Sobre Genética y Cristianismo

Consideraciones sobre Genética y Cristianismo.

por J,M,E,Moreno González.

Es innegable que la filosofía de cualquier estructura, está basada en determinados principios destinados generalmente  a la defensa, el desarrollo, y los propósitos de su organización.

Es en otras palabras, lo que determina su “impulso integral”.

Toda la complejidad de las estructuras del ADN están también sometida a esos principios, en cuanto a la protección y el desarrollo de la vida.

Hasta donde en la actualidad entendemos, la asociación para la vida empieza con la afinidad y el equilibrio entre átomos para formar moléculas, la unión de moléculas para formar células, y la afinidad y unión de estas para constituir órganos. Pero para que eso suceda se precisa de un proyecto, es decir, de una conciencia organizadora que conozca los propósitos y determine los principios o leyes fundamentales que concurran hacia ese fin.

Al aceptar que los principios vitales estén contenidos en los átomos , se está reconociendo que existe una potencia consciente que organiza su funcionalidad y controla su afinidad y su equilibrio desde sus partículas componentes.

Donde quiera que exista un orden organizado, debe existir necesariamente una potencia organizadora.

El biólogo, James D. Watson   y el bioquímico, Francis Crack, trabajando conjuntamente, y  en la intersección de sus dos especialidades, descubrieron la estructura en forma de doble hélice del ADN, estableciendo que la vida orgánica tenía su origen en la asociación química de determinadas moléculas.

Aparentemente se trataba de una generación espontánea, pero seguía pendiente la pregunta: ¿ qué inteligencia superior, qué conciencia metafísica, programó todo ese maravilloso proceso de duplicidad y complementariedad de secuencias?.

Como bien dijo Watson en su momento glorioso, al recibir el Nobel compartido, en 1962,  habían descubierto “el guión básico de la vida”, “el lenguaje con que Dios programaba la existencia”.

Pero el secreto de la vida no es producto de la química molecular, puesto que esta  también se rige por determinados principios inequívocos que señalan que la materialización orgánica sólo es un suceso que resulta de un proceso consciente puesto que contiene un propósito.

El estudio de esos principios, y el hallar que en ellos no solo está programada la conducta celular, sino también nuestras facultades conscientes, hace entender que resulta lógico y natural el pensar que los principios reguladores de la biogenia deben reproducirse en la ontogenia y la fiologenia, es decir, en la educación del individuo, y el las relaciones sociales.

Y como quiera que son las religiones las que tratan de aplicar de manera natural esos principios, analizando lo fundamental de las distintas religiones, no es difícil notar que es en la doctrina cristiana , más que en ninguna otra, donde se expresan como preceptos.

En consecuencia, esta tesis lleva implícito el que se hace necesario el reivindicar los valores de la doctrina cristiana, instituyéndola, al menos como asignatura opcional, en los centros de enseñanza de todas las naciones con mayorías cristianas, pues no es admisible el que, por el contrario, se esté

obligando a los niños y jóvenes a que acepten el ser alienados hacia el laicismo, en oposición a la voluntad de sus propios padres, y que además se esté facilitando la propagación de otras doctrinas que no contienen estos principios.

En síntesis, toda esta tesis quedaría implícita en los tres conceptos trilógicos expresados por Jesús de Nazareth cuando le contestó a Pilatos qué él representaba el verdadero camino de la vida. ¿Y qué es la Genética, sino el camino de la vida?

 


Gracias por tus reflexiones.

 

Antonio.

Relacionados:

El grupo “Genética Cristiana” 

Manipulación genética 

¿La Iglesia contra la investigación científica? 

 

Vota esta noticia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *