La “sonrisa diaria” y no la “tragedia diaria”.

¿Cómo explicó Juan Pablo I lo que es el Opus Dei? En un artículo publicado en 1.978, el Card. Albino Luciani escribía:

Escrivá de Balaguer, con el Evangelio, ha dicho constantemente: Cristo no quiere de nosotros solamente un poco de bondad, sino mucha bon­dad. Pero quiere que lo consigamos no a través de acciones extraor­dinarias, sino con acciones comunes; lo que no debe ser común es el modo de realizar esas acciones. En mitad de la calle, en la oficina, en la fábrica, nos hacemos santos, pero con la condición de cumplir el propio deber con competencia, por amor de Dios y alegremente, de modo que el trabajo diario no sea la «tragedia diaria», sino la «sonrisa diaria».

Albino Luciani, Patriarca de Venecia -luego Papa Juan Pablo I-, en Il Gazzettino (Venecia), 25.7.78.

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¿Qué piensa el Papa de vosotros?

Yo soy católico (procuro serlo) y estoy algo confundido. Unos dicen que sois aire fresco; otros, siembran la sospecha. Para aclararme: ¿qué piensa el Papa de vosotros? Si te refieres a lo que piensa del esta página oficial del Vaticano, donde se habla de todo eso. Aquí copio algunas declaraciones sobre San Josemaría, el fundador del Opus Dei:

Juan Pablo II

“Manifestación evidente de esta Providencia divina es la presencia constante a lo largo de los siglos de hombres y mujeres, fieles a Cristo, que iluminan con su vida y su mensaje las diversas épocas de la historia. Entre estas figuras insignes ocupa un lugar destacado el beato Josemaría Escrivá, que, como subrayé el día solemne de su beatificación, recordó al mundo contemporáneo la llamada universal a la santidad y el valor cristiano que puede adquirir el trabajo profesional, en las circunstancias ordinarias de cada uno”. (Audiencia a los participantes en un congreso sobre las enseñanzas de San Josemaría, 14-X-1993).

“Con sobrenatural intuición, el beato Josemaría predicó incansablemente la llamada universal a la santidad y al apostolado. Cristo convoca a todos a santificarse en la realidad de la vida cotidiana; por ello, el trabajo es también medio de santificación personal y de apostolado cuando se vive en unión con Jesucristo, pues el Hijo de Dios, al encarnarse, se ha unido en cierto modo a toda la realidad del hombre y a toda la creación (cf. Dominum et vivificantem, 50). En una sociedad en la que el afán desenfrenado de poseer cosas materiales las convierte en un ídolo y motivo de alejamiento de Dios, el nuevo beato nos recuerda que estas mismas realidades, criaturas de Dios y del ingenio humano, si se usan rectamente para gloria del Creador y al servicio de los hermanos, pueden ser camino para el encuentro de los hombres con Cristo”. (Ceremonia de beatificación de Josemaría Escrivá, 17-V-1992).

Juan Pablo I

“Escrivá de Balaguer, con el Evangelio, decía continuamente: "Cristo no nos pide un poco de bondad, sino mucha bondad. Pero quiere que lleguemos a ella no a través de acciones extraordinarias, sino con acciones comunes, aunque el modo de ejecutar tales acciones no debe ser común". Allí "nel bel mezzo della strada", en la oficina, en la fábrica, nos hacemos santos a poco que hagamos el propio deber con competencia, por amor de Dios, y alegremente, de manera que el trabajo cotidiano se convierta no en una "tragedia cotidiana", sino en la "sonrisa cotidiana"”. (Artículo en Il Gazzettino, Venecia, 25-VII-1978).

Pablo VI

“En sus palabras hemos advertido la vibración del espíritu encendido y generoso de toda la Institución, nacida en este tiempo nuestro como expresión de la perenne juventud de la Iglesia (…). Consideramos con paterna satisfacción cuanto el Opus Dei ha realizado y realiza por el Reino de Dios; el deseo de hacer el bien, que lo guía; el amor encendido a la Iglesia y a su Cabeza visible, que lo distingue; el celo ardiente por las almas, que lo empuja hacia los arduos y difíciles caminos del apostolado de presencia y de testimonio en todos los sectores de la vida contemporánea”. (Carta manuscrita —quirógrafo— a mons. Josemaría Escrivá de Balaguer, 1-X-1964).

Beato Juan XXIII

"El Juan XXIII y el Opus Dei.

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