Comunismo y nazismo

Testimonios de D. Álvaro del Portillo.
-"Entrevista sobre el Fundador del Opus Dei", Ed. Rialp, Madrid, 1993, pp. 34-37:
-A propósito de los derechos del ciudadano, la enseñanza del Fundador es muy clara también en lo que se refiere al ejercicio de las actividades políticas. Los miembros del Opus Dei, en política como en otras actividades temporales, tienen la misma libertad, los mismos derechos y deberes que los demás ciudadanos católicos. -Es un aspecto que no fue a veces bien entendido, especialmente a causa de la situación española. ¿Podría recordar algunos sucesos, comenzando por la postura del Fundador ante el comunismo y el nazismo?
-Por lo que se refiere al comunismo y al marxismo, el Padre fue siempre fiel a las clarísimas enseñanzas del Magisterio eclesiástico sobre estas ideologías. Y expresó en público su postura, cuando lo exigieron las circunstancias; su oposición no era fruto de las dificultades que sufrió personalmente bajo la dictadura comunista en España -había perdonado desde el primer momento-, sino que se fundamentaba en el ateísmo y en el carácter inhumano y antirreligioso de esta doctrina (…).
Al final de los años treinta, después de haber vivido la triste experiencia de la guerra civil, la mayor parte de los españoles alimentaba una fundada prevención contra el comunismo. No sucedía lo mismo con el nazismo: es más, la propaganda oficial, por un motivo o por otro, no sólo silenció los crímenes del nacionalsocialismo, sino que prohibió en España la publicación del documento pontificio que lo condenaba. Por esto, nuestro Fundador tuvo que pronunciarse más de una vez contra el nazismo en su ministerio sacerdotal. Precisamente porque en algunos ambientes oficiales españoles se miraba con simpatía al régimen alemán, se sintió en el deber de poner en guardia a los que se olvidaban de las aberraciones de aquella ideología: no sólo criticaba su totalitarismo, sino también la persecución y las discriminaciones a los católicos, a los hebreos, etc., y el tono de paganismo que caracterizaba el racismo nazi. Se prodigó en dar a conocer el contenido del documento pontificio de condena, y en difundirlo privadamente.
-Sin embargo, algunos periódicos, hace poco, aunque se desmintió inmediatamente, hablaron de una "simpatía" del Fundador hacia el nazismo.
-Es una aberración que se descalifica por sí sola (…). Un inciso: cuando suceden cosas de este tipo, seguimos viviendo el criterio que nos dejó el Padre: perdonar desde el primer momento, rezar por los calumniadores, reafirmar la verdad, y, siempre, "ahogar el mal en abundancia de bien", persuadidos además de que la verdad acaba siempre abriéndose paso. (…)
-Es un testimonio incontrovertible que confirma los dictados del sentido común…
-Lógicamente, el Padre distinguía entre el nazismo y el pueblo alemán. Precisamente porque sentía un particular cariño hacia aquella nación -era un sentimiento heredado de su padre-, le dolía muchísimo verla sometida a aquella dictadura aberrante. Su pena se acrecentaría al estallar la Segunda Guerra mundial.

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¿Luchar contra el comunismo ateo?

UNA DE LAS CRITICAS QUE HE OIDO DEL OPUS DEI ES EL HECHO DE HABER SIDO FUNDADO TAN SOLO POR LUCHAR CONTRA EN COMUNISMO ATEO ¿ES ESO ASÍ

Pues… no. El Opus Dei no es anti nada. Fue suscitado por Dios en 1928 para difundir por todo el mundo el mensaje de la santificación del trabajo: tú, yo, cualquiera, puede ser santo en el ejercicio de su trabajo profesional y de sus ocupaciones ordinarias.

Como ves, no tiene nada que ver con la "lucha" contra nada. Por otra parte, es evidente que la santificación del trabajo supera con creces la visión materialista del mundo y la "lucha" de clases.

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