Mi tren, mi responsabilidad

Mi tren, mi responsabilidad Opus Dei

Hace años decidí, aún con quince años no recuerdo haberme sentido nunca coaccionado, tomar un tren. Con el tiempo me bajé de él. Me parece que lo hice en marcha, decidí no llegar al destino. Dejé atrás años, amigos, vivencias, dedicación… Según saltaba, todas esas cosas las olvidé, no las tuve en cuenta. Ayer, leyendo a María, me vino a la memoria la visita que recibí en mi trabajo de un amigo en esos momentos de "bajada". Venía para comer y charlar. Mi contestación, o mejor dicho mi reacción, no fue nada buena.

Todavía ahora, después de tanto tiempo, suelo quedar con ese amigo para comer y charlar. Siempre está a "mi" disposición cuando se que tiene muchas cosas que hacer con la responsabilidad que llevan sus hombros. La verdad sea dicha, que siempre que he querido contar con esos amigos, siempre han estado ahí. Les estoy agradecido, muy agradecido.
Llevo unos días, ¡tantas cosas que hacer, tantas cosas por hacer!, que llevo la impresión de ir de nuevo en un tren. En el recorrido uno se encuentra de todo: puentes, túneles, prados, montañas, valles, ciudades, pueblos, sol, lluvia, granizo, nieve, nubes… Toca túnel. Parece largo.

Ahora estoy tranquilo. La experiencia es un grado, dicen. Se ciertamente que el túnel tiene fin. Además cuento con mis amigos. En los momentos que noto, o tengo esa sensación, de agobio, ¿miedo? ¿pereza? ¿comodidad?, se que manifestando lo que me pasa ellos me ayudarán para hacerme más llevadero el viaje. Ahora lo sé. Ahora se que diciendo la verdad me pueden ayudar ¡de verdad!.

En próximas ediciones, nuevas experiencias de cómo echar las culpas a los demás en la toma de mis decisiones. También cambiaré el encabezamiento del blog, porque eso de que hablemos de todo… No se no se. Por cierto, este blog también se puede leer en Opus Dei al día.org.
Mi tren, mi responsabilidad
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