Parent’s guide to Opus Dei (J.J.M.Garvey)

El año 1989 Sicut Dixit Press de Nueva York publicó un folleto titulado Parents’ Guide to Opus Dei (Guía para padres sobre el Opus Dei). El autor, J.J.Garvey, padre de dos mujeres del Opus Dei, pretendía, mediante una acusación global a la Prelatura y a sus actividades, prevenir a los padres de familia para que evitasen todo contacto de sus hijos con las tareas e iniciativas del Opus Dei. Al tratarse de serias y graves denuncias, presentadas además desde una común fe cristiana, la Oficina de Información de la Prelatura en aquella ciudad (524 North Av. Suite 200, NEW ROCHELLE, NY 10801, Tf. 9146320137, e-mail newyork@opusdei.org) se vio obligada a publicar en abril de 1991 la respuesta que ahora reproducimos. Aquella “guía” fue traducida al castellano en Guatemala en enero de 1992. Ahora, diez años después de su aparición, una asociación con sede en Barcelona ha decidido distribuirla en España. Este es el motivo por el que reeditamos aquella respuesta, a la que únicamente hemos añadido —a causa del tiempo transcurrido desde entonces— unas notas a pie de página que la actualizan y la completan con algunos datos.

Vaya por delante nuestro cariño y comprensión, siempre entrañables y prioritarios, hacia todos los familiares de los fieles del Opus Dei, incluso cuando —como a J.J.Garvey— les haya resultado muy costoso aceptar la legítima libertad de sus hijos, o de sus hermanos, que han optado en conciencia por emplearse de un determinado modo en el seguimiento de Cristo. Ojalá Dios les llene a todos ellos de paz y de satisfacción, como ocurre gozosamente en la gran mayoría de los casos. Así pues, con la presente reedición de este documento, ya ciertamente algo antiguo, pretendemos únicamente restablecer la verdad.

Oficina de Información del Opus Dei en Barcelona

SUMARIO

I. La “Parents’ Guide to Opus Dei”.
1. Qué es la Parents’ Guide.
2. El Opus Dei en la Iglesia.
3. Las fuentes de la Parents’ Guide.
4. La libertad de los fieles del Opus Dei.
5. Incorporación, permanencia y salida del Opus Dei.
6. Otras cuestiones.

II. Algunos errores e inexactitudes.
1. Un equivocado “argumento de autoridad”.
2. Una documentación errónea.
3. Un ejemplo fabricado.
4. Identificación de centros y actividades.
5. Actividades para jóvenes.
6. Finanzas.
7. Consentimiento personal.
8. Educación en la fe y en la piedad.
9. Plena libertad intelectual.
10. Declaración de intenciones.

III. Documentación
1. Constitución Apostólica, Ut Sit, erigiendo el Opus Dei como
Prelatura Personal.
2. Carta de Peggy Garvey, hija de J.J.Garvey.

IV. Bibliografía.

I. La “PARENTS’ GUIDE TO OPUS DEI”

1. Qué es la Parents’ Guide?

El folleto titulado “Parents Guide to Opus Dei”, (Guía sobre el Opus Dei para Padres de Familia), elaborada por “Ad Hoc Alliance to Defend the Fourth Commandment” (Alianza ad hoc para la Defensa del Cuarto Mandamiento), tiene la intención de conseguir que padres de familia y otras personas eviten el contacto con el Opus Dei.

El autor del folleto hace serias acusaciones al Opus Dei, que son bastante más que críticas o meras expresiones de desaprobación personales. Acusa a la Prelatura de fraudes e ilegalidades deliberadas, contrarias no sólo a las leyes civiles y de la Iglesia, sino a la misma vida cristiana.

La mayoría de los lectores, aunque no conozcan a fondo el Opus Dei, perciben en seguida el carácter de prejuicio y de falta de mesura de este texto, que es un ataque contra una institución plenamente autorizada y aprobada por la Iglesia católica, y pone en tela de juicio tales aprobaciones.
¿De dónde surgen este tipo de acusaciones? El fenómeno de algunos padres que tienen dificultades para aceptar la vocación de sus hijos e hijas, aunque sean, como en este caso, mayores de edad, no es nuevo en la Iglesia. Con alguna frecuencia, hay padres que rechazan o que perciben negativamente el hecho de que sus hijos puedan ser llamados por Dios para servir plenamente a la Iglesia y a las almas. A veces, mientras admiten teóricamente la posibilidad de una vocación divina, hay padres que se sorprenden y se resisten a que Dios llame a sus hijos y a sus hijas a un camino concreto, diferente del que hubieran preferido para ellos.
Hay situaciones en las que la inquietud o preocupación de los padres es comprensiblepor ejemplo cuando son padres católicos que aceptan la autorizada voz de la Iglesia, y alguien en ese contexto les dice que sus hijos o hijas han sido engañados por una secta. El folleto de referencia cita frecuentemente un documento del Vaticano que define lo que es una secta (un grupo no aprobado por los Obispos y separado de la comunión de la Iglesia). Ante una acusación de este tipo, esto es lo primero que esos padres deberían preguntarse: ¿esta institución ha sido aprobada por la Iglesia?, ¿ha sido apoyada por los Papas y los Obispos?

Precisamente porque la Prelatura del Opus Dei ha recibido esas aprobaciones, y porque la Ad Hoc Alliance (editora de la Parents’ Guide) se presenta como un grupo de católicos creyentes, “preocupados y ofendidos” por el Opus Dei, la Oficina de Información del Opus Dei en Estados Unidos pensó que sería útil preparar esta respuesta oficial, que muestra la falsedad de sus acusaciones —y de sus recelos y miedos— acerca del Opus Dei.

Nuestro propósito no es discutir con el autor del folleto ni tampoco tratar de instruir a nadie acerca de la realidad de la vocación divina. Esta respuesta se limita a mostrar a los lectores que el autor tiene una idea completamente tergiversada del Opus Dei, y a tratar de explicar que su postura contra la Prelatura no es compartida por mucha gente razonable (en primer lugar, las autoridades legítimas de la Iglesia) que conocen la realidad directamente. Una detallada refutación, punto por punto, de las muchas falsedades que contiene la Parents’ Guide requeriría un tratamiento mucho más extenso.

