Mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos

¿Es verdad que los del Opus Dei se ponen unos pinchos en las piernas, para hacerse heridas? Eso es bastante masoquista. ¿Y lo de que se dan latigazos, como sale en el Código da Vinci? Estimado lector, hacía tiempo que esperaba una pregunta de este tipo. Me extrañaba que tardase tanto en aparecer. Te responderé citando un párafo de Descodificando a Da Vinci, de Amy Welborn, porque creo que la autora te responde mucho mejor de lo que yo lo haría:
“Uno de los aspectos cristianos menos entendidos del Opus Dei es el que destaca El Código Da Vinci: la mortificación corporal por medio del cilicio, una especie de cadena claveteada que rodea el muslo, y el uso de las disciplinas, una cuerda de nudos para usarla como azote.
Ciertamente, esta práctica parece extraña entre la gente moderna, pero es importante hacer ver que la mortificación corporal, como medio ascético cristiano, aparece en todas las religiones del mundo de un modo u otro: el ayuno, en ocasiones hasta niveles extremos, la oración o la meditación en posturas incómodas, e incluso el propósito de vestir ropas incómodas o de andar descalzo.
La mortificación corporal, incluido el uso de esos artículos especiales, no ha sido un invento del Opus Dei. Si lees las vidas de los santos, encontrarás que muchos de ellos se sentían llamados a vivirla. ¿Por qué?
Para quien ama, al compartir sus dolores, se acerca más a Cristo. Otros los emplean como penitencia por sus propios pecados o por los ajenos. Los hay que ven en ello un medio eficaz para crecer en el dominio propio, buscando alcanzar un momento en el que, a pesar de las contradicciones que pueda sufrir en la vida diaria, el alma se concentre en Dios y se conforme con saberse en Su presencia.
No es lo habitual, pero para adquirir cierta perspectiva, se puede comparar con las «mortificaciones corporales» a las que se someten tantas personas con tal de mejorar su apariencia física: regímenes, soportar el dolor del ejercicio, e incluso acudir a procedimientos –cirugía– que producen sangre y causan dolor. Y todo ello solamente por la apariencia, que significa en esencia lo que los demás ven cuando nos observan.
Los que han experimentado un avance en su vida interior podrían argüir que «sin dolor no hay fruto», y lo aplican a la vida espiritual, al menos en su caso”.

Mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos Opus DeiSi quieres que te dé mi testimonio personal, te diré que, la mortificación que más hacemos los del Opus Dei, es en las cosas pequeñas. No grandes montajes aparatosos, sino detalles con los demás cada día: sonreír a los cargantes e inoportunos -también cuando uno está cansado-, escuchar con atención a los demás, comprender a todos y no juzgar, tratar de que todos pasen un rato agradable cuando están con nosotros, dejar el mejor sitio a los otros, no quejarse, servir a los otros en las comidas. Y mil detalles más, que hacen la vida más agradable a los que te rodean. Eso sí que cuesta.
A mi modo de ver, la alegría, la verdadera alegría, tiene sus raíces en forma de cruz. Es decir, uno estará realmente alegre -seguro que lo has experimentado muchas veces-, cuando se da a Dios y a los demás; cuando se preocupa de ellos más que de uno mismo. Es una de las paradojas de la vida.
Me parece que para poder darse hay que tenerse: ser dueño de uno mismo. Porque si uno no sabe negarse cosas lícitas es difícil que tenga sobre su cuerpo ese señorío necesario, para poder entregarse a los demás. Mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos Opus Dei
Perdona que te insista, pero creo que es importante que quede claro: la mortificación lleva a la alegría. Por eso he puesto estas fotos en el post. No es que me haya equivocado, sino que quiero recalcar que del sacrificio mana la sonrisa.
Aunque, si te sirve de consuelo, te diré que tampoco es para tanto llevar dos horas al día un cilicio -los “pinchos”-, y usar de vez en cuando las disciplinas -el “latigo”-. No apetece, pero ayuda mucho. Hay cosas peores todos los días.
Si te ha quedadado alguna duda, no dejes de preguntarme de nuevo. Si lo prefieres, puedes hacer algún comentario en este blog.

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