No eres capaz de ver desde el otro lado

Ya se ve que no eres capaz de ver desde el otro lado; veo que desconoces el sufrimiento de miles de personas que pertenecieron a la obra y que para poder reorientar sus vidas han tenido que pasar por situaciones muy difíciles. El problema no sólo está en las opiniones y experiencias de cada uno, que por cierto valen mucho, porque la vida se hace con personas y no con teorías. ¿Cómo te explicas que el número de ex miembros sea tan elevado; que existe una página web dedicada a recoger los testimonios de aquellos que no fueron oídos en la obra? Acaso eso no significa nada, acaso eso no muestra que existe un problema real, no imaginario, acaso eso no significa que la praxis del opus dei no es coherente con la teoría que predica… ¿Por qué les cuesta tanto reconocer que hay algo que está mal? La humildad no es para predicarla simplemente, es para vivirla; pídele a Dios que te ilumine, que te ayude a ver el sufrimiento real, concreto, verídico de miles y miles de personas que han sufrido y sufren sin culpa. ¿Por qué tienen el corazón tan duro?

Eso que dices no es verdad. Siento que hayas podido sacar esa impresión, y pido perdón si la culpa es mía. Si lees las diferentes secciones verás que no es cierto. He sufrido mucho, muchísimo, con algunos casos. He llorado. Y les he ayudado en todo lo que he podido, antes y después.

¿Me puedes decir en qué página y en qué apartado está mi "desconocimiento del sufrimiento de miles de personas"? Por favor, no dejes de escribirme con esos datos concretos.

En la Obra se oye a todos. Se estudian todos los temas. Se rectifica si hace falta. Pero después, el que no está conforme, se marcha. Si lo que quieres es que la Obra se amolde a tus pretensiones, entonces el que no tiene coherencia eres tú. Funda otra institución en la Iglesia: muévete, déjate la piel, haz una organización a la medida de tus reclamaciones… Y luego me cuentas. Es muy fácil criticar y no hacer nada.

Me extraña que no te refieras a las causas más evidentes de abandono de cualquier vocación en la Iglesia: el pensar que no se tiene vocación, o darse cuenta de que a uno no le llegan las fuerzas, o la presión de un ambiente paganizado, etc.

Y en la Obra, claro que nos damos cuenta de que hacemos cosas mal. Acudimos a la Confesión semanalmente, hacemos examen de conciencia a diario, hacemos la corrección fraterna… en fin: sabemos que los errores son inevitables y que hay que reconocerlo, pedir perdón y rectificar.

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¿Testimonios inventados?

Pienso que la web *** ha sorbido el seso a más de uno. Son ciertamente testimonios, pero sólo se escucha a una parte. La otra parte (que sería tal o cual persona de la Obra) no va a responder nunca con la misma moneda de quien acusa. ¡que facil es -así- atacar a diestro y siniestro!
Por cierto, tengo mis dudas acerca de que muchos de los testimonios no sean inventados…yo me invento uno sobre la marcha!!!! "estuve 29 años en el Opus Dei y me dijeron que robara un banco y por eso me fui" ¿que tal mi ''testimonio''? Es muy sencillo echar basura anonimamente y ante alguien inerme. ¿No?

Yo no estoy tan seguro de que ahí haya muchos testimonios inventados. Creo que hay gente que lo pasa mal, por los vaivenes de su vida, y es comprensible. También estoy seguro de que algunos tienen razón en lo que dicen o en algún aspecto de lo que dicen: yo también veo fallos en la gente de la Obra. Yo mismo cometo muchos más errores de los que me gustaría. Pero los que me conocen me lo dicen a la cara, rezan por mí: me ayudan, en una palabra. Me cuesta a veces aceptar esas críticas, pero comprendo que tiene que ser así y lo agradezco. Es la "correción fraterna", que todos en la Obra tenemos la obligación de hacer, de modo especial a los directores.

Sobre los que critican con deslealtad, lo que me parece es que con otra tramitación más valiente y más leal, tendrían mayor eficacia y no caerían en la responsabilidad, de la que Dios les pedirá cuenta, de admitir todo tipo de cosas que sean "contra el Opus Dei", a sabiendas de que algunas son falsas, incluso sentenciadas por la justicia. Y sin dar posibilidad de defensa a los acusados.

Dios quiera que no caigamos en esos mismos errores y que sepamos comprender, perdonar y ayudar a todos: la reconciliación siempre es posible. Y se da, de hecho, con el tiempo, en muchos casos.

Y no creo que "sorban el seso" a nadie: como mucho pueden desorientar a quienes no conozcan el Opus Dei o terminar de arruinar la vida espiritual de los que ya estén maltrechos. Dios les pedirá cuenta por esto: sin duda, adquieren una responsabilidad por lo que hacen.

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Soy Evaristo

Buenas. Soy Evaristo y veo que me has citado en algunas de tus respuestas acerca de cierta web “sobre” el Opus Dei en la que se permiten todas las opiniones “menos las equivocadas”. Así lo exponían, créetelo, y ahora estoy buscando la frase exacta… y oh milagro… parece que ha desaparecido. Cáchis.

