Se deben leer todos los libros?

Hola! He leído tu respuesta a las opiniones anti-Opus, y me gustaría darte mi opinión acerca de lo que juzgas como razonamientos equivocados. Tengo 23 años y soy cristiana convencida, pero no pertenezco al Opus. Creo que como cristianos, nuestro deber es llevar al mundo la Buena Noticia, porque sabemos que es lo único que hace feliz al hombre y lo libera.

Pero, precisamente por ello, creo totalmente necesario leer lo que tú (permíteme que te hable de tú) llamas libros heréticos, porque debemos conocer lo que el mundo piensa para poder señalar a las personas a las que haya influído negativamente la lectura de estos libros (o películas, o lo que fuere) cuáles son sus deficiencias y/o mentiras, y poder así cambiar una forma de pensar defectuosa (si lo fuera). Estoy totalmente de acuerdo contigo (por experiencia propia) en que la lectura de ciertos libros pueden hacer daño a los cristianos, sobre todo si no están/estamos bien informados/preparados, pero creo que la mejor solución no es dejar de leer “libros heréticos” (por cierto, que este lenguaje me resulta ya obsoleto y perjudicial en la sociedad actual, pero esto es otro tema), sino leer, junto con esos libros otros tantos (de opiniones diferentes al respecto), y juzgar por uno mismo, puesto que si la verdad es una (Dios) y nada hay oculto que no llegue a saberse, no hay por qué temer.

Además, Dios sale al encuentro de los que le buscan con corazón sincero y, para “resucitar”, primero hay que “morir”. Lo que quiero decir con esto es que, en el camino de búsqueda de la verdad hay primero que desmantelar muchas mentiras y, hasta que hacemos esto, es posible que nos alejemos de Dios y suframos (“muramos”), pero si realmente creemos en Él, tendremos la certeza de que Él guía nuestros pasos hacia Sí (que es la verdad) y terminaremos encontrándonos con Él, siendo entonces más fuertes y más libres, pues habremos recorrido un gran camino en su búsqueda, un camino de crecimiento interior, y estaremos forjando una sólida personalidad. Por el contrario, no leer dichos libros por miedo al efecto que puedan tener sobre nosotros, me parece más un argumento propio (y respetable) de una persona que no tiene unas ideas muy claras y que tiene una fe poco madura (Y aconsejar a las personas que no lean dichos libros es tratarles como a niños pequeños, que no son responsables ni tienen juicio crítico).En este tema, mi opinión es que debería prevalecer la libertad de cada uno, a pesar de todo. (De hecho, si existe el mal en el mundo y Dios lo puede todo, es porque Él mismo debió priorizar la libertad, a pesar de las consecuancias que pudieran derivar de ella. Porque los beneficios son aún mayores).

Un saludo y gracias, de antemano, por tu atención. (Espero que se haya entendido lo que he expuesto).


Se entiende bien lo que has expuesto. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que lo ideal, para poder dominar un tema, es leer los libros “en contra” y los libros “a favor”.

La única pega que le veo es que -y perdona mi franqueza- me parece un planteamiento romántico de la vida. Eso que cuentas -leer todos los libros y decidir donde está la verdad-, sería muy bonito, sería perfecto. Pero la vida misma demuestra que eso no es así.

Los humanos somos limitados e influenciables. Y lo que leemos, igual que lo que vemos, o las personas con las que nos relacionamos, van modelando nuestra forma de pensar y de actuar. Uno puede pensar que luego podrá encontrar la verdad, pero quizá ya sea demasiado tarde, porque esas lecturas pueden habernos cambiado la forma de pensar. Por ejemplo, sobre la necesidad de leer también los otros libros (los libros “a favor”).

Insisto en que sería muy bonito lo que dices, sería perfecto, pero desgraciadamente, eso no pasa.

Por eso, el no leer todo lo que nos cae en las manos, por muy intelectualmente adultos que nos creamos, es bueno para que podamos seguir creciendo. Porque, los libros que son habitualmente más perniciosos los han escrito personas muy inteligentes -mucho más listas que tú y que yo; al menos más que yo-, que mezclan verdades, con medias verdades. Y junto con ellas, meten medias mentiras y mentiras enteras.

Esto no es desconfiar de nosotros mismos, sino saber el funcionamiento de la naturaleza y la psicología humana…. y haber aprendido de los batacazos que se han pegado otros. 

Antonio. 

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