No solo el cielo nos contempla

No solo el cielo nos contempla Opus DeiComo ejemplo del título de este post, esta fotografía del blog de un amigo, en la que detrás de una ventana alguien está siendo observado.

Hoy he leído esta anécdota en la introducción en una carta sobre la Eucaristía, escrita por el Prelado del Opus Dei hace un tiempo:
Así lo refleja una anécdota que tuvo lugar hace ya varios años:

José y Adolfo eran buenos amigos, y como es lógico hablaban a menudo de Dios y de religión. José era católico, Adolfo protestante. En esas conversaciones el principal motivo de divergencia era la Eucaristía: Adolfo no creía en la presencia real de Jesucristo.

Un buen día Adolfo animado por José asistió a unas charlas que daba un sacerdote católico con motivo de la fiesta del Corpus Christi. Faltaba un día para terminar la novena, cuando surgió la sorpresa:

– Quiero hacerme católico…

– ¡…!

– Esas charlas me han ayudado mucho; el sacerdote se explicaba bien; se notaba que conocía y vivía el tema. En especial me impresionó verle celebrar la Misa con pausa, cuidado, piedad… Pero una duda me asaltaba: quería saber si de verdad los católicos creéis en la Eucaristía cuando nadie os mira. Ayer dejé que fueras sólo a Misa y te observé sin que lo notaras. He visto tus genuflexiones profundas, devotas, la atención que ponías en la Consagración,… He visto y creo. Quiero hacerme católico.

Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica (punto 864): Pero es siempre la caridad, conseguida sobre todo en la Eucaristía, “que es como el alma de todo apostolado” . Nuestra “vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado” (Catecismo 863).

En ocasiones no sabemos armonizar caridad y cariño, ponemos caridad pero no damos cariño. En una sociedad en la que lo que más interesa al mundo, parece ser, son los trapos sucios de los demás, hablar mal de ellos, podemos caer en los mismos errores. No somos nadie para juzgar a los demás, tratar como queramos ser tratados. Tenemos que saber "perder" el tiempo con los que están a nuestro alrededor, que se sientan importantes en los momentos que están con nosotros.
Perdonar es un regalo, Dios nos lo da en cada confesión, nosotros ¿lo hacemos con los demás? Comprensión, cariño, tiempo, atención, dedicación … en la medida que sepamos darlo a los demás, es posible que estemos poniéndola más cerca de Dios. No somos infalibles y siempre habrá que dar oportunidades a las personas para que recomiencen.

Nuestra palabra y nuestro ejemplo pueden hacer mucho más de lo que imaginamos. Ahí está la anécdota mencionada. No solo el cielo el cielo nos contempla, también los que nos rodean y estos, como en el cielo, esperan lo mejor de nosotros. ¡¡¡Si nos conociéramos de verdad!!! no abriríamos a veces la boca.
No solo el cielo nos contempla
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