2. El Opus Dei en la Iglesia

En la pág. 1 de Parents’ Guide se afirma que el autor (y sus colaboradores en la Ad Hoc Alliance) “han tratado de ser leales a la Iglesia, al Papa y a su Magisterio docente”. Esta afirmación se repite, al menos implícitamente, en varios párrafos a lo largo del folleto.
Sin embargo, a pesar de esas declaraciones, el autor adopta una postura contraria. Reconoce en distintos lugares que el Opus Dei ha sido aprobado por la Iglesia, pero desecha el dato como irrelevante . En efecto, en diversos pasajes se sugiere que cualquier defensa que haga el Opus Dei apelando a su aprobación por la Iglesia no tiene sentido; la idea de que “el Papa lo aprueba” es para el autor una cláusula de estilo sin contenido, un “cliché anulador del pensamiento”, “una forma de no responder a una pregunta crítica” (pág. 37).
Ahora bien, el autor señala en la pág. 29 que “dejamos esta evaluación [si el Opus Dei es o no una secta] a las autoridades competentes de la Iglesia”. Parece que se quiera ignorar que la Iglesia ya ha juzgado repetidamente —y aprobado públicamente—, a lo largo de los años, al Opus Dei, sus fines y su naturaleza.
Desde sus comienzos, el Opus Dei recibió la aprobación y varias recomendaciones firmes, entonces de ámbito local, del obispo de Madrid, donde había nacido. El Opus Dei recibió la aprobación completa de su espíritu, medios y apostolados en 1950 por el Papa Pío XII; esta autorización llegó tras muchos años de estudios preparatorios, incluyendo una aprobación diocesana en 1941 y otras dos aprobaciones pontificias oficiales, en 1943 y 1947.
También el Papa Juan XXIII valoró favorablemente al Opus Dei y, entre otras cosas, encargó a esta institución el desarrollo de una labor apostólica en la misma ciudad de Roma, el denominado Centro Elis, con una parroquia aneja puesta bajo la responsabilidad de sacerdotes del Opus Dei. Cuando el Papa Pablo VI visitó ese centro en 1965, elogió la labor realizada en presencia de Mons. Josemaría Escrivá, el fundador del Opus Dei, y dijo: “Aquí todo, todo es Opus Dei”.
Poco antes de llegar a ser Papa con el nombre de Juan Pablo I, el Cardenal Luciani, en uno de los artículos que lo hicieron famoso, escribía: “La extensión, el número y la calidad de los miembros del Opus Dei, ha hecho pensar en no sé qué miras de poder, o férrea obediencia de gregarios. Lo contrario es lo verdadero: sólo existe el deseo de santificarse, pero con alegría, con espíritu de servicio y con gran libertad”.
El apoyo y aliento que Juan Pablo II ha dado al Opus Dei son bien conocidos; lo que quizá es menos conocido son las muchas veces que se ha reunido con miembros jóvenes de la Prelatura y les ha transmitido su aliento. En una de esas ocasiones, por ejemplo, les dijo: “El vuestro es un gran ideal”.
El proceso de beatificación del fundador del Opus Dei fue alentado por los tres últimos Papas. Y fue Juan Pablo II quien, el 9 de abril de 1990 le declaró, de modo solemne, Venerable, indicando así que había vivido las virtudes cristianas en grado heroico. Mediados los años 80, el Papa pidió al Opus Dei que estableciera en Roma el Ateneo Romano de la Santa Cruz, una institución para estudios superiores de Filosofía y Teología, fundada en Roma en años recientes . El Santo Padre, personalmente, ha ordenado sacerdotes a más de doscientos miembros de la Prelatura del Opus Dei. El 6 de enero de 1991 Juan Pablo II ordenó Obispo al entonces Prelado del Opus Dei, monseñor Álvaro del Portillo .
Bajo la guía del Papa Juan Pablo II, se llevó a cabo un completo estudio del Opus Dei, desde 1979 hasta 1982, que terminó con la erección de la Obra como Prelatura personal, el 28 de noviembre de 1982. Como parte de este estudio, la Santa Sede consultó a más de dos mil Obispos del mundo entero. El estudio también incluyó el examen de varias acusaciones difamatorias hechas al Opus Dei en las décadas pasadas, incluyendo las que aparecen en la Parents’ Guide. Contadas veces una institución de la Iglesia ha sido objeto de un estudio tan pormenorizado.
En la solemne Constitución Apostólica que erigió formalmente al Opus Dei en Prelatura personal (Ut sit, 28-XI-82), la Santa Sede califica el carisma fundacional del Opus Dei como “de inspiración divina” y se felicita por el crecimiento que ha tenido, “con la ayuda de la gracia divina”, de modo “que se ha difundido y trabaja en un gran número de diócesis en todo el mundo”.
Los Estatutos oficiales de la Prelatura (1982) no cambiaron la relación entre el Opus Dei y los Ordinarios diocesanos. Los directores de la Prelatura deben obtener permiso del Obispo diocesano antes de comenzar el trabajo apostólico en una diócesis, y también antes de establecer cada nuevo centro en la diócesis. También se asegura que los miembros de la Prelatura conocen bien las directrices pastorales dadas por el Obispo, y que las llevan a la práctica. La autoridad del Prelado abarca únicamente el ámbito que corresponde a los fines propios de la Prelatura: la convicción de la llamada a la santidad y al apostolado, a través del trabajo diario y la vida cotidiana, en todos los estratos de la sociedad. Por lo demás, los fieles de la Prelatura permanecen sujetos a la jurisdicción del Obispo diocesano en todas aquellos ámbitos relacionados con la pastoral ordinaria que afectan a los demás fieles laicos de la diócesis.
De hecho, la inmensa mayoría de los Obispos de las diócesis en las que trabaja el Opus Dei han agradecido y continúan agradeciendo la ayuda que les prestan los fieles de la Prelatura. Y además, en muchos casos les encomiendan tareas de especial responsabilidad en su diócesis. Por ejemplo, en Boston el Cardenal Law pidió que un sacerdote de la Prelatura se encargase de la capellanía de un hospital; en Chicago, el Cardenal Bernardin confió a sacerdotes del Opus Dei una parroquia en el centro de la ciudad; el Cardenal Hickey, de Washington D. C., nombró a un sacerdote de la Prelatura como miembro del Consejo Presbiteral…

Así pues, no sólo el Papa anima y alienta al Opus Dei . También muy distintas autoridades de la Iglesia Católica, en todo el mundo, han aprobado su espíritu numerosas veces, en declaraciones formales y autorizadas, y han asegurado su lealtad a la jerarquía; han confirmado, en consecuencia, a la Prelatura del Opus Dei en el lugar que le corresponde en la estructura jerárquica de la Iglesia .

