¿Promovió el fundador del Opus Dei que sus miembros se incorporaran a la división azul?

Francisco Ponz, Mi encuentro con el Fundador del Opus Dei (Madrid, 1939-1944), pág. 80-81, 1ª ed., junio de 2000:

"Por ese tiempo, se acusaba al Opus Dei ante algunas embajadas de Madrid de que sus miembros eran aliadófilos, mientras se decía en otras que eran germanófilos. En los ambientes políticos y universitarios de Madrid se fomentó, sobre todo entre los oficiales provisionales de la guerra civil, la inscripción voluntaria en al División Azul. Algunos del Opus Dei se inscribieron y otros no. Yo, que no había pasado de soldado, no me inscribí. El Padre, a pesar de que esa inscripción podía entorpecer la labor de la Obra, respetó la libertad de sus hijos. Como hubo bastantes más voluntarios inscritos que plazas disponibles, se eligió por sorteo a los que se podrían incorporar a la División Azul . La oración resultó eficaz y ninguno del Opus Dei resultó elegido." (pág. 81)

Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, Vida de Josemaría Escrivá de Balaguer, II Tomo, pág. 237-238.
No había aún acabado la guerra civil española, cuando la Alemania de Hitler estaba empeñada en una política de reivindicaciones y anexiones territoriales que llevarían a una guerra europea, luego mundial. Y los españoles vieron con estupor cómo las fuerzas soviéticas y nazis, que pocos meses antes se habían enfrentado en suelo español, pactaban cínicamente el reparto de Polonia. Invadida Polonia en septiembre de 1939, vino después la invasión de otros países. En mayo de 1940 las tropas alemanas ocuparon Bélgica y Holanda para lanzarse sobre Francia, que atravesaron de norte a sur, hasta alcanzar en el mes de junio la frontera española por Hendaya.
El gobierno español adoptó inicialmente una política de neutralidad. En junio de 1940, modificó su postura inicial y pasó a la de "no beligerancia" que, con bandazos, mantuvo hasta 1943, en los años de los espectaculares avances y victorias alemanas. Durante ese periodo, hubo de negociar con sus antiguos aliados del Eje (entrevista de Franco con Hitler en Hendaya: 23 de octubre de 1940; y con Mussolini en Bordighera: 12 de febrero de 1941) y pasó el país por muy serias amenazas, reflejadas en su política exterior. A partir de la primavera de 1943, el gobierno español cambió nuevamente de rumbo y tomó la posición de una estricta neutralidad, deslizándose cada vez más en favor de los Aliados. España, finalmente, no entró en la guerra .
Gran parte de la Falange, partidaria del totalitarismo nazi, y con varios Ministros en el Gobierno, pretendió desde el primer momento favorecer la causa alemana y arrastrar al país al lado del presumible vencedor. De modo que en los primeros años de guerra Franco hubo de hacer inverosímiles equilibrios sobre la cuerda floja. Después de la ocupación de Francia, las presiones alemanas para cruzar España, tomar Gibraltar y pasar a África fueron tan fuertes que parecía muy difícil resistirlas (y lo mismo volvería a ocurrir a finales de 1942 con motivo del desembarco Aliado en el norte de África). En vista de la gravedad del momento, don Josemaría pensaba en sus hijos, que estaban casi todos en edad militar. Los veía desparramados otra vez por los frentes, y paralizado de nuevo el desarrollo de la Obra. Así, unas semanas antes de la entrevista de Franco con Hitler, el 1 de octubre de 1940, a aquellos de sus hijos que se habían reunido en Madrid en la víspera del décimo segundo aniversario de la fundación de la Obra, les replanteó la pregunta ya hecha antes de la guerra civil: Si yo me muero, ¿continuarás con la Obra? .
En 1936 la guerra española había truncado la esperanza de comenzar en París. Ahora, en 1940, la guerra mundial cortaba los planes de salida al extranjero de los jóvenes del Opus Dei, que deseaban estudiar en las Universidades europeas. Con espíritu abierto, católico, ponían como primera patria a España; y, como segunda, al mundo. Y esta generosa apertura, cuyas raíces estaban en el espíritu de la Obra y en el ejemplo de su Fundador, se traducía en una mentalidad de comprensión hacia quienes sostenían opiniones contrarias en cuestiones políticas.
Mientras tanto, la ideología nazi inficionaba rápidamente a la juventud universitaria, que, falta de experiencia y sobrada de ardor juvenil, caía en la intolerancia. Por eso, no entendían algunos que los miembros del Opus Dei se negaran a secundar, colectivamente, las órdenes y consignas emanadas del sector falangista que entonces prevalecía en el poder.

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