¿Gente TOP? Oigaaaaaaa, que yo estoy aquiiii

¿Gente TOP? Oigaaaaaaa, que yo estoy aquiiii.

 (Y la verdad que un poco cansada, por lo del elitismo, porque asi me quedo fuera y se que no lo estoy).

Conocí el Opus Dei con 25 años, ya bastante madura para saber lo que queria y hacia, nadie me obligo a nada, porque no he sido una niña bien, y me a costado ganarme los cuartos como se suele decir, y no soy ingeniero, ni arquitecto, entonces trabajaba en una linea de trabajo en cadena y ganaba 100.000 ptas.

Soy la mujer mas feliz del mundo, porque lo que el Opus Dei me ha aportado, es levantarme todo los dias, pensando que tengo muchas cosas por las que luchar y a mucha gente a la que amar.

Por cierto, salirse del Opus Dei es muy facil, porque no tienes que darle explicaciones a nadie… solo a Dios, de ese NO.

Gracias por tu mensaje. Me vas a permitir que comente tu última frase, pues creo que no es exacto simplificar las causas de la salida del Opus Dei: algunos salen porque no es lo suyo: periodos de prueba hay para comprobar tanto la propia vocación como la idoneidad para los compromisos que se adquieren. Viva la libertad.

Vota esta noticia
 

¿Qué papel juega la mujer?

que papel juega la mujer en la obra de dios? El mismo que tiene juega en la Iglesia. Es decir, el mismo que el hombre, en esencia. Desarrollan los mismos apostolados que los varones, y aportan, además, como en la sociedad y en las familias cristianas, sus imprescindibles cualidades para dar el "aire de hogar cristiano" a los centros del Opus Dei.

Vota esta noticia
 

Feminismo

Adjunto algunos fragmentos de un artículo del Prelado del Opus Dei publicado el 8 de marzo en ABC, con motivo del día internacional de la mujer (el artículo íntegro se puede encontrar en la web oficial). Me enviaron el artículo entero, para publicarlo, pero es demasiado largo, por eso lo extracto:

El 8 de marzo es una fecha con referencia al pasado, porque recuerda la historia, no corta ya, de los esfuerzos para superar la discriminación de la mujer: una tarea que afecta también al presente. Conviene además mirar al futuro, imaginar qué sucederá y cuántos beneficios se lograrán cuando la mujer esté plenamente incorporada a todos los ámbitos de la sociedad. (…) La mujer es imagen de Dios, ni más ni menos que el varón, y los dos están llamados a la identificación con Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre.

Con estas esenciales premisas de fe cristiana, se entiende con especial profundidad la perversión que supone maltratar a cualquier persona humana, varón o mujer. Los malos tratos toman a veces forma violenta y, en otras ocasiones, modos muy sutiles: se comercia brutalmente con el cuerpo de la mujer, considerándola como cosa, no como persona; o bien se le hace saber, amable pero insidiosamente, que un embarazo es incompatible con su contrato de trabajo. Siguen existiendo muchos motivos para recordar la necesidad de oponerse a esas discriminaciones. (…) En definitiva, sólo se alcanza el bien común —común a todos, hombres y mujeres— mediante un trabajo conjunto. Este cuadro muestra que la discriminación de la mujer no representa sólo una ofensa para ella: constituye una vergüenza también para el varón y un problema muy serio para el mundo. (…) Probablemente los dos deben rechazar los modelos que proponen algunos estereotipos dominantes: esas imágenes que empujan al hombre a competir con dureza, o que invitan a la mujer a comportarse con frivolidad, o incluso con un desgraciado exhibicionismo. Necesitamos una nueva forma de pensar, una nueva forma de mirar a los demás, que supere el dominio y la seducción. Así puede surgir un nuevo escenario social, sin vencedores ni vencidos.

En la Carta a las mujeres, Juan Pablo II señala que la aportación de la mujer resulta indispensable para “la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento”, así como para “la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad”. El genio femenino, con esa aptitud innata de conocer, comprender y cuidar del prójimo, ha de extender su influjo a la familia y a la sociedad entera.