3. Las fuentes de la Parents’ Guide

Los testimonios a favor de la Prelatura proceden de fuentes fiables, fidedignas, y con frecuencia incontrovertibles: de los cinco últimos Romanos Pontífices, de centenares de Obispos, de sacerdotes y religiosos; y de toda clase de gente, católicos y no católicos. Cientos de miles de padres de familia y otros parientes de fieles de la Prelatura o personas cercanas a sus apostolados, testifican el bien que les hace a sus hijos, y a ellos mismos, el Opus Dei.
El gran apoyo que encuentra el espíritu del Opus Dei en todo el mundo se puede ver, entre otros lugares, en las muchas publicaciones y escritos acerca del Opus Dei, incluidos varios documentos papales. Sólo una parte muy limitada de estos trabajos ha sido incluida en la págs. 45-47 de la Parents’ Guide. A las personas que deseen obtener más datos acerca del Opus Dei les recomendamos que lean esos trabajos, que encontrarán no sólo en los centros del Opus Dei, sino también en la mayoría de librerías, para que juzguen por sí mismas.
En contraste con este apoyo al Opus Dei, las aseveraciones de la Parents’ Guide —incluyendo sus acusaciones de actividades ilegales o poco éticas— se toman de hechos distorsionados, artificialmente sacados de contexto, o simplemente imaginados.
Conviene tener en cuenta los siguientes datos:
§ De los once miembros que aparecen en el llamado Comité Consultivo (pág. 9) de la Alliance Ad Hoc sólo dos personas tienen o han tenido hijos en el Opus Dei. Pues bien, ni esas dos personas ni el propio autor pueden afirmar que sus hijos fueran admitidos en el Opus Dei antes de los 18 años, ni que hubieran hecho un compromiso voluntario de por vida en el Opus Dei antes de los 23 años.
§ Para dar una cierta apariencia de legitimidad a sus aseveraciones, el autor cita a varios Papas (especialmente a Juan Pablo II), así como textos de los Padres de la Iglesia, párrafos de documentos oficiales de la Iglesia y pasajes de la Escritura. Por el contrario, ninguno de esos pasajes dice nada, ni siquiera implícitamente, que pueda considerarse una crítica hacia el Opus Dei. Es más, con mucha frecuencia son textos que podrían ser utilizados para apoyar el espíritu del Opus Dei, si se eliminan las manipulaciones que han sufrido. En contraste con lo anterior, que es fácilmente verificable, el autor afirma (pág. 39) que el Opus Dei utiliza las Sagradas Escrituras “distorsionando[las] para engañar”. Además, y como ya se ha dicho antes, el autor califica cualquier declaración papal que sea favorable al Opus Dei como simple “cliché anulador del pensamiento” (p. 37).
§ Las citas de Camino, uno de los libros escritos por el fundador del Opus Dei, son presentadas por el autor con interpretaciones siniestras, que no están evidentemente en el texto original. Cualquier persona razonable verá, sin duda, que cada una de esas citas se refiere a detalles concretos de la ascética cristiana. Y coincidirá en su interpretación con la que dio la Comisión del Vaticano que investigó tanto ése como los demás escritos suyos en el transcurso de su Causa de Beatificación. Esa Comisión, en efecto, estudió minuciosamente todos los escritos de Mons. Escrivá de Balaguer. Y a su término, en 1990, como ya hemos dicho, el Papa Juan Pablo II declaró Venerable al fundador del Opus Dei .
§ El autor cita repetidamente un trabajo titulado Vocación (publicado en España en la colección Mundo Cristiano), de José Luis Soria, sacerdote de la Prelatura, y lo llama “manual de proselitismo” del Opus Dei (pág. 40). Esa publicación es un pequeño folleto, difundido entre todo tipo de público, que trata de la vocación a servir a Dios en términos generales, incluyendo la vida sacerdotal y la religiosa. De hecho, no existe en el Opus Dei un “manual de proselitismo” ni nada que se le parezca. La existencia de tal documento, como también la llamada “Agenda oculta” o “Estatutos Secretos”, son puras invenciones.
§ El autor también cita un libro inglés titulado The secret world of Opus Dei (El mundo secreto del Opus Dei), de Michael Walsh (p. 47). El autor es un ex sacerdote jesuita, y el libro una simple recopilación de falsedades que se han dicho contra el Opus Dei. Se trata de un libelo que acusa al Opus Dei, por ejemplo, de fraudes, crímenes diversos, conspiración criminal, traición, homicidio, gangsterismo político y hasta de secuestro de niños en Perú para venderlos en EE UU. El autor no ofrece ninguna prueba que apoye estas graves acusaciones; simplemente se limita a repetir rumores insostenibles, muchos de los cuales tienen su origen en publicaciones anticatólicas. Resulta irónico (y al mismo tiempo significativo) que el autor de la Parents’ Guide sitúe un libro así entre la bibliografía recomendada, junto a dos obras de Santo Tomás de Aquino y San Agustín, bajo el epígrafe “Otras fuentes” (p. 46-47).
§ La fuente más utilizada por el autor es, sin duda, John Roche. Las afirmaciones de Roche aparecen continuamente en Parents’ Guide y esta persona es presentada (pág. 48) como una fuente de “material inédito”, entre el que se incluyen citas supuestamente textuales de Crónica, una publicación para los fieles de la Prelatura. Desde hace muchos años, John Roche se ha dedicado a realizar todo tipo de afirmaciones calumniosas contra el Opus Dei. Acusa también a la Prelatura de cometer crímenes y delitos públicos de todo tipo —incluidas detenciones y secuestros, coacciones e intimidaciones— como también violaciones del Derecho Canónico (por ejemplo, ordenaciones sacerdotales hechas por la fuerza). Son, desde luego, cargos absolutamente falsos. Para una mayor información, puede acudirse a nuestra Oficina de Información de Estados Unidos.
§ Todas las citas textuales atribuidas a la revista Crónica, que aparecen en Parents’ Guide, proceden del mencionado John Roche. El autor de Parents’ Guide, desde luego, no las ha obtenido directamente del Opus Dei. Esos textos son citados siempre fuera de su contexto, o bien han sido torpe e inexactamente traducidos; o, en algunos casos, han sido completamente inventados.
§ Debe añadirse que, para defenderse de las acusaciones criminales de estas dos fuentes principales de Parents’ Guide (M. Walsh y J. Roche), un miembro de la Prelatura presentó ya hace años una querella ante la Justicia civil en Munich (República Federal de Alemania). El juicio fue ganado por esa persona del Opus Dei: el día 22 de noviembre de 1985, el Tribunal de Munich declaró oficialmente que las acusaciones contra el Opus Dei no tenían “ningún fundamento de hecho”, y prohibió, bajo pena de multa, repetirlas públicamente.
§ Por otra parte, las acusaciones contra el Opus Dei realizadas por J. Roche, así como, en realidad, todas las acusaciones sobre conductas contrarias a la ética que formula la Parents’ Guide, ya habían sido examinadas (y rechazadas) con anterioridad por la Santa Sede, durante el intenso estudio que realizó desde 1979 a 1982, antes de la erección del Opus Dei como Prelatura personal. El mismo Roche pudo formular personalmente sus cargos, junto con otras personas contrarias al Opus Dei. Y sus declaraciones fueron examinadas también durante el proceso para la Causa de Beatificación de Mons. Escrivá. Así pues, las autoridades de la Iglesia han tenido oportunidad de evaluarlas y compararlas con hechos probados y otros testimonios jurados. Los cargos presentados por Roche fueron desechados uno por uno, por no encontrarse en ellos ningún fundamento que los avalara.
§ Así pues, el autor de la Parents’ Guide no ha sido justo ni razonable al usar sus fuentes de información, que resultan evidentemente partidistas. Ha ignorado las declaraciones oficiales de la Santa Sede —incluyendo las del Papa Juan Pablo II, a quien cita sólo selectivamente cuando le conviene, y con frecuencia fuera de contexto— y ha formulado en su lugar acusaciones temerarias, procedentes de fuentes no confirmadas y evidentemente insostenibles: acusaciones que, como hemos dicho, han sido declaradas sin fundamento, tanto por tribunales civiles como por la misma Iglesia.

4. La libertad de los fieles del Opus Dei
A lo largo de la Parents’ Guide, la acusación principal que se formula es que la Prelatura actúa indebidamente en contra de los principios éticos, con respecto a la libertad de personas jóvenes. La acusación de que el Opus Dei “recluta” [sic] a jóvenes de 12 años de edad (p. 32) es enteramente falsa y absurda. La verdad sobre este punto es que la Prelatura respeta meticulosamente la moral individual y colectiva y los derechos civiles y eclesiásticos de sus miembros, como también respeta a todas las personas, incluyendo a padres y familiares.
Aunque ya ha sido publicado en multitud de ocasiones, para que no quede duda:
§ El Opus Dei nunca niega información a las personas que la solicitan razonablemente y tienen derecho a ella. Esta es la praxis habitual que sigue la Prelatura.
§ En contra de lo que la Parents’ Guide sugiere (pág. 50), todas las actividades y centros del Opus Dei son claramente identificables como tales. La relación con la Prelatura está explícitamente incluida en las publicaciones destinadas a informar a un público general sobre las actividades de esos centros.
§ Los programas del Opus Dei dirigidos a la formación de gente joven tienen el objetivo único de colaborar con la Iglesia en su tarea educativa y catequética. Estos programas y actividades forman parte de la misión que la Santa Sede ha confiado de modo explícito al Opus Dei, y son conocidas y aprobadas por la Jerarquía de la Iglesia, en todas las diócesis donde trabaja apostólicamente la Prelatura.
§ En la gran mayoría de los casos, estos programas formativos han sido solicitados explícitamente por padres de familia —algunos miembros del Opus Dei, otros amigos y colaboradores—, para sus hijos y los hijos de matrimonios amigos. En cualquier caso, los menores de edad no pueden asistir a estos programas sin el consentimiento de sus padres.
§ Son muchos miles de personas, de todas las edades, las que participan en las actividades apostólicas del Opus Dei. De ese gran número, algunos —un pequeño porcentaje—, llegan a descubrir que Dios les llama a servir a la Iglesia y a buscar su propia santidad a través de la vocación al Opus Dei. Pero también muchas otras personas descubren a través de esas actividades que tienen vocación al sacerdocio o a la vida religiosa. Y una inmensa mayoría simplemente profundizan en sus convicciones cristianas, que les serán útiles toda la vida. Como en cualquier otro camino de dedicación plena al servicio de la Iglesia, la vocación al Opus Dei se basa en una decisión personal, a la que se llega con entera libertad.
§ En ninguna institución de la Iglesia al hecho de que cada uno descubra que tiene una vocación determinada se interpreta como un “reclutamiento” [sic]. Se trata de una decisión muy importante, que requiere reflexión, oración, búsqueda de evidencias y una valoración prudente por parte de los implicados, incluyendo también, como es lógico, el juicio de los directores del Opus Dei. Las personas que expresan su deseo de incorporarse al Opus Dei tienen siempre la libertad de aconsejarse prudentemente con cualquier persona cualificada, incluidos sus padres, hermanos, familiares y amigos. Por otra parte, el largo proceso de incorporación al Opus Dei lleva consigo diversas decisiones, que todas las personas implicadas deben tomar cuidadosamente, para asegurar tanto como sea posible que el consentimiento del interesado es total, libre y profundo. No puede ser de otra manera, puesto que el compromiso con el Opus Dei, que se realiza en conciencia, significa necesariamente actualizarse de continuo, lo que exige un ejercicio constante y responsable de la libertad personal.

