicos de catequesis (14/15 años) por sus sueños (“voladas”), por sus ideales y sus proyectos. Todos contestaron; algunos tenían como ideal ir al cielo, decían: – casarme, tener hijos; muchos como proyecto trabajar para ser ricos o tocar la batería en un conjunto o llegar a ser un excelente director de cine; y como voladas ganar el campeonato de rugby, tirarse al vacío (con paracaídas, se entiende) aventura, volar, pilotar mi avión por todas las islas del mundo… Saben la diferencia entre sueño, proyecto e ideal.
Esta historia a la que me voy a referir es real: un chico que una vez soñó con un gran ideal (Subir al Everest) y tuvo que lograr el apoyo de sus padres, el apoyo de sponsors, sobreponerse a fracasos (perdió cinco dedos en uno de ellos)…

Ser adolescente es empezar a soñar. Y hacer realidad ese sueño. ¿Qué te impide soñar? Lo que aparta de pensar, de enfrentarte con la realidad. Asumamos que tienes 14 años.Imagínate que tu sueño es subir Everest. Si estás teniendo problemas con los estudios, tus padres no estarán contentos contigo. Luego ya tienes obstáculos insalvables para llegar a realizar tu sueño. Más obstáculos: el pecado. El pecado hace daño; no da igual pecar o no pecar: el alcohol resta capacidad de decidir y de pensar; crea adicción. Lo mismo ocurre con los porros y la droga en general; en cuanto a la parte emocional debemos darnos cuentas de que somos personas enteras, no sexo sólo. Dios hizo todo y creó el mundo. Tu estás relacionado con él; el problema es que ni te das cuenta, ni le das importancia. ¿De quién es el problema? Tuyo.

¿Es posible que un adolescente pueda tener suficientes parámetros como para decidir su futuro? Un adolescente ¿puede decidir razonadamente el casarse o vivir en celibato? Hemos oído la noticia de que la madre más joven de UK tiene 12 años. No es para echar cohetes, pero si puede ser madre, ya ha tomado una decisión de por vida, ¿o no?

Júzgalo tú mismo siguiendo esta increíble historia.

El Sherpa de 14 años volverá al Everest
Lunes, 19 de febrero de 2001
Un año después de su primer intento Temba Sheri, de 14 años de edad, tiene la intención de regresar y volver a intentar el récord de ser el más joven en pisar “el techo del mundo”.

En su primera expedición al Everest Temba perdió algunos dedos de debido a las congelaciones sufridas en la montaña
Hace un año el sherpa Temba Tsheri, a los 14 años de edad, protagonizaba el intento de ascensión de la persona más joven que jamás hubiera escalado el Everest (8.848 m). Temba, nacido en mayo de 1985, eligió la ruta que discurre a través de la vertiente sur -nepalí- de la montaña para llevar a cabo su expedición; de haber conseguido alcanzar la cima, estableciendo así un nuevo -y espectacular record-, hubiera obtenido fama y reconocimiento a nivel internacional, principales motivos que le impulsaron a subir la montaña.

Arvin Timilsina, de 15 años, tras el intento de ascensión al Everest en el que intentó superar el record de Shambu Tamang, que alcanzaría la cumbre con tan sólo 17 años.
A pesar de las numerosas opiniones contrarias a un viaje que llevaría a un muchacho que no ha completado su desarrollo físico ni emocional, y que no tiene la experiencia alpinística mínima necesaria para enfrentarse a alturas que han matado a muchos de los mejores alpinistas del mundo, la expedición siguió su curso y, a mediados del mes de marzo pasados llegaron al lado sur del Everest dispuestos a atentar su cumbre.La expedición “Everest Expedition 2000: New Record”, organizada por la Agencia Dolkha Trust, estaba formada por algunos miembros de la familia del joven: su padre, Chhewa y su hermano Chhiring, además de Dangima, Phurbachhiri y Ram Krishna Shrestha. Durante aquel primer intento llegaron informes contradictorios desde el Campo Base Sur de la montaña; algunas fuentes “oficiosas” hablaban del buen transcurso de la ascensión, mientras que algunos periódicos nepalíes afirmaban que el muchacho había llegado a desaparecer durante algunos días en la montaña… Pero el único hecho constatable es que, tras el
intento de cumbre del 21 de mayo el joven escalador bajó de la montaña sufriendo congelaciones que provocarían la amputación de varias falanges. Sin embargo, y a pesar de los desastrosos resultados de la pasada expedición, Temba ha manifestado su deseo de volver al Samargatha -nombre nepalí del Everest-, de nuevo por su vertiente sur, en esta ya inminente temporada del Himalaya.El cuaderno de JacintoEn la ONU latinoamericana
Ayer pasé la mayor parte del tiempo en la tienda colombiana que ha quedado instaurada como la ONU latinoamericana, pues además de nosotros, también se pasan por allí dos brasileños, unos venezolanos y otros españoles. Los brasileños, un chico y una chica que son pareja, quieren conquistar el Everest sin oxígeno y han llegado casi con lo puesto. Sólo han invertido en el permiso, que lo comparten con una expedición internacional, y en los cocineros (uno en el campo base chino y otro de altura). Ni siquiera han reparado en sherpas y se tienen que montar ellos las tiendas.
Los colombianos cuentan con orgullo que les despidió Pastrana y la verdad es que se nota que están respaldados, porque vienen bien equipados. De hecho su médico se ha convertido no sólo en el galeno de todos los extranjeros, como ya contaba ayer, sino también de los sherpas, que han corrido la voz en su comunidad del carácter gratuito de sus consultas. Ayer la tertulia que mantuvimos se vio interrumpida en varias ocasiones por las continuas apariciones de algunos de ellos quejándose de cualquier cosa.Hablando de sherpas: Hay una carrera entre dos mujeres por ser la primera que alcanza la cumbre. No es una competencia propiamente dicha porque ambas van patrocinadas por la misma firma, pero cada una lo está intentando por una cara. Igualmente esponsorizado va Temba Tsheri Sherpa, el chaval de 15 años que ayer desplegó una pancarta anunciando su objetivo (ser el más joven de la historia en la cumbre) y sus patrocinios. Desde la muerte del Babu Sherpa se ha quedado un hueco vacío y muchos lo quieren llenar