El caso es que fui numerario por cinco años, entré a los 17 y me fui a los 22, y allí, en la obra, viví experiencias enormes y enriquecedoras que espero no se me olviden nunca.

Entré porque deseaba entregarme a Dios del todo, y me salí porque no era ese mi camino.

Ahora vivo felizmente casado y con una niña que es lo más bonito que ha parido madre (mejorando lo presente) Sigo entregado del todo a Dios, ahora sí, en mi camino.

Ni mi entrada ni mi salida fueron fáciles: todo cambio exige crisis, y toda crisis provoca esfuerzo y a veces dolor. Pero siempre conté con la ayuda de Dios, de la Virgen, y de todos aquellos que me querían, y que me aportaban visión sobrenatural en los momentos más difíciles.

Con todo, nadie, absolutamente nadie, tocó ni lo más mínimo mi libertad para hacer en todo momento lo que yo quería.

Esto que te cuento, que parece tan sencillo, pero que no lo es… o sí… no parece del interés de algunos.

Su web no admite corrección ninguna, y mira que está llena de contradicciones y sinsentidos, algunos de los cuales se los he hecho llegar… pero consideran mi opinión y mi vivencia como “equivocada” y confunden mis correos con insultos.

Por eso te escribo, porque a ellos no sé si les interesa mi experiencia, o sólo quieren historias de coacciones y violencias.Pero eso sí, lo suyo no es insulto, pero lo de Evaristo sí:

"Se publicaron tus correos hasta que todo fueron insultos soeces. Puedes decir lo que quieras guardando las formas elementales de educación. Si no es así, tendrás razón al decir que aquí se censura porque no volverás a ver ningún correo tuyo publicado en esta web".

Tres mentiras: ni se publicaron todos mis correos (sólo algunos) ni contenían insultos, ni jamás escribí algo soez. Les pedí que me mostraran un solo insulto hacia ellos, y todavía estoy esperando. Unas líneas antes me decían:

"No es porque seas del Opus, es porque has sido un ordinario, un mal educado y además mientes cuando te quejas de la censura de la web"

Otra mentira: ya no soy del Opus… y ya no sé si lo demás son insultos (ordinario, maleducado o mentiroso)Pero me llena de tristeza que en esa web “sobre” el Opus Dei no haya un marco de libertad y tolerancia suficiente para hablar, dialogar, comprender, unir…

Un saludo

Evaristo

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¿Libros prohibidos?

En el Opus Dei sigue habiendo libros y autores prohibidos, como tenía antes la Iglesia y como había en España en la época de Franco. ¿Por qué no les dejan leer lo que les plazca?

En el ambiente en el que se mueven, los fieles de los Opus Dei procuran estar al tanto de las cosas de su profesión u oficio y también están al corriente de las ideas filosóficas, políticas, económicas, etc., que palpitan en cada momento en sus respectivos países.
Esto les lleva a tener un gran interés por la cultura, y leen mucho y muy bueno.

En el mundo del cine es corriente que haya clasificaciones, para orientar a los posibles espectadores. Es una pena que en el mundo de la literatura casi nadie se preocupe de ello. Así como la mayoría de la gente no llevará a sus hijos a ver ciertas películas, tampoco les pondrá en sus manos ciertos libros. Todos podríamos citar de memoria cuatro o cinco libros buenísimos, pero que –sin embargo– no pondríamos en manos de nuestros hijos o de algunos parientes y amigos, dependiendo de su edad, su madurez, su carácter, etc.

La Iglesia Católica mantuvo durante un tiempo el llamado “Indice” de libros perjudiciales. Hace décadas este “índice” desapareció, pues no se vio oportuno llevar esa relación, con las consiguientes dudas acerca de libros que están en el “límite”, o que tienen pasajes excelentes junto a páginas que moralmente dejan mucho que desear.

Pero una cosa es que no exista ese índice y otra que desde ese momento cualquier libro pase a ser “moralmente aceptable” para la Iglesia Católica.

Por eso, es preferible buscar y ejercer un asesoramiento personalizado en lo que a las lecturas se refiere. Es corriente, entre todo tipo de personas, preguntarse unos a otros por los libros que han leído o que piensan leer.

Pues eso mismo procuran hacer en todo el mundo muchísimos padres de familia y directores espirituales: estar al tanto del tono moral de determinados libros y autores, para poder dar un consejo oportuno cuando se lo pidan.

No es algo propio ni exclusivo del Opus Dei: es una costumbre buena, cristiana, que ayuda mucho a la gente y que les ahorra quebraderos de cabeza y pérdidas de tiempo.

Y no se puede decir que vaya contra la libertad, porque el consejo sólo se puede dar al que lo pide.

«Siempre he tenido un dilema: ¿Qué leo? Intentaba escoger lo más esencial. ¡La producción editorial es tan amplia! No todo es valioso y útil. Hay que saber elegir y pedir consejo sobre lo que se ha de leer» (Juan Pablo II, ¡Levantaos! ¡vamos!, p. 89).

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