5. Incorporación, permanencia y salida del Opus Dei
Nadie puede incorporarse jurídicamente a la Prelatura hasta que ha cumplido al menos dieciocho años de edad, la mayoría de edad legal en casi todos los países. Lo cierto es que casi todas las personas que se incorporan al Opus Dei lo hacen después de haber cumplido los veinte o treinta años; y bastantes lo hacen aún más tarde.
No hay votos en el Opus Dei. El vínculo personal con el Opus Dei se realiza por medio de una declaración bilateral (la Prelatura y el interesado en presencia de dos testigos), en forma de contrato. Por esta declaración, la Prelatura se compromete a proporcionar al interesado su ayuda y orientación en los asuntos doctrinales, espirituales, ascéticos y apostólicos propios de la vocación al Opus Dei, y a cumplir las otras obligaciones que respecto a los fieles de la Prelatura se determinan en su derecho propio, como la atención pastoral por parte de los sacerdotes de la Prelatura (quedando siempre a salvo la libertad de los miembros para acudir a otros sacerdotes).
El fiel cristiano que desea incorporarse al Opus Dei —la otra parte del contrato— declara libremente que está decidido a buscar la santidad con la ayuda de Dios y a hacer apostolado de acuerdo con el espíritu del Opus Dei, y se compromete a permanecer bajo la jurisdicción del Prelado y de aquellos que le ayudan en el gobierno de la Prelatura, en aquellos asuntos que afectan al ámbito propio de su compromiso (no en otros ámbitos, como puedan ser los políticos, profesionales, culturales, sociales, etc.). El contrato dura un máximo de doce meses, hasta que es renovado (renovación que se realiza, como hemos dicho, en conciencia y sin testigos, durante al menos cinco años consecutivos). La incorporación al Opus Dei sólo podrá hacerse para toda la vida tras un mínimo de cinco años de renovación del contrato temporal. Este tipo de contrato fue autorizado explícitamente por el Vaticano por medio del decreto Prelaturæ personales, de la Sagrada Congregación de los Obispos (1982).
Antes de esa incorporación jurídica, los pasos previos siguen el itinerario siguiente:
§ Una persona que ha pedido formalmente ser admitida en la Prelatura, debe esperar como mínimo un período de seis meses antes de que se le conteste afirmativa o negativamente. Durante ese tiempo de espera, se le explican detalladamente los aspectos espirituales y prácticos del Opus Dei.
§ Al finalizar ese plazo, si continúa deseándolo y se cree que tiene realmente vocación, esa persona es admitida. A lo largo de los siguientes doce meses (como mínimo), se le explican de nuevo todos los aspectos que deberá vivir a lo largo de su vida, y se da respuesta a todos sus interrogantes. En todo este tiempo, a pesar de haber solicitado formalmente la admisión y de habérsele concedido, la persona interesada no está todavía incorporada jurídicamente a la Prelatura. Sólo al concluir este período (es decir, cuando ha transcurrido ya un año y medio tras haber solicitado la admisión), la persona interesada y los directores del Opus Dei pueden decidir de común acuerdo establecer el mencionado compromiso contractual, por un máximo de un año. Naturalmente han de juzgar en conciencia, en cada etapa, que se trata de una llamada de Dios para aquella persona concreta, dentro de las limitaciones que tienen los hombres para juzgar sobre estas cuestiones de conciencia. Finalmente, antes de realizar el compromiso contractual, debe verificarse explícitamente que la persona interesada: a) entiende plenamente los compromisos que va a adquirir, y b) celebrará ese contrato libremente.
§ A continuación, como se ha dicho, en los siguientes cinco años (como mínimo) cada miembro debe renovar voluntariamente su compromiso contractual para continuar en la Prelatura. Si no hace esta renovación, automáticamente deja de pertenecer al Opus Dei.
§ Después de este período inicial mínimo de cinco años (por tanto, a la edad de 23 años, al menos), cada miembro puede realizar si lo desea el compromiso contractual para toda la vida, si están también de acuerdo en ello los directores del Opus Dei. De todos modos, a partir de ese momento, si alguien no se siente con fuerzas y no desea continuar, debe decirlo, y el Opus Dei siempre permite la suspensión del contrato. Naturalmente, las autoridades de la Prelatura, ante una situación de este estilo, sugerirán a esa persona que reflexione, igual que lo hizo antes de incorporarse, y que haga oración personal sobre esa cuestión, pero al final la decisión es responsabilidad del interesado. El Opus Dei respeta siempre la libertad de cada uno. Como es obvio, no es posible llevar a cabo una misión apostólica con personas que no estén satisfechas o se sientan infelices, porque así no pueden servir espiritualmente a sus semejantes. En casos como éste, lo mejor para la persona será su salida de la Prelatura.
§ Por otra parte, también debe señalarse que, a lo largo del proceso de incorporación jurídica al Opus Dei que se ha descrito, los miembros del Opus Dei no abandonan sus ocupaciones habituales. Continúan realizando su trabajo habitual (en el caso de los jóvenes, sus estudios) y relacionándose con sus colegas, y están sujetos, por tanto, a todas las influencias de la sociedad.
§ Es importante hacer notar que cada aspecto del espíritu del Opus Dei y de su vida apostólica (no solamente el proceso de incorporación) debe ser asumido libre y responsablemente por cada miembro. Cada persona busca personalmente, la santidad, y se empeña personalmente, en hacer apostolado, porque libremente lo desea, ya que libremente ha escogido hacerlo así cada día de su vida. La dedicación voluntaria es siempre necesaria, para sacar el rendimiento oportuno de los talentos personales y de los sucesos de la vida ordinaria, en el servicio de Dios y de la Iglesia. Por tanto, cualquier forma de coacción o intimidación es absolutamente incompatible con la vida en la Prelatura, que respeta plenamente el fuero interno de la conciencia: sus miembros, que no conciben el ejercicio de sus deberes personales sin libertad, no lo tolerarían.