San Josemaría solía recordar que “ante Dios, ninguna ocupación es por sí misma grande ni pequeña. Todo adquiere el valor del Amor con que se realiza”. Cuando descubrimos que lo importante es la persona, las discriminaciones de todo género tienen sus días contados. La fe cristiana posee la capacidad de ser verdadero fermento de un cambio cultural en este terreno, si las mujeres y los hombres de fe sabemos encarnarla en nuestra vida ordinaria.

Javier Echevarria

Vota esta noticia
 

Ser mujer en el Opus Dei (Isabel de Armas)

Ser mujer en el Opus Dei es un testimonio personal de los años que la autora fue miembro del Opus Dei. Si toda memoria, como decía el conocido escritor Jesús Pardo, “trata de reconstruir un pasado de cuya realidad no hay otra constancia que la memoria misma”, sorprende la aventura de esta mujer que, transcurridos ya treinta años desde su salida de la Obra, se lanza a recordar aquellos ocho años que pasó como Numeraria.

Un empeño difícil, e incluso temerario si se publica con un título –Ser mujer en el Opus Dei– que expresa la pretensión de describir la manera de vivir de toda mujer en esa institución de la Iglesia. La sorpresa va en aumento cuando se comprueba que la propia autora reconoce que su experiencia en la Obra es muy corta, nada más que ocho años, durante los que no conoció al Fundador ni tuvo responsabilidades de gobierno e incluso careció de un conocimiento de primera mano de los distintos aspectos de la vocación de las mujeres del Opus Dei.

El libro, siguiendo la ficción de una relación epistolar con una chica joven, empieza con un tono intimista y aparentemente respetuoso con las personas. Pero se rompe enseguida esa línea de moderación en los juicios cuando propone, como paradigma para comprender el Opus Dei, el recuerdo histórico del Partido Nazi y del Partido Comunista de Stalin. Es tan desmesurada la comparación de una institución de la Iglesia –por mucho que a uno no le guste– con esas organizaciones criminales y responsables de los peores genocidios, que se hace difícil creer en la objetividad del testimonio de la autora. Pues no es una comparación desafortunada deslizada en una página, sino que es un paralelismo constante en todo el libro.

El testimonio personal de la autora, escrito con oficio, se ve lastrado con frecuencia por extensas disquisiciones psicológico-teológicas que acaban por cansar al asemejarse, en ocasiones, a un catálogo de lecturas. Además, lo limitado de su experiencia personal obliga a la autora a recurrir a la reproducción de pasajes enteros de la conocida batería de libros denigratorios publicados alrededor de 1992 –con ocasión de la beatificación de S. Josemaría Escrivá– para poder aportar anécdotas negativas, pues ella reconoce no haber presenciado nada especialmente relevante. También intenta paliar su desconocimiento de la realidad completa del Opus Dei, desde un punto de visto histórico-teológico, acudiendo a largas citas de antiguos estudios sociológicos que interrumpen el ritmo narrativo, sin aportar argumentos originales.

“La memoria es la criba de nuestra inteligencia, que es la criba de nuestra sensibilidad”, sigue citando el memorialista Jesús Pardo. Los años de transición entre la década de los sesenta y la de los setenta fueron muy convulsos, de revolución sexual y posconcilio, y la autora describe cómo fue adoptando posiciones feministas cada vez más extremas, hasta llegar a la actualidad donde afirma su conformidad con el divorcio y el sacerdocio femenino. Desde esa sensibilidad enjuicia ahora sus años en el Opus Dei. A la vista de su evolución posterior no resulta extraño que tomara la decisión de no hacer la incorporación jurídica definitiva al Opus Dei, y que comenzara un itinerario ideológico que le llevó a las Comunidades de Base y a la coincidencia intelectual con los teólogos del entorno de la asociación Juan XXIII. De hecho, la última parte del libro es un amplio comentario de sus lecturas de los teólogos de la liberación y del magisterio de Hans Küng.

