¿Por qué han de ir acompañados los miembros de la Obra a comprar ropa?

¿Por qué han de ir acompañados los miembros de la Obra a comprar ropa¿
No es una obligación: es algo de sentido común.

Si no nos acompañásemos, entonces dirías que somos muy malos, porque lo normal es que la gente vaya de compras con alguien que le ayude, un amigo o un familiar.

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Las vacaciones: tiempo para la familia

Las vacaciones: tiempo para la familia Opus DeiLas vacaciones son un tiempo para descansar y convivir con la familia. Hemos preguntado al matrimonio Bertrand y a Bernadette Boutin, ambos del Opus Dei, cómo organizan su verano. Son franceses y tienen 6 hijos, de edades comprendidas entre 9 y 20 años.

(Testimonio tomado de www.opusdei.org el 01 de julio de 2006)

¿Cómo planeáis vuestras vacaciones de verano?
La familia Boutin.Son un momento para el descanso. Cuando todos estamos más tranquilos, es más sencillo estar juntos, y unirnos más como familia. Compartimos planes, hablamos, y lo pasamos bien.

¿Cómo descansar sin aburrirse?
Intentamos hacer planes sencillos pero divertidos. El horario familiar es más relajado: cada uno se levanta cuando cree que debe (siempre antes de las 11 h. en cualquier caso), desayunamos tarde, hacemos pequeños arreglos en la casa y vamos a la piscina municipal.
Comemos juntos y bien, porque una buena comida alegra el corazón. Con frecuencia invitamos a amigos o a los amigos de los hijos, y siempre son bien recibidos. Pido a mis hijos que, aunque haga calor, vengan a comer vestidos dignamente, por respeto a los demás.
En cuanto a las actividades, procuramos montar juegos en los que todos puedan participar, sin límites de edad. No hay tiempo fijo para las tareas del colegio –que cada cual se organice con responsabilidad- pero sí que procuramos leer un poco juntos tras la comida.
Y nada de videojuegos. Una vez intentamos jugar al ordenador, pero pronto comprobamos que no es nada fácil construir un ambiente familiar delante de una pantalla. Así que preferimos hacer otras cosas.
Por la noche, el límite son las 12. A esa hora, todos acostados.

¿Cómo implicar a los niños en las tareas de la casa?
Tenemos la costumbre de hacer juntos pequeños arreglos domésticos, cada uno según sus capacidades: pintar, lijar madera, llevar la carretilla con cosas los más pequeños, etcétera.
Lo importante es que cada uno haga algo. “Mamá” jamás prepara una comida ella sola, siempre le ayuda alguien. Y en nuestra casa todos, chicos y chicas, saben hacer de todo: poner la mesa, preparar la comida, hacer las comprar, planchar, tender…

¿Y los planes que pensáis los padres tienen siempre el apoyo unánime de los niños?
¡Claro que no! Intentamos, por ejemplo, salir de excursión al monte todos juntos. Aunque alguno no tenga ganas de salir –y se niegue a ponerse las botas de montaña u organize algún otro berrinche-, durante la excursión el ambiente de familia y los juegos improvisados, hace que al final todos los niños estén contentos de haber salido. A veces, acabamos el paseo con un pequeño festín sorpresa (crêpes, bocadillos, helados, etc.)

¿Cómo lograr que los hijos mayores disfruten con los padres en verano?
No se puede obligar a los hijos a estar continuamente con nosotros, sobre todo a partir de los 15 ó 16 años. Respetando su espacio de libertad, un ambiente festivo puede facilitar las cosas: paseos en barco, por la montaña o en bicicleta, pequeños trabajos en una casa de campo, o planes similares. Cuando los chicos saben que habrá buenos planes, en un ambiente acogedor y familiar, tienen ganas de estar allí.

¿Y Dios en todo eso?
El domingo es el día más importante de la semana, y los hijos lo tienen que notar. Hay que vestirse un poco mejor para ir a Misa. La comida tiene que tener también algo especial (un aperitivo, un postre rico…). Por lo demás, nuestros hijos saben que nosotros vamos a la Misa a diario, que hacemos unos minutos de oración, y que rezamos el Rosario a la Virgen. Algunas veces, por propia iniciativa y porque quieren, vienen con nosotros. Pero jamás les obligamos a hacerlo.