6. Otras cuestiones
§ El Opus Dei es una institución públicamente erigida por la Iglesia en su seno, y públicamente reconocida por distintas legislaciones civiles como parte integrante de la Iglesia católica. No es una organización secreta ni nada que se le parezca, como sugiere el autor. La Prelatura está incluida en el Annuario Pontificio de la Santa Sede y en el Directorio Católico Nacional (en los EE UU) como también en los directorios diocesanos y, en cada país, en los boletines y prontuarios editados por las Conferencias Episcopales. También aparece en las guías telefónicas, y tiene oficinas de información pública en todos los países, para responder a inquietudes y proveer de información a quien esté interesado, incluidos periodistas y otros profesionales de la comunicación .
§ La misión apostólica que la Santa Sede ha confiado a la Prelatura afecta esencialmente a la formación de la conciencia: se trata pues de un labor espiritual de carácter personal. Quien libremente la acoge la aplica, también libremente, a sus circunstancias personales, y actúa en consecuencia. Por consiguiente, el Opus Dei está obligado a respetar de un modo confidencial el derecho a la privacidad de las personas a las que ayuda en estos aspectos. De la misma manera que cualquier persona que conoce datos privados por su oficio o trabajo profesional sabe que debe guardar discreción sobre esos asuntos, los fieles del Opus Dei que atienden a los otros medios respetan la privacidad de sus miembros y de las demás personas que participan de las actividades que organiza.
§ En el artículo 89 de los Estatutos del Opus Dei (1982), se prohibe explícitamente el secreto o cualquier otra forma de actividad clandestina.
§ El Opus Dei se rige por las leyes eclesiásticas que se refieren a las Prelaturas personales, y por sus Estatutos propios, sancionados por la Santa Sede en noviembre de 1982. Hace ya años que se publicaron los Estatutos, como anexos documentales de diversas obras: El itinerario jurídico del Opus Dei, de A. Fuenmayor y otros (1989) y El Opus Dei en la Iglesia, de P. Rodríguez y otros (1993). Cualquiera que desee leer los Estatutos puede hacerlo en esos libros, acudiendo a una librería.
§ Antes de 1982, el Opus Dei se regía jurídicamente por la legislación eclesiástica correspondiente a los Institutos seculares, una institución de derecho quasi religioso que requería votos a sus miembros. Como tal Instituto secular de derecho, se regía por una Constitución, sancionada en 1950. Ahora bien, el Opus Dei, de hecho, no fue nunca un Instituto secular ni en su carisma fundacional, ni en su espíritu, ni en su devenir diario, como ha reconocido la Santa Sede, que siempre respetó sus características laicales específicas. La configuración como prelatura personal no fue posible, sin embargo, hasta las reformas canónicas adoptadas en el Concilio Vaticano II.
§ Como se ha dicho ya, los fieles de la Prelatura pueden libremente dejar el Opus Dei en cualquier momento y por cualquier motivo. A lo largo de los años un cierto número de personas lo ha hecho, en la mayoría de los casos porque han juzgado que el Opus Dei no era realmente su vocación. Casi siempre este paso se ha realizado de un modo amigable. La gran mayoría de esos ex miembros, de hecho, han continuado como cooperadores del Opus Dei y han querido que sus hijos reciban formación espiritual de personas de la Prelatura. Muchos colaboran activamente en patronatos, colegios, clubs, residencias universitarios y otros trabajos apostólicos emprendidos por el Opus Dei.
§ Desafortunadamente, una pequeña minoría, por determinadas razones personales, mantienen una personal hostilidad hacia el Opus Dei, una hostilidad que, desde luego, no es recíproca por parte de la Prelatura. Esta actitud, insistimos, no es típica de los ex miembros: la inmensa mayoría de ellos niegan y repudian la actitud de estas otras personas.
§ Cualquier institución, tanto en la Iglesia como en la sociedad civil, puede experimentar dificultades con casos aislados de ex asociados, ex miembros, ex empleados, etc. Se trata de divergencias personales, con base real o imaginaria, que más tarde, si son personas imparciales, casi siempre saben situar en una dimensión adecuada y en su contexto real, tras un examen objetivo de los motivos de su disgusto.
§ En cualquier caso, a las personas del Opus Dei, naturalmente, les duele la falsa impresión que esas acusaciones aisladas causan, por mucho que sean infundadas. El Opus Dei reza por esos ex miembros y por la paz de su espíritu.
§ No debe extrañarnos que hechos de esta clase se produzcan en el devenir de la Iglesia. Muchas de sus instituciones han sido en sus inicios calumniadas y tachadas de “sectas” o de “herejías”: les ha sucedido a los Benedictinos, Dominicos, Salesianos, Jesuitas… y más recientemente, a distintos movimientos católicos. La misma Iglesia fue tildada inicialmente de secta, como el Cardenal John Henry Newman recuerda en su célebre Ensayo sobre el Desarrollo de la Doctrina Cristiana, al describir cómo percibían la Iglesia del período de Nicea (s.IV) sus contemporáneos.

II. Algunos errores e inexactitudes

1. Un equivocado “argumento de autoridad”
En la pág. 1 de la Parents’ Guide to Opus Dei, el autor afirma que se basa, para sus acusaciones, en un documento oficial de la Santa Sede que proporciona lo que él llama “características de las sectas destructivas, específicamente sus procedimientos de reclutamiento, entrenamiento e indoctrinación”. Este documento vaticano, titulado “Desafíos pastorales / Sectas y nuevos movimientos religiosos”, fue publicado por la Santa Sede en mayo de 1986, y es reproducido íntegramente en las págs. 51-73 de la versión castellana de la Parents’ Guide. En ese documento se señalan una serie de características de las llamadas “sectas”; el autor considera que todas esas características podrían aplicarse al Opus Dei (págs. 12-28). Toda la primera parte de la Parents’ Guide está dedicada a este fin.
Sin embargo, esta autorizada posición de la Jerarquía eclesiástica sobre las sectas no es aplicable, bajo ningún aspecto, a la naturaleza, medios y actividades de la Prelatura del Opus Dei: cuando se lee este documento del Vaticano sin dejarse llevar por las manipulaciones de la Parents’ Guide, se ve con claridad que, desde sus primeros párrafos, se refiere exclusivamente a movimientos ajenos a la Iglesia Católica. Desde luego, es obvio que el Vaticano no ha pretendido en ningún caso incluir a ninguna institución católica en su análisis. La Santa Sede conoce perfectamente todos los aspectos de las actividades del Opus Dei y ha concedido en su momento todas las aprobaciones y autorizaciones para la realización de sus apostolados. Establecer cualquier relación entre el Opus Dei y el documento del Vaticano sobre las llamadas “sectas”, por tanto, obedece sólo a una decisión gratuita del autor de la Parents’ Guide.
En segundo lugar, el autor imputa al Opus Dei una pretendida praxis fraudulenta y engañosa para “captar adeptos”. Pero si los fieles del Opus Dei, que viven y trabajan en la sociedad junto con sus semejantes, detectaran esas prácticas en las actividades del Opus Dei o en sus declaraciones públicas, se marcharían inmediatamente. Por el contrario, es conocido que algunos fieles de la Prelatura tienen profesiones públicas: abogados, médicos, enfermeros, psicólogos, psiquiatras, jueces, autoridades locales y nacionales… No se ve de qué manera todos estos profesionales podrían desconocer la verdad acerca de la Prelatura, o conocerla y no denunciarla. Saben perfectamente lo que dice el Opus Dei, las actividades que realiza, y dan fe de que en todas sus actuaciones trabaja completamente de acuerdo con las leyes, y con un profundo sentido ético.
En tercer lugar, si el documento del Vaticano describe grosso modo distintas conductas antiéticas de las denominadas “sectas”, como el llamado “lavado de cerebro” (basado en la privación de alimentos o de sueño de los adeptos, entre otras aberraciones), las mentiras deliberadas, las detenciones por la fuerza, el adoctrinamiento herético, y otras transgresiones de distintos derechos individuales, religiosos y civiles, ninguna de estas actuaciones puede aplicarse al Opus Dei, ni cualquier otra que lejanamente se les parezca. Sin embargo, el autor lo afirma usando falsos testimonios y tergiversaciones. Cualquiera que conozca a miembros del Opus Dei es capaz de verificar que sus características psicológicas no tienen nada que ver con el tipo de personas que, según el mismo documento del Vaticano, son normalmente captadas por las llamadas “sectas” (págs. 55-56 de la Parents’ Guide).
La única parte de ese documento de la Santa Sede que tiene alguna relación con el Opus Dei se encuentra en la conclusión (págs. 71-73), cuando la Santa Sede hace un llamamiento a la reevangelización en todos los niveles sociales. Esta es, de hecho, la misión del Opus Dei en la Iglesia, una misión explícitamente dada por la misma Santa Sede.

2. Una documentación errónea
En la pág. 13, el autor indica que “los artículos 190 y 191 de las Constituciones [sic] del Opus Dei, requieren que los socios no revelen su pertenencia, ni la de otros, a extraños”. Una supuesta traducción de estos artículos aparece en el pie de esa misma página. Se trata, sin embargo, de una grave tergiversación.
En efecto, la transcripción de estos artículos al inglés fue tomada de una publicación no oficial castellana, que supuestamente se había traducido del original que estaba en latín. Al margen de que el texto real de la Constitución de 1950 era un documento oficial de la Santa Sede, no un documento “secreto” del Opus Dei, que, por otra parte, dejó de estar vigente hace ya muchos años, esos artículos 190 y 191 se referían al exclusivo derecho de cada miembro —derivado de su derecho a la privacidad que tienen todas las personas—, de hablar de su pertenencia a la Obra según su personal criterio .
En resumen, lo que el autor presenta ahora como una revelación es una reconstrucción tergiversada y probablemnte malévola, pasando por tres idiomas, de un antiguo documento de la Santa Sede relativo al Opus Dei. En cualquier caso, como se ha dicho ya, ese documento de 1950 fue enteramente reemplazado por los Estatutos de la Prelatura de 1982, y no tiene sentido referirse como algo actual a una Constitución derogada. Además, como se ha dicho, el artículo 89 de los Estatutos reales, y actuales, del Opus Dei, prohibe explícitamente el secreto o cualquier otra forma de comportamiento clandestino.
Además, es obvio para cualquiera que conoce a fieles del Opus Dei, que hablan libremente con quien quieren de su pertenencia a la Prelatura. Y que el Opus Dei ofrece datos acerca de sus fieles y sobre sus centros.

