Sobre los anti Opus Dei

(es un poco largo, pero merece la pena)

Trataré de ser lo más positivo y sensible hacia quien lea esta nota y pueda sentirse mal. Si en algo hiero, perdón de antemano.

Me alegra encontrar un blogg como el tuyo, donde un numerario de 22 años se presenta así, como es, ante una aldea mundial formada por gente que en lugar de pluma, usa teclado y en lugar de casa, habita un espacio cibernético.

Me imagino que habrás recibido algunas notas de acerva crítica hacia tu blogg: como si esas gentes tuvieran el derecho exclusivo a disentir y a propagar sus resentimientos, te digo que no tienes idea lo que me apena verlos así.

He pensado, porque es una realidad que se vive frecuentemente en el mundo, que cuando sucede lo que vemos, gente que se va muy dolida y resentida, al grado de extraer ilícitamente libros y documentos y no solo eso, además de tener una sentencia en su contra con un argumento arbitral que es lo más duro que una persona en juicio o comprometida en árbitro puede recibir, que les digan en la sentencia que su mala fe es probada, es algo durísimo, porque si algo es difícil, mas no imposible, es probar la mala fe y ellos lo han logrado.

Lo siento de verdad por ellas y por ellos.

Te decía que he pensado mucho en esto que podemos llamar fenómeno, y pongo a tu disposición mis conclusiones, eres totalmente libre de subirlas o no al blogg.

Una de ellas es que estas personas han reducido las categorías de carácter sobrenatural a unas de carácter puramente humano, así entonces palabras como gracia (auxilio de Dios ante todo), fidelidad en lo sobrenatural (don correspondido con la lucha diaria) perseverancia en el amor, son por ellos reducidos a no sé, no tengo idea cómo llamar al sucedáneo de la gracia en categoría humana, es como quitarle al vino tinto la uva cabernet sauvignon por poner un ejemplo.

La fidelidad por motivos humanos cabe sin duda, pero es mucho mejor, mucho más amplia y produce una felicidad aún mayor, la fidelidad por amor a Dios. En la primera se puede empeñar la palabra, en la segunda, la vida.

Soy testigo de primera mano de lo que supone la segunda: sin nombres porque estamos en la red y quiero salvar a los otros, viví de cerca la vida fiel de un sacerdote, de los primeros en la Obra y en sus últimos días, ahí estaba, fiel al cumplimiento del amor de Dios que es muy
distinto de fiel al cumplimiento del deber. Era, se le notaba, el amor a Dios lo que le movía a estar el primero en el oratorio, ora leyendo el breviario, ora rezando el rosario, ora predicando, ora atendiendo la predicación de otro mucho, mucho, mucho más joven que él.

En uno de los últimos encuentros, me tocó ayudarle varias veces la Misa. Fiel al amor de Dios, no se dispensaba ninguna rúbrica y solo quien le ayudaba podía darse cuenta de lo que le suponía una genuflexión tras consagrar el pan o el vino.

Claro, quien esto lea dirá, un sacerdote anciano y enloquecido (si es de amor a Dios, voy con esa idea, si es otro tipo de locura, ya quisiera que lo hubieran conocido) por las locuras de San Josemaría.

A esta locura añado otra: una joven que primero marcha a una ciudad de Europa, tras dos años allá, marcha luego a otra ciudad, muy distinta a su ciudad natal en costumbres, idioma y clima y¿sabes? pude ver una foto que me enseñó su padre, pude ver algo que me llamó la atención
cuando leí el dictamen de un psiquiatra sobre las fotos donde la gente aparece sonriendo y las clasifica en dos, una que es la genuina sonrisa, lleva el nombre de alguien en francés que desconozco y no retuve el nombre, perdonarás la imprecisión y otra es la sonrisa PanAm, en clara referencia a la otrora aerolínea, donde las sobrecargos aparecen con esa sonrisa.

Al ver la foto de esa niña, pregunté a un amigo que sabe del dictamen del psiquiatra si era risa francesa o PanAm, la respuesta inmediata y explicativa que omito porque es larga, fue, francesa, es decir, genuina.

A mi amigo no le detallé nada, solo le pregunté cómo calificaba esa sonrisa.

Veo la foto otra vez y me pregunto, por qué tanta alegría y la respuesta es inmediata, es que todos los días esa niña se entrega a quién sabe qué tantas cosas, pero de que es feliz, es feliz.

Por el contrario, en la página de nuestros buenos amigos, han empezado a salir alguans fotos de ellos y no puedo decir lo mismo, son el reflejo de lo que viven y saborean de continuo, un amargor que se les manifiesta en el rostro, pobres, hay que echarles la mano con nuestro cariño y oración, creo que más no podemos hacer.

Me parece, lo palpo día a día, que es ese amor a Dios y no rebajar las categorías divinas a humanas, lo que hace posible esa incontenible alegría y fidelidad al amor, que no al deber (que ya es mucho).

