San Josemaría y las obras de Misericordia

 

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Antares
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San Josemaría y las obras de Misericordia

Mensajepor Antares » 08 Abr 2016, 11:56

Obras de Misericordia.
7/4/1932
Nuestro Padre en los Hisoitales infecciosos de Madrid

Tanto valoraba don Josemaría la oración del dolor para el desarrollo de la Obra, que esa estupenda aportación le era más que suficiente para admitir a un alma en la Obra:
D. Lino ayer nos habló de una enferma del hospital del Rey, alma muy grata a Dios, que podría ser la primera vocación de expiación.

De común acuerdo todos, Lino le comunicará nuestro secreto. Aunque muera antes de comenzar oficialmente -cosa probable, porque está mal- valdrán más sus sufrimientos (30).

El Fundador se sentía movido interiormente por el Señor para trabajar entre enfermos, poniendo el fundamento de dolor expiatorio, preciso para levantar la Obra.

Cuando, el 7 de marzo de 1932, don Lino le propuso que aceptase "la capellanía del hospital de incurables, que hay junto al del Rey", a punto estuvo de aceptar, de no haber sido por la oposición de doña Dolores (31).

El 29 de enero de 1925, recién terminado el primer pabellón del Hospital del Rey, habían ingresado allí los primeros pacientes: dos enfermos con tuberculosis pulmonar.

Antes que ellos, y tres meses antes de que apareciese el director, estaban ya instaladas las Hijas de la Caridad. Al frente de estas religiosas enfermeras venía sor Engracia Echevarría, que continuó en el hospital, ininterrumpidamente, hasta 1936. A esa comunidad pertenecieron sor Isabel Martín -enfermera, encargada de la farmacia y sacristana de la capilla, en distintos períodos- y sor María Jesús Sanz, encargada de la cocina y almacenes.

Estas tres monjas conocieron y trataron a don Josemaría, de manera especial la Superiora, sor Engracia, que, afortunadamente, deja un testimonio de gran peso sobre aquella época revuelta. Con la desenvoltura propia de sus noventa y nueve años corridos, sor Engracia hace una valiente declaración: "conservo con toda lucidez -dice- los recuerdos de aquella etapa, no sólo en cuanto a las fechas, sino en lo que atañe al matiz y categoría de las personas y acontecimientos que cruzaron por ella" (32).

Era, sin duda, mujer de gobierno y perspicacia. Enseguida se percató de que aquel joven sacerdote, que aparecía por el hospital en los primeros meses de 1932, era el "director espiritual" de Somoano. Ni dejó tampoco de advertir que sus visitas, además de ser obras de misericordia, obedecían a un afán apostólico. Por lo que en más de una ocasión le envió personas a las que tratar (33).

Las visitas de don Josemaría al hospital, que comenzaron siendo esporádicas, muy pronto se hicieron periódicas. En pocas semanas se dio cuenta de la finura de alma del capellán Somoano, a quien solamente el pensamiento de que había sacerdotes que subían al altar menos dispuestos, le hacía derramar lágrimas de Amor, de Reparación (34). Y fueron tantas las profanaciones, atropellos y sacrilegios cometidos por las masas revolucionarias en la primavera de 1931 que el capellán se sintió movido a ofrecer su vida por la Iglesia en España. (Una de las monjas oyó el ofrecimiento de Somoano en la capilla, sin que éste notase su presencia) (35).

Don Josemaría, que nada sabía de ello, se sorprendió varias veces oyéndole decir frases como: "me voy a morir pronto: ya lo verás" (36). Un tanto intrigado, quiso preguntarle a solas el porqué, sin que, por un motivo u otro, se presentase ocasión propicia para ello.

Murió Somoano la noche del sábado 16 de julio, después de dos días de agonía, envenenado. El lunes se le enterró; y don Josemaría, que tantas esperanzas había puesto en esta vocación, la ofreció al Señor.

Había muerto mártir, envenenado por odio al sacerdocio. Al regreso del entierro anotó en sus Apuntes:
Día 18 de julio de 1932: El Señor se ha llevado a uno de los nuestros: José María Somoano, sacerdote admirable. Murió, víctima de la caridad, en el Hospital del Rey (de donde ha sido Capellán hasta el fin, a pesar de todas las furias laicas) en la noche de la fiesta de N. Sra. del Carmen -de quien era devotísimo, vistiendo su santo escapulario-, y, como esta fiesta se celebró en sábado, es seguro que esa misma noche gozaría de Dios. Hermosa alma.

El Fundador del Opus Dei Vázquez de Prada
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Rapaciña
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Re: San Josemaría y las obras de Misericordia

Mensajepor Rapaciña » 08 Abr 2016, 17:02

Gracias Antares.
Finura de alma, eso como se adquiere?
La receta debe ser la misma siempre: mirar a Jesus, amarlo y recibirlo en sus Sacramentos.
Por si se me pierde algo pregunto.
Rapaciña

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