3. Un ejemplo fabricado
En la pág. 14, el autor presenta lo que llama “un pequeño ejemplo” de la supuesta praxis engañosa del Opus Dei. Dice que Mr. Russell Shaw, autor de diversos estudios sobre el Opus Dei en EE UU, no se identificaba como miembro del Opus Dei en un artículo concreto que escribió en 1987 sobre Mons. Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus Dei.
Sobre este “pequeño ejemplo” conviene aclarar, en primer lugar, que Mr. Shaw ha hablado siempre abiertamente de su pertenencia al Opus Dei con las personas que le conocen, y nunca ha hecho un secreto de su pertenencia a la Prelatura, como tampoco lo ha hecho de diferentes aspectos de su carrera profesional. Precisamente por ello el autor de la Parents’ Guide sabe con certeza que él pertenece al Opus Dei. Pero además, no es razonable que el autor afirme que Mr. Shaw está obligado a revelar su pertenencia al Opus Dei siempre que firme un artículo. Cualquier persona normal reconocerá que nadie tiene tal obligación.

4. Identificación de centros y actividades
Es sencillamente falso lo que el autor asegura en la pág. 14: que “los colegios del Opus Dei, escuelas de hostelería, clubes…” y otra serie de entidades, son “raramente identificados abiertamente con el Opus Dei”.
Por el contrario, todas las instituciones educativas y asistenciales vinculadas con el Opus Dei lo hacen notar en sus publicaciones promocionales y explicativas: es otro hecho fácilmente comprobable. Además, todas estas actividades han sido creadas por motivos apostólicos —un servicio humano y de evangelización plenamente autorizado y aprobado por la Santa Sede—, por lo que resultaría ridículo tratar de esconder su relación con el Opus Dei.

5. Actividades para jóvenes
El propósito del apostolado del Opus Dei con la juventud es ayudar a los jóvenes a amar a Dios y a servir a la Iglesia a través del cumplimiento fiel de sus responsabilidades en la sociedad. Este apostolado específico ha sido alabado por la Santa Sede en varios documentos oficiales. Por el contrario, en las págs. 14-16, el autor hace una serie de acusaciones denigratorias sobre el trabajo del Opus Dei con la juventud. Todas son absolutamente falsas y engañosas.
Es un hecho que sólo un pequeño porcentaje de las personas jóvenes que participan en las actividades apostólicas organizadas por el Opus Dei, llegan a incorporarse más adelante a la Prelatura. La gran mayoría seguirán siendo amigos de los miembros del Opus Dei a los que han conocido y con frecuencia mantendrán esa amistad durante toda su vida. Muchos de ellos alientan pasado el tiempo a sus propios hijos a que participen en esas mismas o parecidas actividades apostólicas y de formación espiritual para jóvenes, para que les aprovechen como a ellos les ayudaron en su juventud. Algunos de estos jóvenes llegan a descubrir que tienen vocación a la vida religiosa, o al sacerdocio. Son muchísimos los testimonios personales que avalan esta experiencia.
Las acusaciones del autor de la Parents’ Guide, especialmente insidiosas en este punto, utilizan medias verdades, citas parciales, testimonios contrapuestos. Según él, no hay posibilidad alguna de que las personas que frecuentan los centros juveniles del Opus Dei actúen de buena fe, sean naturalmente alegres y pasen inocentemente la tarde con sus amigos, en la calle, en el cine… o en un centro del Opus Dei. Toda su actuación debe verse bajo el prisma sospechoso de lo que el autor, con terminología sectaria, llama “un bombardeo de amor”, “tertulias orquestadas para los visitantes”, una “atmósfera cuidadosamente preparada [que] proporciona a los socios una oportunidad para conversar con los posibles reclutas [sic], quienes ignoran que están siendo seleccionados”, siempre “cuidadosamente organizados con un plan oculto” (págs. 14-15). Con esa actitud de sospecha el autor condenaría sin duda cualquier ambiente juvenil de chicos o chicas. Son miles los jóvenes que han participado en estas actividades y que de ningún modo están de acuerdo con esas afirmaciones, porque son sencillamente falsas .

6. Finanzas
Resulta ridículo (estamos hablando de laicos que viven en medio del mundo) lo que el autor asegura en la pág. 18: que “la distribución del dinero” y “los gastos médicos y dentales” constituyen un mecanismo de “control” ejercido por los directores sobre los miembros del Opus Dei.
Los numerarios y agregados del Opus Dei ponen generosamente a disposición de las necesidades de la Prelatura y de sus iniciativas apostólicas los resultados que obtienen de su trabajo, una vez han cubiertas sus necesidades y la de sus padres o hermanos cuando dependen de ellos. Desde luego, como ocurre en todas las familias, con ayuda también de las prestaciones públicas de ninguna manera quedan con ello privados en ninguna necesidad económica futura que requieran, y mucho menos si se trata de un gasto médico. A la condición plenamente secular de los fieles del Opus Dei corresponde una verdadera y propia mentalidad laical que les lleva a no distinguirse de sus colegas del mismo nivel social y a actuar con naturalidad, aunque procuren estar plenamente desprendidos de todos los bienes que usan.
Por lo que se refiere a la cuestión médica, el Opus Dei urge activamente a los fieles de la Prelatura a que cuiden su salud física: y, concretamente en el caso de los Numerarios y Agregados, no se ahorran gastos para conseguirlo. Se insta a todos a que acudan a un chequeo médico anual, a hacer ejercicio físico regularmente, como también a tener una dieta equilibrada, y a cuidar las horas dedicadas al sueño y los días y temporadas de descanso. Cuando es necesario, desde luego, reciben la atención médica inmediata que requieran, sin importar el costo. Todo esto es fácil de probar.
Por tanto, la manera de actuar del Opus Dei en éste y en los demás terrenos contrasta también frontalmente con las técnicas de las organizaciones sectarias que describe el documento del Vaticano: privación del sueño y de la comida, trabajo excesivo, presión psicológica, etc. Ninguna de estas aberraciones se dan, por supuesto, en la Prelatura.

7. Consentimiento personal
En la pág. 19, el autor afirma que “para tener mérito, la obediencia cristiana debe ser consciente, humilde, un acto responsable de la voluntad informada”. En este caso, su descripción coincide exactamente con la manera de vivir la obediencia los fieles de la Prelatura.
En la misma página el autor alega que “el canon 630 del Codex Iuris Canonici expresamente prohibe que cualquier persona que no sea un sacerdote, ni siquiera los superiores religiosos, puedan inmiscuirse en asuntos de conciencia…”. Esa frase no se encuentra en el actual Código de Derecho Canónico, ni en el canon mencionado ni en ningún otro. El autor, que escribe en 1989, debe referirse seguramente al antiguo Código, promulgado en 1917 y abrogado en 1983. Pero tampoco recoge íntegramente la cita de ese antiguo Código (se refiere al canon 530, y no 630, del CIC de 1917) y, curiosamente, “olvida” además la continuación de ese antiguo canon 530. Decía así: “Pero a los súbditos no se les prohibe que puedan, libre y espontáneamente abrir su alma a los superiores; más aún conviene que acudan a ellos con filial confianza, manifestándoles, si son sacerdotes, las dudas y congojas de su conciencia”. Es decir, “a los súbditos no se les prohibe […] abrir su alma a los superiores”, y sólo se hacía referencia a los sacerdotes cuando se trataba de hablar de “las dudas y congojas de su conciencia”. Además, ese canon en concreto fue derogado no ya en 1983, con el conjunto del antiguo Código, sino en 1970, con el Decreto Dum canonicarum legum (8/12/1970): ese decreto alegaba precisamente que había que dar una mayor libertad a los miembros de los institutos religiosos y seculares .
Por tanto, el autor no sólo ha interpretado mal este antiguo canon, sino que ha omitido —no sabemos si conscientemente— esa referencia explícita a la libertad personal de hablar de asuntos espirituales con cualquier persona cualificada para este fin.
Debería ser obvio para todos, por otra parte, que la Santa Sede, al aprobar explícitamente el modo en que el Opus Dei imparte la dirección espiritual a los fieles de la Prelatura, no autorizaría violaciones flagrantes al Derecho Canónico de la Iglesia. Las afirmaciones del autor en este punto, una vez más, no responden a la realidad.