Al tratarse de unas memorias, el respeto debido a la subjetividad de unos recuerdos personales no impide que la consideración de los hechos relatados pueda poner en duda las interpretaciones de la persona que los escribe. En la evocación de aquellos años sesenta vividos intensamente por la autora, llama la atención el contraste entre la libertad que preside siempre su actuación mientras es miembro del Opus Dei, y las reiteradas acusaciones de autoritarismo y falta de autonomía de la vida en la Obra. Ella misma afirma que, en los momentos más importantes de su trayectoria vocacional en el Opus Dei –su petición de admisión, las diversas etapas de su incorporación jurídica y su posterior salida de la Obra– actuó con plena libertad y autonomía personal, no solo respetada sino fomentada por las directoras de la Obra. Por otra parte, sus acusaciones del control de la intimidad en el Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

Vota esta noticia
 

¿Separación entre hombres y mujeres?

Una curiosidad, ¿Por qué los centros del Opus Dei son sólo masculinos, o sólo femeninos? ¿No es eso muy antiguo y fomenta tendencias perjudiciales amén de no satisfacer una interrelación con el sexo opuesto tremendamente enriquecedora? ¿Por qué ese afán de evitar todo tipo de relación chico-chica? ¿Creen que eso va a impedir que no vayan a relacionarse o tener relaciones de todo tipo? En fin, es una opinión, reciba mi felicitación por la página y un saludo
No, al contrario. Como sabes, la "acusación" más típica hacia los matrimonios católicos es la de tener muchos hijos, cosa que (supongo que lo sabes) implica frecuentes relaciones, como tú mismo dices, "de todo tipo".

Entre las personas del Opus Dei y sus familias, y en general, entre las familias que tienen una intensa vida cristiana se dan los menores índices de fracaso matrimonial y familiar de toda la sociedad. Son familias felices, la envidia del barrio, generalmente. Por supuesto que no sucede en todos los casos, pero sí en la inmensa mayoría. Si algún lector no lo cree, le invito a acercarse a cualquier grupo parroquial, a cualquier movimiento eclesiástico, o a cualquier labor apostólica del Opus Dei, y que juzgue lo que vea con sus propios ojos.

Te animo a que hagas un estudio entre los maltratadores de mujeres, y analices si estudiaron en colegios católicos, y qué formación moral han recibido.

No sé si hay ya estudios hechos al respecto, pero para mí es una realidad tan evidente, que salta a la vista.

Vota esta noticia
 

Atribución falsa de una frase sobre la mujer a San Josemaría Escrivá

¿Por que San Escrivá de Balaguer dijo de las mujeres: (y cito textualmente) "deberían ser como una alfombra donde la gente puede pisar’. Se le considera un ser que no debe ilustrarse, máxima 946: ‘…ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas…’. No es esto calificable hoy en dia como un comportamiento totalmente deplorable?
Haces (sin querer, estoy seguro) un ejercicio de manipulación (o alguien que has leído lo ha hecho, no quiero juzgar tus intenciones) un poco enrevesado: fíjate lo que has hecho:

1º Citas unas palabras que según tú son textuales (y no lo son), muy negativas para Josemaría Escrivá. De hecho, no citas la fuente, porque no existe.

2º Luego, añades una frase que es ambigua y que necesita un contexto, y en este caso sí citas la fuente, que es verdadera, pero no el contexto, como tratando de que la veracidad de este texto aislado otorgue credibilidad al otro, que es falso.

3º Sacas la conclusión de que todo ese batiburrillo inventado es "deplorable".

Lo que es deplorable, a mi juicio, es la manipulación interesada de los textos.

Podrías preguntar a cientos de mujeres del Opus Dei, profesoras, escritoras, periodistas, catedráticas, investigadoras, a ver qué piensan de esos razonamientos que planteas.

En cualquier caso, y te pido perdón si las aclaraciones anteriores te han resultado duras, te recomiendo la consulta de la reciente Edición Histórico-Crítica de Camino, que da respuesta a la génesis y al contexto de algunas palabras que, leídas setenta años después de ser escritas, pueden no entenderse. Como sabrás, al publicarse, Camino tuvo problemas porque algunos lo consideraron un libro "demasiado avanzado" para su tiempo.

Atribución falsa de una frase sobre la mujer a San Josemaría Escrivá
5 (100%) 1 voto