Con todo lo que ha sucedido recientemente, películas, libros y programas de TV, parece que seguimos siendo los malos de la película. Hay quienes por no leer nada cierto, ignoran que peor, me atrevo a decirlo así, peor, la pasó San Josemaría cuando se le tildó de hereje, tenía órdenes de aprhensión en su contra, en fin y míralo, durante esos días, tan feliz (sonrisa francesa) y nunca tuvo el menor resentimiento hacia quienes le persiguieron y atacaron, al contrario, rezó por ellos.

No sé si sepas que en un país, omito incluso el continente, porque quien lea esto, si es que lo lee, sabrá a quién me refiero, cuando allá fue el Prelado de visita, acudió, como es costumbre, a saludar al arzobispo. Él, buen hombre y de profundos sentimientos, dijo que a nombre de sus hermanos de religión le pedía perdón por lo que unos hicieron y dijeron y el Prelado agradeció el comentario y parece que no le dio importancia, porque siempre estuvieron perdonados todos, lo
cual al arzobispo le gustó mucho.

Me alegra que haya esta especie de persecución electrónica, porque ahora veo que las vocaciones llegan más maduras, más preparadas y con un conocimiento de las circunstancias mucho mayor, no porque antes les escondiéramos nada, sino porque hoy, por ejemplo, este medio del Internet presenta muchas cosas, casi diríamos, trae de todo y me soprende ver que no les asusta, por ejemplo, la mortificación, la pobreza, la obediencia, en fin, tantas cosas que quien ignora, afirma que son patrimonio exclusivo del Opus Dei y no, la mortificación es una práctica ancestral, antes de que el Opus Dei apareciera en escena ya había cilicios y disciplinas.

Antes del 2 de octubre de 1928 la pobreza se vivía de mil modos en mil lugares y se obedecía por una razón superior que hoy llaman control, nosotros llamamos amor a Dios.

Me sorprende que digan que en la Obra es tan ciega la obediencia y tan fuerte el control, que cuando disponen de alguien para ser promovido a las órdenes sagradas, aquél no tiene más que callar y dejar hacer, cosa más falsa no he oído en mis años y si alguien quiere saberlo, yo dije que me quedaba claro que lo mío no era ser sacerdote y contra lo que muchos dicen que entonces te relegan a una esquina del cuarto, me cayó más trabajo en la Obra: con numerarios y supernumerarios y más todavía, don Álvaro me mandó decir que había hecho muy bien en decir que no y que Dios no se molestaba por ello y cuál va siendo mi sopresa que así como yo, he ido conociendo a muchos a quienes les ha salido normal comentarlo, o sea que quien quiere ser sacerdote y Dios lo llama y accede a ese don, adelante y quien no, adelante también, laicos se necesitan.

No exagero que veo y respiro más libertad en la Obra que en tantos otros sitios. La gente que no entiende lo anterior, llama control a la cara que has puesto en la tertulia y no entienden que es preocupación porque a lo mejor estás enfermo.

Te doy un ejemplo: por mi trabajo viajo con frecuencia, ¿sabes cuántas veces me ha llamado el Director a mi celular? Una y ¿sabes por qué fue esa llamada? Porque se quedó con la idea que regresaba ese mismo día y la contestadora tenía un mensaje cortado que parecía ser voz mía, me parece que yo hubiera hecho lo mismo, si por error mío o del otro, pienso que regresas esa noche y no estás, te llamo al celular y ¿sabes lo que sucedió? Que, lo tenía apagado y me olvidé de encenderlo hasta regresado a mi ciudad. En el almuerzo ya todo se había arreglado y claro, todos reímos de buena gana al ver la confusión del recado trunco que parecía ser yo. Desde entonces a hoy, he viajado decenas de veces a varias ciudades y nunca me han llamado, para que se vea el control que ejercen sobre nosotros. Ellos lo llaman control, yo lo llamo confianza, llaneza.

Bueno Antonio, ya me extendí de más, pero vale la pena, porque la gente se confunde gratis y generaliza las cosas más inverosímiles. Al que quiera que le aclare algo, siéntete con la confianza de darle mi dirección y le responderé.

A quien se haya sentido mal con estas líneas, perdón de antemano, como lo dije al inicio, no quise herir, pero si herí, perdón de nuevo y a ti, un abrazo, muy buena iniciativa.

Tomás.

No tengo nada que añadir.
Salvo decir que lo más importante es rezar por ellos, sonreír y seguir trabajando.
Hay más información sobre el tema en:
Preguntas sobre el OpusDei y los ex
Opiniones anti-Opus
Buscando un gazapo anti o contra el Opus
El Marquesado de Peralta y otras historias
¿Por qué aguantaron tanto los ex-Opus?
Un ex-franciscano
Antonio.

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