¿Cuando el río suena, agua lleva?

No suelo creer las habladurías. Pero el caso del Opus Dei es inquietante, pues ha sido criticado por muchísima gente, desde dentro y desde fuera de la Iglesia. Aunque me faltan datos, no puedo olvidar el refrán: “cuando el río suena, agua lleva”.
La verdad es que ese río cada vez suena menos y las críticas de los años iniciales han ido disminuyendo en cantidad y en vehemencia.
Ahora mismo se puede decir que el Opus Dei es una de las instituciones más queridas de la Iglesia y que la devoción a su fundador es un verdadero fenómeno de piedad popular extendido por los cinco continentes.
Lo malo de las acusaciones falsas, como siempre, es que obligan al que las recibe a demostrar algo que no existe. Una justicia cabal pediría que la carga de la prueba recayera sobre los acusadores.
Los buenos cristianos siempre han perdonado de corazón a sus perseguidores y han recibido de Dios la gracia y la paciencia para saber sufrir en sus carnes diversas afrentas por amor a Jesucristo.
San Josemaría Escrivá no solía referirse en público a las calumnias de que fue objeto –sólo en contadas ocasiones– y siempre sin citar nombres.
Perdonó de corazón a todos aquellos que con mejor o peor intención se sintieron con el derecho de echar basura sobre el Opus Dei o sobre su persona.
De todos modos -repito- el El fantasma de la Obra El periodista Rodolfo Brancoli describe el cambio en el modo de percibir el A la vuelta de Roma, por Fernando Sebastián, Arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela (Diario de Noticias, 15/10/2002).
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