¿Cómo discernir la vocación?

Adjunto un mail que he recibido de una persona que se plantea si pedir la admisión en el Opus Dei como supernumerario. Me pide que de ideas sobre cómo discernir la vocación a la Obra, para todos los que se lo están pensando.

Estimado Antonio

En muchas oportunidades, he podido, tenido el placer de informarme y formarme con tus blogs. Hace mas de 9 años que conozco la Obra, primero en mi ciudad natal, recuerdo que como en mi ciudad no hay centros de la Obra, mis padres, gustosamente cedían la casa, para que el sacerdote de la Obra que en ese momento iba por allí, diera los retiros mensuales en mi casa, para señores mayores.

Poco a poco fui asistiendo a medios de formación de la Obra (que sin saberlo me fueron abriendo el corazón), en esa época no tenía la más remota idea de lo que era la Obra. Luego me fui a la capital del país donde mis padres me alojaron en una residencia universitaria. Allí, viví cuatro gustosos y maravillosos años, en los que te puedo asegurar, nunca había vivido antes, salvo en mi casa natal. La verdad es que estoy infinitamente agradecido a la atención que allí me brindaron, los directores y numerarios que me ayudaron a sentirme un verdadero cristiano y como en mi propia casa. (Actualmente el director de aquella residencia es sacerdote de la Obra y además por ser de mi ciudad natal es un orgullo para todos, aparte de esto hay actualmente otro sacerdote ordenado junto con aquel, que también es de mi ciudad, por lo cual me siento aún más identificado).

Los medios a los que pude asistir, la gente y amigos nuevos de los que nunca me he separado, son el mayor tesoro que San Josemaría, me  puedo regalar, pero nunca será tan grande como el regalo de la vocación a la Obra.

Actualmente llevo más de un año y medio como cooperador de la Obra. Luego de haberme mudado a un piso con mis hermanos seguí asistiendo a un centro de la Obra en la Capital (el Centro de Estudios), donde conocí a mi actual director espiritual, con quién me asisto espiritualmente desde hace cinco años. Luego de muchos años de trato con el Señor, de idas y vueltas con el estudio, luego de no haber abandonado nunca los medios de formación a los que he asistido, luego de haber trabajado como portero en varios centros de la Obra, en una Universidad vinculada también, he descubierto con mucha claridad y gracia de Dios, en la oración y en la dirección espiritual y a través del heroísmo del trabajo cotidiano, que el Señor me pide aún más, mucho más.

Pero han sido tantas las dificultades, la falta de perseverancia en algunas oportunidades y el peso de mis miserias, que gustosamente he decidido, seguir luchando por que amo cada día más al Señor y no quiero quedarme con las ganas de contagiar esta alegría como testimonio. Estoy charlando con un amigo de la Obra sobre el tema y estoy por pedir la admisión como supernumerario, sin cerrar por eso la posibilidad de una entrega más generosa. Para terminar quisiera pedirte que nos cuentes a mí y a los que estamos viviendo situaciones como estas, como podemos vivir con más intensidad esta etapa de discernimiento espiritual para que podemos aportar a nuestro alrededor a amigos y compañeros etc, consejos  y testimonios sobre la alegría de la llamada y la vocación a la Santidad pero acordándonos de lo que decía San Josemaría: “Con la cabeza en el cielo y los pies en la tierra” y además dejando que vibre en nuestro corazón aquel clamor “Soñad y os quedareis cortos”.

Un fuerte abrazo y adelante con tu labor!!

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Sobre este tema, gracias a Dios, ya he resuelto muchas dudas. Algunas se han podido ver en el blog, y otras han quedado en correspondencia personal, porque los intersados no querían que se publicase (lógicamente).

Gracias a esta página unas cuantas personas han entrado en contacto con la Obra (últimamente 2 o 3 cada semana), y alguno que conoció la Obra a través de esta página ya está dentro de ella.

En la sección de vocación de este blog hay abundante información sobre la vocación al Opus Dei

No obstante, daré algunas ideas más. 

La primera idea clara al respecto es que la vocación es un don de Dios. Un don inmerecido, al que sólo podremos corresponder en pequeña medida.

La respuesta adecuada ante ese don no es el miedo, el apocamiento o el egoísmo; sino una entrega generosa, para darle a Dios todo lo que nos pida. Sólo haciendo lo que Dios nos pide seremos máximamente felices.

A veces la vocación parece una carga, pero no: es un gran regalo. Aunque cueste en algunas ocasiones.

Para discernir la vocación, lo mejor es hablarlo con Dios en la intimidad del alma, pedir consejo a un director espiritual… y lanzarse. 

También es importante saber en qué consiste la vocación al Opus Dei: encontrarse con Dios en las cosas corrientes de cada día. En lo ordinario, en lo cotidiano: en el trabajo, en las tareas familiares, en el descanso y la diversión…

Si te preguntas ¿Cómo se nota la vocación? o ¿Cómo saber si tengo vocación? te diré que es algo que sólo Dios y tú podéis saber.

Lo mejor para saber qué es lo que Dios quiere de ti es preguntarle en la oración. Testimonio: cómo descubrí mi vocación.

Cuando alguien hace lo que Dios le pide, le imbade una felicidad asombrosa. Incomparable a nada de esta tierra.

¿Cómo me puedo meter al Opus? es algo que se pregunta mucha gente. Puedes encontrar más información en: La vocación: ¿un arrebato o una llamada? o en Testimonio de una vocación al Opus Dei.

Después de discernir la vocación es importante lanzarse, con la ayuda de Dios. Pero eso no es todo, luego empieza la etapa de la Fidelidad a la vocación, que es la más importante.

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