La vida misma

La vida misma Opus Dei (Fotografía tomada del blog de mi amigo Bergui)

Las seis y cuarto de la tarde, delante del ordenador y sin ninguna idea clara sobre qué escribir. Varios temas me vienen a la cabeza, pero no consigo desarrollar la idea de cómo exponerlos. No me encuentro ágil ¿será la edad? Es posible que me esté acomodando, no se.

Ayer jugaron entre ellos nuestros dos equipos más representativos. El de División de Plata -que juega en la segunda categoría a nivel nacional- y el filial que juega en nacional B -el equivalente a la 3ª división-. Hay dos categorías por medio. El resultado fue algo "reñido", 11-0 a favor de los "profesionales". ¡Más les vale!. El mérito estaba en los jugadores del equipo inferior, que pese a que en el descanso ya perdían por 8-0, en la segunda parte seguían corriendo como si no hubiera marcador y tuvieron posibilidades para marcar un gol. Tenían puesta la ilusión en hacer aunque fuera el gol de la honrrilla. En mi opinión, fueron honrados con el esfuerzo, que es lo que les exigimos. Algunos de estos chicos es posible que llegue a la élite del fútbol sala, de algún sitio tendrán que salir, digo. Pero requiere esfuerzo, abnegación, sacrificio, compromiso. Que curioso, virtudes humanas.
¡Cuantas cosas se aprenden con el deporte! Ayer supuso un gran "palo" la noticia del fallecimiento del jugador del Sevilla, Antonio Puerta. Ciertamente que ha impactado en todo el mundo y con más calado, probablemente, en la gente vinculada directamente al deporte. Sin duda alguna, fue motivo de conversación de muchos este hecho. Sirvió para mantener alguna conversación algo profunda con alguno y hablar.

Hoy he repasado, en ocasiones lo hago, el Compendio del Catecismo de la Iglesia. En concreto el punto 188, ¿Cuál es la vocación de los fieles laicos? Los fieles laicos tienen como vocación propia la de buscar el Reino de Dios, iluminando y ordenando las realidades temporales según Dios. Responden así a la llamada a la santidad y al apostolado, que se dirige a todos los bautizados. Lo mejor del Catecismo es que es para todos. De todas formas, una cosa es escribirlo aquí y otra muy distinta hacerlo en la calle: respetos humanos, vergüenza… ¡excusas!

Al hilo del post anterior, Álvaro preguntaba: Cambiar… ya, pero ¿cómo?. Por los más próximos, que son nuestros primeros prójimos. Sabía que había escrito en su día de esto, resulta que tengo duplicado el título de la entrada, es para volver a repasarlo.

Son casi las siete, de la tarde. He tardado más de media hora porque me han llamado por teléfono ¡excusas!
La vida misma
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