Carajicomedia (Juan Goytisolo)

La novela presenta a Fray Bugeo Montesino, un fraile del siglo XVI, que se ha ido reencarnando a lo largo del tiempo. En la actualidad toma la forma del pére de Trennes, un sacerdote de la Obra, cuarentón, vestido de ejecutivo, políglota y traductor de Kavafis. Es nada menos que un sacerdote de rito oriental, que ha recibido el encargo papal de llevar a la Virgen de Fátima a Rusia. Realiza múltiples viajes: a la Cuba de Fidel, al Magreb, y vive entre París, Roma y Barcelona, donde conoce y trata al poeta Jaime Gil de Biedma y al propio Juan Goytisolo.

Con semejante planteamiento se comprende desde el principio el carácter de burla total de todo el texto. Sin un argumento definido y con varios narradores -lo que provoca la estupefacción del lector, que no sabe bien de quién se está hablando ni hacia dónde conduce la "historia"-, Goytisolo deja claro su propósito blasfemo y ridiculizante de la religión, del lenguaje ascético y del fundador de la Obra y de sus miembros. La perversión llega hasta el extremo de presentar al protagonista como feroz homosexual, que procura la "santidad" de sus víctimas mediante la seducción.

En el texto abundan las citas de puntos de Camino, alguna canción de Casa, otras citas fruto de calumnias a nuestro Padre. La tergiversación resulta de lo más repugnante: los consejos de nuestro Padre se interpretan en clave sexual. Cualquier palabra que signifique algún concepto básico de la fe cristiana -como "orar", "santidad", "preces", "imitación de Cristo"- tiene su correlato sexual. Ni siquiera en las pretendidas discusiones entre el pére de Trennes y sus interlocutores se logra superar ese nível argumentativo puramente animal: se suceden las aventuras homosexuales, las situaciones ridículas, con interpolaciones chuscas: una aparición de nuestro Padre en pleno centro de Madríd, una carta de rectificación de un miembro de la Obra, una discusión entre Marcelino Menéndez Pelayo y el escritor José María Blanco White…

El resultado es una novela sin pies ni cabeza, extrañamente aupada por el pretendido prestigio del autor, rechazable por completo, sin ningún valor literario, gratuitamente ofensiva por alguien que se declara devoto musulmán…

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

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