Olvidamos lo evidente.

Olvidamos lo evidente. Opus Dei

La verdad es que últimamente estoy un poco mal de tiempo, pero el otro día me dí un paseo por la red visitando algunos sitios que había abandonado, tampoco merecen mucho la pena. Me encontré con un blog, "cerca de Dios" creo recordar que es su nombre, en el que bastante de lo que escribía era sobre situaciones que se dan en algunas parroquias, de la falta de piedad, de la falta de gente, sobre el espíritu de penitencia. Aunque el objeto final del blog en cuestión es, en mi opinión, atacar a cierta Institución de la Iglesia. Me pareció expuesto en un tono triste y conformista en el sentido de derrota. Me hizo pensar.
No soy de los que piensan que la Iglesia está mal. Estamos mal los que la formamos. Es obvio que en número las estadísticas dicen que hay menos gente que practica, no reconocerlo es engañarse. ¿De quién es la culpa? ¿De la Iglesia? No, de nosotros. La raíz de los problemas está en el individuo, dentro de él y de como se solidariza con todo aquello que favorece o estimula su falta de compromiso, con lo que supone mirar a Cristo e identificarse con Él. Vivir los Mandamientos cuesta más cuanto más lejos estamos del trato con Dios por medio de los Sacramentos.

Loa sábados en San Alberto Magno después de Misa se reza la Salve en honor de la Virgen. El templo es amplio, me daba cuenta de que una sola voz no se oiría suficientemente bien, sin embargo respondiendo la Salve todos juntos el sonido era buenísimo y más bien alto.

¿Cuántas veces, estando con amigos, se dan conversaciones frívolas en las que se dice sin ningún tipo de vergüenza cualquier barbaridad? ¿Cómo reaccionamos? En ocasiones nos quedamos parados cobardemente: ¿que pensarán de mí?; tienen que ver que soy progre; tienen que ver que soy tolerante (simpática esta palabreja); … cualquier excusa que hace que escondamos nuestra condición de cristiano. En esos momentos estamos dando de lado a Dios, pactando con la mediocridad y con lo fácil. Nos quejamos de cómo está el mundo y para una oportunidad que este no brinda para ser valientes, y leales, la desperdiciamos.
Dentro de la Iglesia existe un amplio número de órdenes e instituciones donde cada uno de nosotros puede seguir, con ese espíritu particular de cada una de ellas, al Señor. Está en nuestras manos. Que nos vean piadosos y llenos de fe:
  • Al entrar en una iglesia, si está Jesús en el sagrario, hincar la rodilla hasta el suelo con una genuflexión. Adoremos al Señor ahí escondido.
  • En Misa, en el momento de la Consagración, ponernos de rodillas. Después quedarnos unos minutitos para darle gracias.
  • Una ligera inclinación de cabeza ante una imagen de la Virgen o de San José.
Estos son algunos gestos que los demás pueden vernos, después están aquellos en los que el único Espectador es Dios. Tenemos que conseguir que nuestra vida, por nuestro buen ejemplo, les resulte atractiva a los demás.

Tengo unas cuantas anécdotas en las que el Señor me hizo ver que tengo que dejar hacer, que tengo que confiar más en Él. Un buen amigo me insiste, cuando hablamos de la necesidad de que los demás se acerquen a Dios, que los medios que tenemos que poner nosotros (además del tiempo) son la oración y el sacrificio. Fray Ejemplo es el mejor predicador. Todos tendremos vivencias de este tipo, nosotros con vergüenza ante un amigo y luego, por la gracia y el Espíritu Santo, se producen frutos de conversión cuando acuden a la confesión. Tenemos que ser buenos instrumentos, como el barro en manos del alfarero. Me gusta este símil.

Seamos valientes a la hora de hablar. Dejemos actuar a Dios y se hace necesario para ello que nos convirtamos en personas de oración y sacrificio, que no nos entre la vanidad de lo bien que hablamos o hacemos. Cuando 2+2 son 4, es que son 4. Olvidamos en ocasiones lo más evidente, dejemos que el Señor reine en nuestros corazones y veremos como todo empieza a cambiar.

Optimismo, que no nos llevarán al circo a que nos coman los leones, ni nos clavarán en una cruz. Hubo gente, los primeros cristianos, que pasaron por eso ¿estos tiempos son peores que aquellos?.
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