S. Josemaría se cura definitivamente de la diabetes

 

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Antares
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S. Josemaría se cura definitivamente de la diabetes

Mensajepor Antares » 27 Abr 2016, 11:09

Aniversario/27/4/1954
Curación de Diabetes.

Quienes han salido de accidentes mortales, después de haber perdido el conocimiento o entrado en coma, suelen referir una singular experiencia.

No es infrecuente que en tales trances hayan asistido a una revisión mental de su propia vida.

El fenómeno sobreviene desde dentro, cuando, al tiempo de apagarse las sensaciones del exterior, se enciende la memoria y la persona queda desconectada de las incitaciones de este mundo.

Entonces, en brevísimos segundos, puede darse una a modo de representación de las etapas de nuestra vida, que contemplamos como espectadores, sabiendo que somos los protagonistas.

Nada escapa entonces a la mirada. Allí están al vivo nuestras miserias y errores. Y, cuando se apaga la iluminación de la conciencia, quizás el alma haya podido arrepentirse de su vida pasada.

Algo parecido le sucedió a don Josemaría el 27 de abril de 1954.

Ese día, como de costumbre, don Álvaro le inyectó, cinco o diez minutos antes de comer, una dosis inferior a la prevista por el médico.

Se trataba de un nuevo tipo de insulina retardada (194). Bajaron al comedor y, a poco de bendecir la mesa, estando solos frente a frente, el Padre se dirigió de pronto a don Álvaro:
"¡Álvaro, la absolución! Yo no le entendí -refiere éste-, no le pude entender; permitió Dios que no le entendiese. Y entonces insistió: ¡la absolución! Y por tercera vez, en cuestión de pocos segundos todo: La absolución, ego te absolvo. Y en ese momento perdió el conocimiento.

Recuerdo que primero tomó como un color rojo púrpura, y después se quedó amarillo térreo. El cuerpo, como muy pequeño.

Le di la absolución inmediatamente, e hice lo que supe: llamar al médico y meterle azúcar en la boca, forzándole con agua a que tragara, porque no reaccionaba y no se le notaba el pulso" (195).

Cuando llegó Miguel Ángel Madurga, médico, miembro de la Obra, el Padre había ya recobrado el sentido. El shock había durado diez minutos.

Luego de examinar al enfermo, seguro de que se hallaba fuera de peligro y no existían complicaciones, Miguel Ángel le hizo comer, aunque no se dio cuenta de que el enfermo no veía.

- "Hijo mío -dijo el Padre a don Álvaro cuando se marchó el médico-, me he quedado ciego, no veo nada.

- Padre, ¿por qué no se lo ha dicho al médico?
- Para no darle un disgusto innecesario; a lo mejor esto se pasa" (196).

Permaneció ciego durante horas. Por fin se recuperó y pudo mirarse a un espejo:
- Álvaro, hijo mío, ya sé cómo quedaré cuando esté muerto.
- "Padre, ahora está usted como una rosa", replicó éste (197).

En efecto, horas antes sí que tenía verdaderamente aspecto de muerto. El Señor, además, le permitió ver toda su vida, con gran rapidez, como si fuese una película (198).

Por su parte, el especialista, Carlo Faelli, asegura que "se curó de la diabetes después de un ataque alérgico, bajo forma de urticaria y lipotimia" (199).

Durante un tiempo siguió el doctor Faelli observando al paciente y, con gran sorpresa, vio que se había atajado en seco la enfermedad.

De manera que pudo testimoniar que, a raíz del ataque anafiláctico, "se halló curado de la diabetes y de sus complicaciones, sin tener ninguna otra recaída ni estar condicionado por limitaciones dietéticas. Se ha tratado de una curación científicamente inexplicable" (200).

Al tiempo de la curación le desaparecieron achaques y dolores de cabeza, a los que estaba tan habituado que se sintió como si hubiera salido de una cárcel invisible.

Bajó también notablemente de peso. Le quedaron, sin embargo, rastros de la diabetes curada. Secuelas de la pasada enfermedad, que años más tarde le causarían otros trastornos (201).

En un primer momento guardó silencio sobre su curación, aunque lo comunicó a unas cuantas personas. Esperó cierto tiempo, antes de hacerlo público, agradeciendo ese favor a Nuestra Señora de Montserrat, advocación de la que era muy devoto, y en el día de cuya fiesta había recobrado la salud.

Éste es el período, antes aludido, que se corresponde con una inexplicable ausencia de cartas entre las fechas del 27 de abril y el 1 de junio.

FOD Vázquez de Prada

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