¿Por qué una mujer que no tenga estudios no puede ser numeraria?

si uds. pueden decirme por que una mujer que no tenga estudios no puede ser numeraria, le quedaria muy agradecida.  

Excepciones ha habido siempre. Pero, por regla general, los numerarios y las numerarias tienen dentro del Opus Dei encargos de formación o de gobierno, para los que deben estar bien preparados. Tener estudios universitarios y la formación cultural más amplia que puedan lograr, les ayuda en esa misión. Además, estudian el bienio filosófico y el cuadrienio teológico, a lo largo de los años, para completar su formación doctrinal cristiana, entre otras cosas.
De todos modos, la sociedad ha cambiado mucho desde 1.928, en que se fundó el Opus Dei, hasta nuestros días. Ahora mismo, te hablo desde España, no sólo los numerarios, sino la mayoría de los miembros de la Obra, como sucede en la sociedad en general (supernumerarios, agregados, numerarios), comienzan estudios en la universidad. También ocurre lo mismo con las mujeres, y también con las numerarias auxiliares, la mayoría de las cuales, según me cuentan, estudian también en la universidad.
Vota esta noticia
 

Testimonio de una “numeraria auxiliar”.

Acabo de leer un testimonio de una "numeraria auxiliar" que relata sus terribles experiencias en el opus dei.Yo me pregunto a que se deben esa clase de acusaciones y son todos los testimonios,de personas como ella,simplemente falsos?(Se debe tal vez a sus intenciones de manipular a los lectores?)

Por favor, no intente despistar analizando mi pregunta.Le agradeceria una respuesta clara y sincera.

Es imposible que a todo el mundo le vaya bien, en el Numeraria auxiliar desde hace diez años.
Vota esta noticia
 

Numeraria y profesora: María Marcos

Numeraria y profesora: María Marcos Opus DeiMaría, de 40 años, es numeraria del Opus Dei -los miembros célibes- y vive en un centro femenino de la organización en Madrid. Trabaja como profesora de derecho procesal de la Universidad de Alcalá de Henares. Mi decisión de pedir la admisión al Opus Dei fue solamente porque vi que era una vocación divina. No tuvieron que ver mis amigos. Mi madre, que es del Opus Dei, tampoco nos había insistido mucho a mí y a mis dos hermanas.
Cuando conocí el Opus Dei a través de “Camino” [el libro fundamental de Josemaría Escrivá de Balaguer], fui comprendiendo qué es lo que dios me pedía: que entregara mi vida para servir a la iglesia, para acercar a otras personas a dios.
Ése fue el principal motivo que me llevó a entregarme a dios en el Opus Dei cuando tenía 14 años.
En un día normal hago oración por la mañana, por la tarde. Asisto a la santa misa y luego me voy a la facultad. Allí preparo mis clases, las doy, atiendo a mis alumnos. Todo esto intento que sea con un diálogo personal con el Señor: le voy ofreciendo las cosas, le voy pidiendo ayuda.
Luego, pues, trato de ser coherente con esa alegría que yo tengo, intentando transmitírsela a los demás. Es una aventura cada día.
Procuro vivir las virtudes: la puntualidad, la intensidad, la ética profesional, el servicio a los otros.
Intento también dar en las clases un contenido acorde con la dignidad humana. Trato de aportarles a los alumnos no una visión meramente legalista; procuro que ellos tengan armas para entender bien cuáles son las leyes que más benefician a una sociedad, siempre respetando lo que ellos piensan.
Cuando llego a casa [el centro en el que vive] trato, aunque esté cansada, de remontar un poco. Pues empieza otra etapa muy importante del día, que es el rato que estás con tu gente: cuento las cosas que me han pasado y escucho lo que les ha ocurrido a los otros, como en cualquier familia. Es una convivencia alegre, natural, espontánea, sencilla.
Como en la vida de otras personas, mis días tienen luces y sombras. Por la noche pido perdón por lo que en ese día no haya ido bien y me hago una pequeña propuesta para mejorarlo el día siguiente.
El proselitismo no me genera ninguna tensión, porque no es tanto que yo tenga que convencer a alguien para que venga al Opus Dei. De ninguna manera. Como la vocación es una cosa que es de dios, o sea que dios llama a las personas, pues quizás yo puedo ver a mi alrededor a gente a la que dios le pide la vida o que se una al Opus Dei.
Yo trabajo y si resulta que en ese ambiente alguien me dice que quiere conocer más el Opus Dei, pues entonces ahí podríamos efectivamente intensificar un poco ese conocimiento.
La fidelidad [al Opus Dei] no me recorta libertades. Al revés. El hecho de saber que tengo un norte claro, algo por lo que me parece que vale la pena luchar, me reafirma.
Como mujer no reclamaría nada. La mujer en la “Obra” tiene un papel muy importante, que es sacar adelante todo el clima de familia y luego, pues, llevar el espíritu del Opus Dei allá donde ella esté: en la Universidad, en mi caso.
Las mujeres numerarias no fumamos. En mi caso es un sacrificio que le quiero ofrecer a dios dentro de mi entrega. Ellos [los hombres] fuman, supongo que tampoco todos. Pero [esta diferencia] no es una cosa que me moleste.
Las mujeres tenemos quizás una mayor capacidad de sacrificio, podemos tener más fortaleza para soportar también la “Obra” como familia. Creo que es simplemente un sacrificio que la parte femenina aporta.
La mortificación es algo que la iglesia recomienda para poder estar siempre dispuesto a servir a los demás, a servir a dios. Es como un estar en forma desde el punto de vista espiritual y muchas veces la manera es tratándose con un poquito de exigencia o disciplina. Pero no son cosas que dañen la salud ni sean horribles.
Hay distintos tipos de pequeños sacrificios que uno ofrece, en la línea de la comida, de la bebida. A veces se busca un poco más la incomodidad en las posturas, pues para estar un poquito más entrenados.
Son muchas cosas de San Josemaría que me guían en la vida cotidiana. Una cosa, por ejemplo, es el amor a los demás, saber ir de la mano de los que no piensan como uno.
Hay personas que tienen otra manera de concebir la vida en cuestiones muy claves como el divorcio, el aborto o el matrimonio entre homosexuales, muchas cosas que hoy están muy en boga.
Se puede no estar de acuerdo con estas ideas, pero siempre hay que respetar a la persona, admirar todo lo bueno que tiene y disculpar, perdonar, comprender.

Vota esta noticia