Dejar salir a los niños solos, con los amigos, a veces da un poco de miedo. ¿Cuál es vuestra experiencia?
Enviar a los chicos a un país extranjeros o a un campamento, sin conocer el ambiente en el que estarán, nos parece que supone un riesgo: malas compañías, alcohol, drogas, etc. Confiamos en nuestros hijos, pero a veces la presión actualmente es demasiado fuerte. Por eso estamos vigilantes. Si uno de los mayores quiere ir por ahí con sus amigos, le dejamos. Pero, como cualquier padre, queremos saber con quien va, donde, cuando y cómo.
¿Las mejores vacaciones son aquellas en las que todo el mundo está contento?
¡Bueno, no somos una familia modelo! En nuestra casa, como en todas, hay a veces peleas y riñas, entre los niños o con los padres. El verdadero problema es no desdramatizar esos roces. Las vacaciones salen adelante cuando esos momentos de pelea o de crisis se solucionan con sentido del humor.

¿Y también los padres, vosotros, descansáis?
Durante las vacaciones procuramos encontrar todos los días un rato y al menos un día a la semana para estar los dos solos.
Por otro lado, pienso que es muy cierto eso de que “es la mujer la que hace la familia”. Si la madre está bien, la familia irá bien, y los niños estarán contentos. La mujer puede con todo, pero tiene que cuidar de su descanso, y eso es una preocupación suya y de su marido.

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Familia de sangre

How do Numeraries and associates relate to their parents and brothers and sisters? (por el momento sólo está en inglés, pero en breve la traduciremos)


Numerary members are men and women who practise apostolic celibacy so as to be fully available to take care of the apostolic undertakings and the formation of other faithful of the Prelature. It is something to which they commit themselves specifically. In fact when required they are ready to change jobs to facilitate the needs of the Prelature's apostolates. At times they may give up their present job (normally only for a period) to devote themselves to the Prelature's functions of formation and government. They usually live in centres of Opus Dei.

Associate members also live apostolic celibacy. Each one lives with his or her family or wherever they decide. Their availability to help with formational and apostolic activities depends on their individual circumstances.

Numeraries continue to live at home or wherever else they were living before they joined Opus Dei until after a period of initial formation. It is worth noting that by the time most numeraries move to live in a centre of Opus Dei, they are at least 20 years of age.

In the case of a numerary, a vocation to Opus Dei brings with it a new set of relationships with other members, not unlike those family relationships in their parents' home. In establishing this new relationship they act in much the same way their parents did when they left their parents' home to form their own families. Numerary members respond to God's call to create an environment of family affection among the faithful of Opus Dei.

Numeraries lead very full lives. It is worth bearing in mind that they have a full-time job like any other citizen, practising their trade or profession. The tasks of formation and direction of the apostolates therefore (except for special cases when they are temporarily called to full-time internal governmental duties), are carried out after work hours, when another man or woman would be occupied with family duties.

Also, in order to look after other members of the Work, men and women numeraries undertake studies in theology and philosophy at a level comparable to that of a candidate for the priesthood. Clearly, fitting all that into their lives does not leave much time for other things. Numeraries love their parents very dearly, but, for example, they will not be able to spend annual holidays with them: because this is the main time they have for their theological studies and formation.

Naturally they visit their parents and other family members and spend time with them. But like young married people, they are sometimes unable to make it to some birthday parties, anniversaries, or the like. This does not mean that the bonds of affection with their families have been in some way lessened, but simply that they have taken on new responsibilities, as children invariably do when they grow up. It is true to say that numeraries do not spend as much time with their families as some parents, perhaps, might like them to, or as much as another unmarried son or daughter might do. It is a common misconception to treat a numerary as being equivalent to an unmarried son or daughter, free from duties to spouse and children. The amount of time a numerary spends with his parents will depend on the individual circumstances of all concerned, the health of the parents, whether they live in the same city or country, and so on. But in general it will compare favourably with, for example, the time a parent of a large family can afford to spend with his own parents while leaving the other spouse to look after the children. When parents of numeraries or associates are in financial need, they receive at least as much help from their son or daughter in Opus Dei as from their other children.