8. Educación en la fe y en la piedad
A propósito del gran número de afirmaciones falsas que se hacen en las págs. 19-25 en relación con la educación cristiana que reciben los fieles del Opus Dei y sobre las prácticas de piedad que procuran vivir, nos parece importante aclarar que:
§ Toda la instrucción doctrinal está en estricta conformidad con el Magisterio de la Iglesia, y el Opus Dei usa textos y libros editados con aprobación eclesiástica, los mismos que utilizan otras instituciones de la Iglesia. No existe, por tanto, una “apariencia de instrucción católica” (págs. 19-20). Cuando se enseñan detalles del espíritu del Opus Dei nunca se pretende afirmar que es “la única versión correcta del catolicismo” (pág. 20). Tanto las clases de doctrina católica que se imparten en el Opus Dei como las sesiones sobre la práctica de la vida cristiana forman parte, de hecho, de la misión apostólica confiada por la Santa Sede.
§ La gran mayoría de las personas que buscan un asesoramiento religioso, individual o colectivo, de parte del Opus Dei son estudiantes universitarios o adultos, todos ellos mayores de edad, y en cualquier caso todos lo hacen por su propia voluntad. Hay también adolescentes, ciertamente, que solicitan también voluntariamente esa atención espiritual, y el Opus Dei, como cualquier otra institución de la Iglesia, les presta gustosamente ese servicio, al que tienen perfecto derecho. Por lo tanto, el segundo párrafo de la pág. 20 (“Desde el principio se separa a los reclutados [sic] de sus familias y se les inserta en grupos homogéneos…”) presenta una grosera caricatura de la formación que se da en el Opus Dei. Desde luego, entre los que el autor llama despectivamente “reclutados”, no hay “niños de escuela primaria”.
§ Es absolutamente falso, además de ridículo, lo que se afirma en la misma pág. 20: que el “plan de vida” (es decir, el sencillo horario personal de cada uno, que incluye algunas costumbres piadosas: Eucaristía, rosario, oración, actos de devoción tradicionales en la Iglesia) “nunca se comparte con los padres o con sacerdotes confesores de fuera”. En realidad, un gran número de padres animan a sus hijos e hijas a practicar esas devociones y a participar en las que son colectivas, como parte de la formación y desarrollo de su vida cristiana, y una inmensa mayoría de las familias expresan su gratitud al Opus Dei por la gran ayuda que reciben sus hijos en estos aspectos.
§ Hay, por otra parte, una gran cantidad de personas que reciben este impulso de vida cristiana en centros del Opus Dei pero que prefieren recibir el sacramento de la reconciliación de sacerdotes que no son de la Prelatura, por tradición familiar, por la lógica confianza que tienen con su párroco o con otros sacerdotes; o por los motivos que sean. La Prelatura no hace nada, por supuesto, para cambiar esas costumbres. Y, paralelamente, un gran número de párrocos, en todo el mundo, han remitido estudiantes y profesionales a los centros de la Prelatura para que se les diera orientación espiritual por parte de sacerdotes del Opus Dei —como en otros casos los orientarán hacia el seminario, o hacia algún instituto religioso—, al advertir en el interesado posibles condiciones para poder vivir una vocación cristiana en medio del mundo.
§ La cita núm. 34 (pág. 22) formula una gravísima acusación: la de que los sacerdotes del Opus Dei violan el secreto de confesión. Esta grotesca y calumniosa afirmación se ampara supuestamente en “un testimonio frecuente de ex socios”, de los cuales no se nombra a ninguno. Una acusación de esta clase, de ser cierta, supondría una gravísima violación de la moral cristiana y de las leyes canónicas, obligaría a hacer una denuncia formal ante las autoridades correspondientes de la Iglesia, y desde luego requeriría pruebas: personas concretas y testigos que se hagan responsables de sus afirmaciones. El autor, sin embargo, formula esta insólita acusación de un modo totalmente irresponsable, con la excusa del anonimato de los supuestos denunciantes, recurso siempre injusto e irresponsable sea cual sea el objeto de la acusación.

9. Plena libertad intelectual
A propósito de las falsas acusaciones y sospechas que se formulan a partir de la pág. 23 en relación con la libertad intelectual o de acción de los fieles del Opus Dei, debemos decir lo siguiente:
§ Los miembros del Opus Dei son libres para leer cualquier libro, revista o publicación, y no hay ningún tipo de censura. Lógicamente, en el marco de la orientación espiritual, se advertirá a las personas que lo solicitan (no sólo a los fieles del Opus Dei) de lo que constituye un principio general de la moral cristiana: que hay que ser prudentes en relación con el contenido moral de las publicaciones que cada uno decide leer.
§ De la misma forma, el Opus Dei no interfiere las relaciones de sus miembros con las familias y amigos, con quienes se comunican como las demás personas: por teléfono, por carta, personalmente… Los numerarios del Opus Dei participan con normalidad en las actividades familiares, contrariamente a lo que sostiene el autor en la pág. 25. Ahora bien, como sus padres y hermanos, son personas normales y a menudo se encuentran ocupadas —como todo el mundo—, o viven en ciudades o países distintos, y no les es posible en algunos casos que las visitas sean tan frecuentes como desearían. Esta realidad responde a una ley de vida, común a muchas otras familias, y no puede interpretarse en ningún caso como un rompimiento deliberado con los padres ni como una falta de comunicación.
§ En la pág. 27 se llega a asegurar que “los más jóvenes están obligados a enviar a sus casas todas las fotografías de ellos mismos con sus familias de sangre”. Esto es enteramente falso. El Opus Dei nunca ha dado indicaciones en este sentido, y los fieles de la Prelatura —es lo más común, aunque cada uno hace, en este punto y en tantos otros, lo que le parece oportuno— suelen conservar sus recuerdos familiares con cariño y devoción filial.
§ Como se ha dicho ya anteriormente, los miembros del Opus Dei no se “aíslan” de la sociedad (pág. 20). Lo normal es que, como cualquier otro ciudadano, trabajen o estudien a tiempo completo y tengan ocupaciones diversas. Los numerarios entran y salen de sus lugares de residencia y de trabajo con la misma frecuencia y con la misma libertad que cualquier otra persona de su misma edad y circunstancias laborales. Lejos de estar “aislados”, trabajan y se relacionan con sus colegas y amigos del mismo modo que otras personas, de las que no se distinguen tampoco en este aspecto.
§ Sin que se acompañe de hechos concretos o de testimonios que lo prueben, en la pág. 22, el autor hace otra grave y peligrosa acusación: la de que “se puede ejercer una gran presión psicológica” sobre los fieles del Opus Dei. No aclara, tampoco, en qué consiste esta supuesta “presión psicológica”, ni menciona ningún ejemplo de este tipo de actividades ilegales.
§ En la pág. 37, el autor llega a acusar al Opus Dei de inducir “a los jóvenes a dar falso testimonio a los padres y a la familia” y de “violar el Octavo Mandamiento”. Esta acusación también es absolutamente falsa. Nunca se han dado tales consejos.

