Korea: desayunos, zapatillas y el metro

 

Korea: desayunos, zapatillas y el metro Opus Dei

 

Más noticias de Korea que me llegan de Jaime. Las fotos que me mandó está en Korea: con noticias del Opus Dei y una entrevista a Jaime antes de partir para Korea en Opus Dei en Corea: dentro de unos días iré a Korea

Los desayunos koreanos (que me perdonen los koreanos) son exagerados: arroz, kimchi, huevos duros, un tazón de gigante de sopa con verduras, algas, arroz… en fin, todo salado. En casa los estamos haciendo occidentales (tostadas, mantequilla, café, cereales…), que ya tendremos tiempo de acotumbrarnos a esos desayunos… o no!!

Korea: desayunos, zapatillas y el metro Opus Dei

Las comidas y cenas son bastante koreanas, carne, arroz, brotes de soja, palillos, y siempre con kimchi a raudales. La verdad es que me encanta, y debe tener algo adicitivo, porque se va convirtiendo para mí casi en una droga. La señora que nos ayuda con las comidas trajo el otro día de su casa un tupperware con el que sobreviviremos (sobreviviré) más de una semana… Cuando una tía de Emiliano me vio comer kimchi, dijo muy contenta, “todito koreano”,

Lo de andar con zapatillas de casa está muy bien, pero tiene peligro… no sabes cómo huele el armario de los zapatos de la entrada, con más de 10 pares de zapatos y zapatillas. Hemos buscado remedio, pero no es fácil, al menos para unos extranjeros como nosotros.

Sigo con las gentes, que es lo mejor, la verdad. La gente nos saluda por la calle, hacen reverencias cuando entras en el supermercado o en una tienda… debe ser que somos extranjeros, no sé.

Los koreanos trabajan mucho, demasiado. En las empresas tienen 3 ó 5 días laborables de vacaciones para todo el año: espero que nunca consiga trabajo en una de esas empresas!! Tienen también un horario de trabajo muy fuerte, con lo que muchísima gente va dormida en el metro, recuperando un poco. Luego vienen las prisas y en el metro hay carteles de no correr. Es cierto: hay auténticas estampidas en el andén cuando se abre la puerta del metro… De hecho, Fr. Emiliano, por ir corriendo, se dejó medio pantalón enganchado en el paraguas de un señor en el metro… tuvo que comprarse unso pantalones en una tienda del metro.

También parece que están un poco mal de la vista, supongo que será por intentar leer las letras koreanas, tan pequeñitas. En los bancos, en las mesas donde la gente rellena los impresos, hay puestas en un estante 3 ó 4 gafas de distinta graduación para que la gente pueda ver algo… Y hablando de gafas, el que no veía mucho últimamente era yo; sabía que tenía los cristales de mis gafas bastante rayados, pero ayer entré en una óptica muy cerca de casa a preguntar, y tras diez minutos salí con los cristales nuevos, viendo cosas que jamás sospeché, en fin.

Acabo ya con las clases de koreano en Chungnam National University (así queda mejor). En el folletillo que nos han dado en la universidad, dice que tenemos clase incluso el día de Navidad: en fin, ya veremos…

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