Blessed Josemaría Escrivá often referred to the Fourth Commandment as the "most sweet precept of the Decalogue" and insisted that members of Opus Dei should respect, honour and love their parents even more intensely after joining Opus Dei. Indeed he often said that members owe ninety per cent of their vocation to their parents. Experience shows that most parents of numeraries are very happy to see their son or daughter in Opus Dei. Indeed many remark that these are their happiest children and are those who often show them most love and affection. Also, over time, a member's parents find that they have not only retained the love and affection of their son or daughter but also have acquired the affection of their child's many new brothers and sisters in Opus Dei. Often parents discover their own vocation to Opus Dei through the vocation of one of their own children. Indeed the Prelature is perhaps unique among Catholic Church institutions in that mothers and fathers, brothers and sisters, are all capable of receiving the same vocation to Opus Dei. One of the regular features of activities in Opus Dei centres are spiritual and other activities for parents and family members, especially at times like Christmas and Easter.

Someone wanting to join Opus Dei, at whatever age, will naturally tell those closest to him, as he would if he were to become engaged. He won't always rush to do so, just as a boy won't rush to introduce his girlfriend to his parents after his second date, or tell them he is thinking of entering a seminary when the idea first comes to his mind. Ideas and plans have a natural gestation process in the mind and heart, a time when things are part of the deepest intimacy of the person, not to be untimely revealed, and this should be respected. The reality is that most people do, in fact discuss the matter with their parents before asking to join Opus Dei. Both they and their parents have the right to consult whomever they want at any time, just as they are free to leave if they decide not to continue in their vocation.

The time at which parents are consulted in the prospective vocation of their children varies according to the desires and circumstances of the persons involved. Obviously parents are aware when their sons or daughters are frequenting centres of Opus Dei, and of the nature of the formational activities that take place there. They have ample opportunity to get to know Opus Dei, something which is encouraged by the Prelature. Likewise, they can consult and advise their children at any time, and most do so.

It is possible that some parents may for a while feel distanced from their daughters and sons because, understandably, they would like to have them around the house more. Sometimes, the sons or daughter may not have properly explained to their parents their vocation and its demands. Sometimes also, parents may have unduly projected their own plans onto their son or daughter, and may feel disappointed because they have not followed the life-plan they envisaged for them. It's also possible, though not excusable, that a daughter or son might be careless about visiting them or about writing regularly, even if they were not very far from where they live, perhaps on the mistaken excuse that they are too busy. It can also happen that a domineering parent may resent no longer being able to impose his or her will on their now adult son or daughter. Another factor is the universal experience that a person's character can change as he or she goes from teens to adulthood, and parents may be quick to attribute changes in mood or behaviour, for example, to involvement with Opus Dei when, in reality, they may result from many other causes.

In 1981 Cardinal Hume issued some recommendations for the Archdiocese of Westminster. The second of his points stated that: "It is essential that young people who wish to join Opus Dei should first discuss the matter with their parents or legal guardians. If there are, by exception, good reasons for not approaching their families, these reasons should, in every case, be discussed with the local bishop or his delegate". In the context of the topic being studied here, it is interesting to note that the Cardinal's recommendations acknowledge that a young person may in fact find it difficult or impossible to discuss this matter with his parents, or that such discussions may be inappropriate. This echoes common opinion among ecclesiastical authors and theologians: that in choosing and following their vocation as a priest or religious – the only vocations they used to consider until very recently – not only is the individual not obliged to consult his parents, in certain cases it would be imprudent to do so. Two Doctors of the Church, St. Alphonsus Liguori and St. Thomas Aquinas, are the standard authorities on this matter. The former – after mentioning that children should consult their parents when they are thinking of getting married – says that children would do better not to consult their parents about their plans to enter religious life or to live a celibate life. At first, this may sound surprising. But the reasons given are that parents have no experience of this type of life and that on certain occasions, parents, for different reasons, turn into avowed enemies of their children's desires, and try to prevent their carrying them out. Parental opposition – in one form or another – to a son's or daughter's vocation is not something exclusive to the Middle Ages. Recent documents from the Bishops Conference of England and Wales, and from the Bishops of Ireland, speak of parental opposition to the vocation of their children.

