Numerario y jurista: Xavi Basozabal

Numerario y jurista: Xavi Basozabal Opus DeiXavi, de 36 años, es un numerario del Opus Dei (los miembros célibes que viven en centros de la organización). Es jurista y profesor de derecho civil de la Universidad Carlos III, de Madrid. Me uní hace seis años cuando tuve la convicción de que dios me llamaba al Opus Dei en concreto. Me acerqué al Opus Dei a través de amigos que pertenecían a él, cuando viví con gente de la “Obra” en un piso compartido. Allí vi enseguida a personas que se preocupaban por ti, que trataban de compartir todo contigo.
Hay un atractivo humano en la alegría con la que vive la gente del Opus Dei. Ellos se levantaban antes para ir a misa, para hacer una rato de oración, para ir al trabajo. Yo decía: estos chavales tan majos, abiertos, normales, hablan de todo, disfrutan de la vida, pero están convencidos de que quieren vivirla cerca de dios.
Nosotros hablamos de santidad en medio del mundo. Tratamos de compartir todo con Dios, desde primera hora del día. En un día habitual procuro un trabajo bien hecho, ofrecido, en el que se esté muy a gusto con la gente que me rodea, intentando ayudarles en la medida de lo posible.
Si tengo que preparar unas clases para mis alumnos pienso siempre en ellos, qué necesitan, qué conceptos van a entender y cuáles no. Intento estar cerca de ellos.
No he sentido un conflicto entre mi pertenencia al Opus Dei y mi profesión. Uno a lo mejor procura dar un enfoque cristiano. En derecho civil, por ejemplo, hay que hablar de la persona y trato de transmitir lo que es común a los seres humanos y, por supuesto, diciendo también cuál es mi postura, para que los demás sean muy libres de elegir ésa u otra. En temas como la eutanasia y la contracepción, pienso que soy libre como los demás.
La labor de proselitismo tiene una raíz puramente cristiana. En la “Obra” tenemos medios específicos para el apostolado; el más importante de todos es el trato habitual con los amigos y compañeros de trabajo. Uno intenta hacer ver que la vida sin dios no es igual a la vida con dios.
Como numerario dono mi sueldo; es lo más parecido a un padre de familia que lo entrega todo a su mujer. Yo llego a mi casa [un centro del Opus Dei] y lo doy todo al secretario, que es quien tiene la función de administrar lo que aportamos. Y luego cada vez que necesito alguna cosa para mis gastos personales, lo pido.
Utilizo el cilicio y las disciplinas [dos instrumentos de mortificación] y reconozco que no me han causado ningún problema. Es como quien corre y hace footing todas las mañanas. Entiendo que es algo que mi cuerpo necesita para luego ser muy dócil cuando yo le pido cosas, por ejemplo, cuando hay que organizar actividades.
Uno tiene que estar dispuesto a hacer no sólo aquello que le apetece, sino además aquello que es voluntad de dios.
Por la mañana hay costumbre de besar el suelo y se dice una palabra en latín: serviam (te serviré). Es un acto de humildad. Uno dice: Señor, aquí está claro quién eres tú y quién soy yo, y yo estoy aquí para servirte.
En el caso de un numerario, uno opta al llamado por Dios, sabiendo que es mucho más lo que gana que lo que, en ese momento, parece perder.
Creo que es un sentido muy similar al que tiene la fidelidad en el matrimonio, entendido cristianamente. Uno puede estar totalmente convencido de que la fidelidad será la garante de la felicidad, pero en el camino habrá muchas veces pequeños roces, momentos en los que hay que ceder.
Bueno, en la Obra ocurre algo muy parecido.

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