Rimas de Bequer

Rimas de Bécquer

Como se arranca el hierro de una herida
Yo me he asomado a las profundas simas
En la clave del arco ruinoso
¡Los suspiros son aire y van al aire!
Las ondas tienen vaga armonía,
Fatigada del baile,
Voy contra mi interés al confesarlo;
¿Quieres que de ese néctar delicioso
Entre el discorde estruendo de la orgía
Como en un libro abierto
Yo sé un himno gigante y extraño
Lo que el salvaje que con torpe mano
Del salón en el ángulo oscuro,
Alguna vez la encuentro por el mundo
Saeta que voladora
Cuando me lo contaron sentí el frío
Yo sé cuál el objeto
¡Qué hermoso es ver el día
¿Cómo vive esa rosa que has prendido
Hoy como ayer, mañana como hoy
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
Por una mirada, un mundo,
¿Será verdad que cuando toca el sueño
Las ropas desceñidas,
Tú eras el huracán y yo la alta
Cuando miro el azul horizonte
Tu pupila es azul y cuando ríes
Antes que tú me moriré: escondido
Cuando en la noche te envuelven
Besa el aura que gime blandamente
Nuestra pasión fue un trágico sainete
Este armazón de huesos y pellejo
Dos rojas lenguas de fuego
Dejé la luz a un lado y en el borde
Olas gigantes que os rompéis bramando
Cuando volvemos las fugaces horas
Sabe si alguna vez tus labios rojos
Volverán las oscuras golondrinas
Asomaba a sus ojos una lágrima
No digáis que agotado su tesoro,
Mi vida es un erial,
Sacudimiento extraño
Si al mecer las azules campanillas
Dices que tienes corazón, y sólo
Al ver mis horas de fiebre
Los invisibles átomos del aire
Llegó la noche y no encontré un asilo,
Fingiendo realidades
Al brillar un relámpago nacemos
Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
-Yo soy ardiente, yo soy morena,
Cuando sobre el pecho inclinas
Sobre la falda tenía
Si de nuestros agravios en un libro
Una mujer me ha envenenado el alma,
Primero es un albor trémulo y vago,
Como la brisa que la sangre orea
No sé lo que he soñado
Cuando entre la sombra oscura
¡Cuántas veces al pie de las musgosas
Cendal flotante de leve bruma,
Espíritu sin nombre,
Despierta tiemblo al mirarte,
Como guarda el avaro su tesoro,
Cruza callada y son sus movimientos
Su mano entre mis manos,
¿De dónde vengo…? El más horrible y áspero
Como enjambre de abejas irritadas,
Es cuestión de palabras y no obstante
De lo poco de vida que me resta
Cerraron sus ojos
Te vi un punto y flotando ante mis ojos
Pasaba arrolladora en su hermosura
En la imponente nave
¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable,
No dormía; vagaba en ese limbo
Me ha herido recatándose en las sombras,
¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día
Porque son, niña, tus ojos

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Rimas de Bequer
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