10. Declaración de intenciones
En la pág. 29 el autor mantiene de modo sorprendente que “a pesar de que los socios del Opus Dei sí muestran [actitudes sectarias], NO caracterizamos a esta institución como una secta o un culto”. Se trata, evidentemente, de una declaración vacía, porque ¿cuál es la finalidad casi exclusiva de la Parents’ Guide, sino intentar probar esa acusación… que el autor asegura no formular? De hecho al menos una vez lo afirma de modo explícito; por ejemplo, en la pág. 49 dice textualmente: “Una secta que se llama OPUS DEI (la Obra de Dios) ha surgido con alguna prominencia e influencia…”.
En cambio, cuando el autor afirma que “dejamos esta evaluación [la de si el Opus Dei es o no una secta] a las autoridades competentes de la Iglesia” (pág. 29), esconde un dato fundamental: la absoluta confianza de la Iglesia en el Opus Dei, manifestada (entre otros muchos gestos públicos que también hemos reseñado) de modo solemne con la erección del Opus Dei en Prelatura personal, con la Constitución apostólica Ut Sit, del 28 de noviembre de 1982.
En las págs. 33 y 34 el autor critica lo que llama “respuestas estereotipadas de los voceros” del Opus Dei, es decir, “las respuestas del Opus Dei a las críticas publicadas”. A este respecto:
§ Nadie, por supuesto, está obligado a apreciar o a valorar positivamente lo que hace el Opus Dei. Los católicos, como todos los ciudadanos, tienen derecho a mantener libremente sus opiniones personales, y a expresarlas abiertamente. El Opus Dei no rechaza las críticas justas y constructivas. Pero no es ese el tipo de crítica que presenta la Parents’ Guide. El autor ha escogido el camino de presentar una imagen seriamente distorsionada del Opus Dei, para atacar a continuación ese espejismo que él mismo ha creado. Se trata de un ataque generalizado —con graves acusaciones, como violación de derechos básicos, conductas ilegales y engaños deliberados— que va más allá de la crítica razonable y justa. La Prelatura, ante una situación tan injusta, tiene pleno derecho de defenderse, a sí misma y a sus fieles. Tiene no sólo todo el derecho, sino también la obligación de hacerlo.
§ Como muchas otras instituciones de la Iglesia en sus etapas iniciales, el Opus Dei ha sido con cierta frecuencia objeto de esta clase de falsedades. Y en este contexto, la Prelatura ha respondido a veces utilizando algunos de los argumentos que se mencionan en las págs. 33-34. Teniendo en cuenta los graves ataques formulados contra su honradez e integridad, las respuestas firmes de la Prelatura son razonables. Se trata de defender el buen nombre de una institución, aunque sea repitiendo (en muchos casos no queda otro remedio) que tal acusación es una falsedad, y no como pretende el autor, con “respuestas estereotipadas”. Desde luego, eso sí, el Opus Dei apela a la autoridad de la Iglesia, sin condiciones ni prejuicios.

III. DOCUMENTACION
Constitución apostólica Ut Sit, de Juan Pablo II, que erigió al Opus Dei como Prelatura personal

JUAN PABLO OBISPO

SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS
PARA PERPETUA MEMORIA

Con grandísima esperanza, la Iglesia dirige sus cuidados maternales y su atención al Opus Dei, que —por inspiración divina— el Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer fundó en Madrid el 2 de octubre de 1928, con el fin de que siempre sea un instrumento apto y eficaz de la misión salvífica que la Iglesia lleva a cabo para la vida del mundo.

Desde sus comienzos, en efecto, esta Institución se ha esforzado, no sólo en iluminar con luces nuevas la misión de los laicos en la Iglesia y en la sociedad humana, sino también en ponerla por obra; se ha esforzado igualmente en llevar a la práctica la doctrina de la llamada universal a la santidad, y en promover entre todas las clases sociales la santificación del trabajo profesional y por medio del trabajo profesional. Además, mediante la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, ha procurado ayudar a los sacerdotes diocesanos a vivir la misma doctrina, en el ejercicio de su sagrado ministerio.

Habiendo crecido el Opus Dei, con la ayuda de la gracia divina, hasta el punto de que se ha difundido y trabaja en gran número de diócesis de todo el mundo, como un organismo apostólico compuesto de sacerdotes y de laicos, tanto hombres como mujeres, que es al mismo tiempo orgánico e indiviso —es decir, como una institución dotada de una unidad de espíritu, de fin, de régimen y de formación—, se ha hecho necesario conferirle una configuración jurídica adecuada a sus características peculiares. Fue el mismo Fundador del Opus Dei, en el año 1962, quien pidió a la Santa Sede, con humilde y confiada súplica, que teniendo presente la naturaleza teológico y genuina de la Institución, y con vistas a su mayor eficacia apostólica, le fuese concedida una configuración eclesial apropiada.

Desde que el Concilio Ecuménico Vaticano 11 introdujo en el ordenamiento de la Iglesia, por medio del Decreto Presbyterorum Ordinis, n. 10 —hecho ejecutivo mediante el Motu propio Ecclesiae Sanctae, l, n. 4 la figura de las Prelaturas personales para la realización de peculiares tareas pastorales, se vio con claridad que tal figura jurídica se adaptaba perfectamente al Opus Dei. Por eso, en el año 1969, Nuestro Predecesor Pablo VI, de gratísima memoria, acogiendo benignamente la petición del Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer, le autorizó para convocar un Congreso General especial que, bajo su dirección, se ocupase de iniciar el estudio para una transformación del Opus Dei, de acuerdo con su naturaleza y con las normas del Concilio Vaticano II.

Nos mismo ordenamos expresamente que se prosiguiera tal estudio, y en el año 1979 dimos mandato a la Sagrada Congregación para los Obispos, a la que por su naturaleza competía el asunto, para que, después de haber considerado atentamente todos los datos, tanto de derecho como de hecho, sometiera a examen la petición formal que había sido presentada por el Opus Dei. Cumpliendo el encargo recibido, la Sagrada Congregación examinó cuidadosamente la cuestión que le había sido encomendada, y lo hizo tomando en consideración tanto el aspecto histórico, como el jurídico y el pastoral. De tal modo, quedando plenamente excluida cualquier duda acerca del fundamento, la posibilidad y el modo concreto de acceder a la petición, se puso plenamente de manifiesto la oportunidad y la utilidad de la deseada transformación del Opus Dei en Prelatura personal.

Por tanto, Nos, con la plenitud de Nuestra potestad apostólica, después de aceptar el parecer que Nos había dado Nuestro Venerable Hermano el Eminentísimo y Reverendísimo Cardenal Prefecto de la Sagrada Congregación para los Obispos, y supliendo, en la medida en que sea necesario, el consentimiento de quienes tengan o consideren tener algún interés propio en esta materia, mandamos y queremos que se lleve a la práctica cuanto sigue.

I

Queda erigido el Opus Dei como Prelatura personal de ámbito internacional, con el nombre de la Santa Cruz y Opus Dei o, en forma abreviada, Opus Dei. Queda erigida a la vez la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como Asociación de clérigos intrínsecamente unida a la Prelatura.

II

La Prelatura se rige por las normas del derecho general y de esta Constitución, así como por sus propios Estatutos, que reciben el nombre de “Código de derecho particular del Opus Dei”.

III

La jurisdicción de la Prelatura personal se extiende a los clérigos en ella incardinados, así como también —sólo en lo referente al cumplimiento de las obligaciones peculiares asumidas por el vínculo jurídico, mediante convención con la Prelatura— a los laicos que se dedican a las tareas apostólicas de la Prelatura: unos y otros, clérigos y laicos, dependen de la autoridad del Prelado para la realización de la tarea pastoral de la Prelatura. a tenor de lo establecido en el artículo precedente.

IV

El Ordinario propio de la Prelatura del Opus Dei es su Prelado, cuya elección, que ha de hacerse de acuerdo con lo que establece el derecho general y particular, ha de ser confirmada por el Romano Pontífice.

V

La Prelatura depende de la Sagrada Congregación para los Obispos y, según la materia de que se trate, gestionará los asuntos correspondientes ante los demás Dicasterios de la Curia Romana.

VI

Cada cinco años, el Prelado presentará al Romano Pontífice, a través de la Sagrada Congregación para los Obispos, un informe acerca de la situación de la Prelatura y del desarrollo de su trabajo apostólico.

VII

El Gobierno central de la Prelatura tiene su sede en Roma. Queda erigido, como iglesia prelaticia, el oratorio de Santa María de la Paz, que se encuentra en la sede central de la Prelatura.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

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