Servir a los demás

Servir a los demás Opus Dei

Ayer hablé con una persona sobre algunas actividades de voluntariado que realiza. Esta mañana he visitado las páginas de esas Asociaciones, una de ellas de niños enfermos de cáncer, y realmente me parece fascinante el mundo del voluntariado. Requiere doble generosidad: la de atender a los demás y el tiempo que se dedica, seguro que en ocasiones lo mejor de su tiempo.
Esto lleva a plantearme si verdaderamente aprovecho bien el tiempo, si pienso -o pensamos- que con lo que hacemos es suficiente, ¡hay tanta gente que espera algo bueno de nosotros!. Muchas veces lo que más nos cuesta entregar es el tiempo. También nos da pánico enfrentarnos al dolor, al sufrimiento o a tantas otras situaciones de pobreza, penuria o cualquier necesidad material del prójimo. ¿Cómo vivimos las obras de misericordia? Esto sí que es manifestación concreta y efectiva de nuestro testimonio cristiano. Podemos llamarlo voluntariado o como queramos, pero tenemos que ser sensibles a las necesidades de los demás. Buscar a Cristo ahí: "—Niño. —Enfermo. —Al escribir estas palabras, ¿no sentís la tentación de ponerlas con mayúscula? Es que, para un alma enamorada, los niños y los enfermos son El". (Camino, punto 419).

También recordé unas palabras del famoso Tagore:

" Me dormí y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir. Serví y vi que el servir era alegría".
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