Some of the reasons for this parental opposition are given in the Bishops of England and Wales' document referred to: ignorance of what it entails; parents' desire for children to do well in life; insecurity (many parents regard the priesthood as a risk); celibacy (misunderstood and criticised), etc. There may also be a difficulty due to a weak or missing faith in those most involved. The problem is a real one, and the de-Christianisation of society has not brought a solution any closer. It is also an ancient problem: St. Patrick, writing of early Irish vocations, also mentioned it.

In summary, nothing could be farther from the truth than to suggest that the parents of numeraries and associates constitute some kind of problem for Opus Dei. On the contrary, these families are the greatest help to Opus Dei in its work of apostolate.

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Encontrar las canciones de la Obra

Antonio:

Sabes donde se pueden localizar esas grabaciones (Canciones del Opus Dei)? Gracias!!

Maru C.
Esas grabaciones no se pueden localizar en ningún sitio, porque es algo propio del OpusDei.

Para que lo entiendas, te pondré un ejemplo: las canciones del OpusDei son algo tan “de la familia” de la Obra como lo es un álbum de fotos familiar.

Si preguntas a alguien: “¿me puedes enseñar tu álbum de fotos famliar?”, lo más normal será que te diga que no.

¿Por qué?: porque es algo propio de la famlia, que no se va enseñando por ahí. Pues con las canciones del Opus Dei pasa algo parecido.

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¿Realmente es necesario ser tan radical para seguir a Jesucristo?

Si un chico o una chica se hace del Opus Dei, automáticamente queda aislado de su familia y emprende un camino que le separa cada vez más de ella. ¿Realmente es necesario ser tan radical para seguir a Jesucristo? ¿Alguien se ocupa de recordarles que no están exentos de cumplir el cuarto mandamiento?
San Josemaría denominaba al cuarto mandamiento el "dulcísimo precepto", queriendo expresar con ese adjetivo que –aun siendo un mandato divino de obligada aceptación– resulta fácil y hasta produce dulzura su cumplimiento.
Lo enseñó a sus hijos constantemente. Hay cientos de narraciones –en primera persona– del afán diario del fundador para que los miembros de la Obra estuviesen al tanto de las necesidades de sus familiares, escribiesen a sus padres con frecuencia y procurasen darles muchas alegrías.

Esta manera de actuar constituye una experiencia vivida con inmenso gozo por miles de fieles del Opus Dei y por sus familias.

No son pocos los casos en los que la vocación al Opus Dei se "transmite" con gran naturalidad dentro de una familia: se "contagia" de padres a hijos e incluso a nietos.

Otras veces ha sucedido al revés: el ejemplo de los hijos que se entregan a Dios remueve a los padres y les hace acercarse a la Obra y –si tienen vocación– responder a la llamada de Dios.
Como en muchas otras realidades de carácter vocacional en la Iglesia, Dios pide a algunas personas –pocas– una disponibilidad total, que implica dedicarse con todas las energías a una determinada tarea apostólica.

El ejemplo de esto no hay que buscarlo muy lejos y lo vemos plasmado en la vida del mismo Jesucristo.

Si hasta aquí se entiende lo que va dicho, entonces la pregunta se da por contestada y se puede pasar a la siguiente.

Si alguien no entiende que una persona se pueda dedicar con todas sus fuerzas a Dios, podría pensar que hay bastante gente que se dedica con todas sus fuerzas a las cosas más variopintas: una carrera profesional plagada de éxitos, una buena posición económica, una afición, un deporte, una ciencia, una mujer, un hombre, un sistema operativo, una causa justa, etc.

Si todas esas cosas merecen la pena –no hemos citado adrede las innumerables cosas menos nobles a las que algunos y algunas dedican sus vidas– habrá que deducir que Dios, que es el sumo Bien y la suma Belleza, quizá merece poder elegir a un puñado de hombres y mujeres, llamarlos y hacerlos "suyos" con el resello de una peculiar vocación en la Iglesia.

Esto, lejos de ser un desastre, es como recibir en casa el "gordo de la lotería". Es un honor inmenso para el que recibe esa llamada y también para los padres y familiares de esa persona.
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Canciones

Apreciado Antonio:

Podrías indicarme si existe alguna grabación de audio con la Canciones del Opus Dei ? Las que cantaba el Padre, San Josemaría.

He buscado varias veces por Internet, sin resultado.

Un cordial saludo.

Francisco Javier Casale

Como el Opus Dei es una familia -una gran familia-, tiene costumbres propias de famila. Costumbres que pueden no entenderse para los ajenos a la familia, y que están pensadas para vivirse en familia.

Pues bien, cantar canciones propias de la familia es algo que se hace en muchas familias. Como en el OpusDei somos una familia, no vamos a ser menos, y tenemos algunas canciones propias.

Son canciones que hablan de amor a Dios, de fidelidad a la vocación al OpusDei, de la Virgen, del apostolado, etc. Fortalecen la unidad entre los miembros de la Obra y nos hacen pasar ratos muy agradables recordando a San Josemaría.

Hace poco tiempo, se grabaron estas canciones, y se le entregó al Padre -al obispo prelado de la Obra- un CD con casi todas las canciones. Le gustó mucho el regalo.

Canciones
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¿Porqué las familias del Opus Dei tienen tantos hijos?

¿Porqué las familias del Opus Dei tienen tanto hijos? Qué hay de malo en practicar el sexo por placer(con tu pareja) y tener solo los hijos deseados? No por tener más hijos los vas a querer más, puedes tener 1 o 2 y quererlos con locura, y además tener tiempo para ti, tu marido, tu trabajo…

No hay familias del Opus Dei: en la prelatura se entra individualmente.

Aclarado esto, viene bien aclarar también que no todas las personas del Opus Dei tienen "tantos hijos". Este hecho es empírico, no me lo invento.

Otra aclaración: el número de hijos lo decide libremente cada pareja (hablo del mundo occidental, en China es otra cosa).

Otro punto que no quiero pasar por alto: los cristianos coherentes tienen siempre hijos deseados: son tan libres y tan inteligentes como tú. Lo digo porque tu comentario puede dar la impresión de que son idiotas, como si no supieran lo que hacen.

Y por último, una regla general, que he comprobado (humildemente) de manera empírica: el que es feliz, quiere traer gente al mundo. El que no es feliz, no quiere traer infelices al mundo. Es un tema de esperanza. De esta esperanza participan muchísimos cristianos (no sólo los del Opus Dei) y mucha gente de buena voluntad, en todo el mundo.

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Más sobre las canciones de la Obra

(pregunta surgida tras el post Canciones del Opus Dei)
y ese cd o esas canciones donde se pueden encontrar? es decir, para la gente q es de casa, agregada@s o supernumerari@s q no conviven con sus grupos como haceis los numes, como conocen esas canciones?

andaluza
Las agregadas, los agregados, las supernumerarias y los supernumerarios conocen esas canciones, porque se cantan en días especiales en los centros de la Obra.

Las fiestas de familia del Opus Dei en los que se cantan este tipo de canciones son:
– 2 de octubre: aniversario de la fundación del Opus Dei (en 1928)
– 14 de febrero: aniversario de la fundación de la sección femenina del Opus Dei (1930) y la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz (1942).
– 19 de marzo: fiesta de San José. Uno de los patronos de la Obra.

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Papel de la mujer en el matrimonio

CUAL ES EL PAPEL DE LA MUJER EN EL MATRIMONIO EN EL OPUS DEI Seguimos en esto, como en todo, la doctrina de la Iglesia. Te recomiendo esta lectura:

Carta Apostólica Mulieris dignitatem de Juan Pablo II sobre la dignidad y vocación de la mujer.

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