Soy una “ex” bastante crítica

Hola, me llamo Elvira, y soy una «ex» bastante crítica con la Obra. He visto muchas cosas que no me han gustado nada y también he visto cosas muy buenas, por eso, aunque parezca una incongruencia, soy cooperadora.

No te escribo para preguntarte nada, sino para decirte que me gusta tu página, y que me admira la paciencia que tienes contestanto siempre a los mismos tópicos, aunque a veces te salgas por la tangente (como en la pregunta sobre el minuto heróico).

Creo que respondes con honestidad, y que crees sinceramente lo que dices, aunque muchas veces no lo comparta. Te pongo mi dirección de correo, no porque espere respuesta, sino para que no quede esto como «un anónimo».

Me suena fatal el apelativo "ex", qué le voy a hacer: para mi, y no sé tu historia, ni la quiero saber, eres alguien muy cercana. Y si todas esas cosas que te parecen mal, las dices a quien pueda arreglarlas, y rezas para que mejoren, ya redondeas.

Gracias por los comentarios, también por las críticas, que me parecen constructivas.

La respuesta sobre "el minuto heroico" se sale por la tangente, es cierto. Pero creo que es una ironía en clave de humor, que no engaña a nadie. Aunque a veces las ironías no se entienden bien, como ya veo. Gracias. Pongo aquí un texto relativo al "minuto heroico", para dejar todo claro:

"El minuto heroico. —Es la hora, en punto, de levantarte. Sin vacilación: un pensamiento sobrenatural y… ¡arriba! —El minuto heroico: ahí tienes una mortificación que fortalece tu voluntad y no debilita tu naturaleza".

Josemaría Escrivá, Camino, 206.

Y para que todo quede en su contexto, cito aquí también otro punto de Forja:
"La santidad tiene la flexibilidad de los músculos sueltos. El que quiere ser santo sabe desenvolverse de tal manera que, mientras hace una cosa que le mortifica, omite —si no es ofensa a Dios— otra que también le cuesta y da gracias al Señor por esta comodidad. Si los cristianos actuáramos de otro modo, correríamos el riesgo de volvernos tiesos, sin vida, como una muñeca de trapo.

La santidad no tiene la rigidez del cartón: sabe sonreír, ceder, esperar. Es vida: vida sobrenatural".

Josemaría Escrivá, Forja, 156.

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