(esta noticia proviene de Marca)

Sobre este tema ya he hablado en otros posts; allí me remito:
¿Cómo se nota la vocación?
¿Cómo me puedo meter?
La vocación: ¿un arrebato o una llamada?
¿Puede ser del opusdei un niño o un joven?
¿A qué edad se puede pedir ser de la Obra?

Lo único que quiero aclarar, para evitar posibles confusiones, es que para ser de la Obra es necesario tener por lo menos 18 años.
Con catorce años sólo se puede pedir ser de la Obra cuando uno llegue a la edad necesaria. Es decir, sólo se pueden manifestar los deseos de ser del Opus Dei cuando uno tenga edad suficiente.

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¿Cómo hacerse del Opus Dei?

Nadie puede incorporarse jurídicamente a la Prelatura hasta que ha cumplido al menos dieciocho años de edad, la mayoría de edad legal en casi todos los países. Por otro lado, lo cierto es que casi todas las personas que se incorporan al Opus Dei lo hacen después de haber cumplido los veinte o treinta años; y bastantes lo hacen aún más tarde. No hay votos en el Opus Dei. El vínculo personal con el Opus Dei se realiza por medio de una declaración bilateral (el Opus Dei y el interesado en presencia de dos testigos), en forma de contrato. Por esta declaración, el Opus Dei se compromete a proporcionar al interesado su ayuda y orientación en los asuntos espirituales y apostólicos propios de la vocación al Opus Dei, y a cumplir las otras obligaciones que respecto a los fieles del Opus Dei se determinan en su derecho propio, como la atención pastoral por parte de los sacerdotes de la Prelatura del Opus Dei (quedando siempre a salvo la libertad de los miembros para acudir a otros sacerdotes que no sean del Opus Dei).

El fiel cristiano que desea incorporarse al Opus Dei —la otra parte del contrato— declara libremente que está decidido a buscar la santidad con la ayuda de Dios y a hacer apostolado de acuerdo con el espíritu del Opus Dei, y se compromete a permanecer bajo la jurisdicción del Prelado delOpus Dei, en aquellos asuntos que afectan al ámbito propio de su compromiso (no en otros ámbitos, como puedan ser los políticos, profesionales, culturales, sociales, etc.).

El contrato dura un máximo de doce meses, hasta que es renovado (renovación que se realiza, como hemos dicho, en conciencia, personalmente y sin testigos, durante al menos cinco años consecutivos). La incorporación al Opus Dei sólo podrá hacerse para toda la vida tras un mínimo de cinco años de renovación del contrato temporal. Este tipo de contrato fue autorizado explícitamente por el Vaticano por medio del decreto Prelaturæ personales, de la Sagrada Congregación de los Obispos (1982), y se conoce con el nombre de Fidelidad (es aquí cuando los Numerarios se ponen un anillo como señal del compromiso que han adquirido).

Antes de esa incorporación jurídica, los pasos previos siguen el itinerario siguiente:

Una persona que ha pedido formalmente ser admitida en el Opus Dei, debe esperar como mínimo un período de seis meses antes de que se le conteste afirmativa o negativamente. Durante ese tiempo de espera, se le explican detalladamente los aspectos espirituales y prácticos del Opus Dei.

Al finalizar ese plazo, si continúa deseándolo y se cree que tiene realmente vocación al Opus Dei, esa persona es admitida. A lo largo de los siguientes doce meses (como mínimo), se le explican de nuevo todos los aspectos que deberá vivir a lo largo de su vida, y se da respuesta a todos sus interrogantes. En todo este tiempo, a pesar de haber solicitado formalmente la admisión y de habérsele concedido, la persona interesada no está todavía incorporada jurídicamente al Opus Dei. Sólo al concluir este período (es decir, cuando ha transcurrido ya un año y medio tras haber solicitado la admisión), la persona interesada y los directores del Opus Dei pueden decidir de común acuerdo establecer el mencionado compromiso contractual, por un máximo de un año. Naturalmente han de juzgar en conciencia, en cada etapa, que se trata de una llamada de Dios para aquella persona concreta, dentro de las limitaciones que tienen los hombres para juzgar sobre estas cuestiones de conciencia. Finalmente, antes de realizar el compromiso contractual, debe verificarse explícitamente que la persona interesada:a) entiende plenamente los compromisos que va a adquirir, y b) celebrará ese contrato libremente.

A continuación, en los siguientes cinco años (como mínimo) cada miembro debe renovar voluntariamente su compromiso contractual para continuar en el Opus Dei. Si no hace esta renovación, automáticamente deja de pertenecer al Opus Dei.

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