Juego detectives: argumentos

ARGUMENTOS

Escenario del crimen 1

El Sr. Walender vive con su mayordomo Néstor. Éste le recrimina a su señor que no le haya aumentado el sueldo durante veinte años, ni haya ayudado a pagar la hipoteca del piso ni cuando le pidió un anticipo para la boda de su hija.  Néstor atestigua ante la policía que su amo era muy goloso y le gustaba imponer mucho su criterio, poniendo en duda, incluso, el parecer de su médico.
Una noche, Néstor le sirvió su acostumbrado zumo de limón juntamente con un bote de sacarina (el Sr. Walender era diabético y no podía tomar azúcar) y le deseó buenas noches. A la mañana siguiente, el Sr. Walender apareció muerto la misma posición donde el mayordomo le había servido el refresco: sentado en un sillón del salón y junto a la mesilla, sobre la cual se encontraba el vaso semivacío de zumo de limón y el bote de sacarina.
La policía encuentra en el escenario del crimen la servilleta del Sr. Walender escondida en un bolsillo de su pantalón. En él, hay un mensaje escondido escrito con zumo de limón y que podrá revelarse aplicándole calor (esta pista habrá que tenerla replicada para cada equipo). En el mensaje aparece la palabra Néstor. La policía analiza las huellas encontradas y se comprueba que sobre el vaso de zumo y el bote de sacarina aparecen las de Walender y Néstor.
La policía científica, después de realizar un análisis químico del zumo y la sacarina, demuestra que el vaso contenía además del zumo de limón una alta dosis de azúcar, ¡no sacarina! También, en el supuesto bote de sacarina, sólo se encontró azúcar.
Por último, el médico forense, concluye que el Sr. Walender murió como consecuencia de la ingesta de azúcar; esto resultó letal para el diabético Sr. Walender.
A excepción de la pista de las huellas dactilares, el resto de pruebas apuntan a la culpabilidad del mayordomo Néstor.

Escenario del crimen 2

Harris llamó a la policía para comunicar la defunción de su socio el Sr. Blake.  Les contó que se trataba de un excelente cazador y de hecho tenía muchos trofeos en su casa. En su declaración, Harris muestra cierta envidía por los éxitos de su socio en el deporte de la caza. También manifiesta que los últimos fracasos en la caza podrían haberle llevado a la desesperación y finalmente, al suicidio.
El cadáver aparece tendido en el suelo con un impacto de bala en la sién, una escopeta proporcionalmente más larga que la longitud de sus brazos y rozaduras en ambas muñecas con restos de cuerda en ellas.
Las únicas huellas encontradas corresponden a las del Sr. Blake. Entre los objetos encontrados por la policía en la escena del crimen figuran: unos guantes de látex, un trozo de cuerda y un pañuelo arrugado.
El forense certifica que el Sr. Blake murió por impacto de bala en la sién y apunta la presencia de leves heridas en ambas muñecas. El resto de la bala encontrada procede de la escopeta que yacía junto al cadáver.
Se concluye que no se trata de un suicidio porque el Sr. Blake era manicorto y no podía haberse suicidado con esa escopeta. Se trata, por tanto, de un asesinato cometido por Harris que primero ató a su socio, después le amordazó y finalmente le disparó a sangre fría cegado por la envidia.

Escenario del crimen 3

En un prestigioso restaurante tuvo lugar la celebración del fallo del premio Nobel científico por parte del equipo galardonado. Comentó el camarero encargado de servir aquella mesa que, el anfitrión, Pol Sabatier, y su esposa fueron los primeros en sentarse a la mesa y poco a poco fueron apareciendo el resto de los comensales que, antes de sentarse, se acercaron al principal homenajeado para saludarle efusivamente. Cuando llegó el momento más esperado, el brindis, Pol Sabatier cayó desplomado.
Cuando todo parecía evidenciar que se trataba de un ataque al corazón, la policía después de observar detenidamente el cadáver, quiso tomar declaración a todos los testigos. Se llevó a cabo la correspondiente autopsia y el forense determinó que había sido envenenado; el veneno había sido inoculado a la altura de la parte posterior del cuello.
Entre los objetos encontrados en la escena del crimen llamó la atención un minúsculo dardo con restos del veneno mortífero y una pequeña cerbatana que se hallaron en el lavabo de caballeros del restaurante.
El camarero recordaba el orden de llegada de los distintos implicados: Pol Sabatier y su mujer, su hijo Pierre, Bennet Miller, Dan Collins, Ben Younger y, finalmente, Tony Curran. Según declaró la mujer todos tenían motivos para asesinar a su marido.Fue él quien se llevó los honores del premio, cuando el mérito fue de Bennet Miller, que fue quien hizo el descubrimiento clave. El dinero del proyecto lo puso Dan Collins, sin embargo, quien le dedicó más horas al proyecto fue Tony Curran. De todo el equipo de investigación, Ben Younger es el único que no ha sido contratado para otro proyecto de investigación. Pero no es el único molesto, ya que su hijo Pierre sabe que su padre no le ha dejado nada en herencia.
Teniendo en cuenta el lugar donde se produjo la punción, el envenenamiento pudo realizarse estando todos los testigos presentes y el mejor momento para llevarlo a cabo fue, sin duda, en el protocolario saludo inicial. Para que los demás no advirtieran nada sólo pudo llevarlo a cabo el último invitado en entrar a la cena: Tony Curran. Cualquier invitado que hubiese llegado posteriormente podría haber advertido la marca en el cuello y declarado en su contra.

Escenario del crimen 4

El Sr. Smith y el Sr. Wilson eran los socios mayoritarios de una multinacional desde hacía muchos años. El Sr. Smith, que a su vez ocupaba el cargo de gerente, había sufrido recientemente un derrame cerebral del que se derivó una hemiplegia de la parte izquierda del cuerpo y que, lógicamente, le impedía el ejercicio normal de su profesión. Fruto de estas circunstancias el Sr. Smith cayó en una profunda depresión.
Cuando el Sr. Wilson explicó estos pormenores a la policía lo hizo con evidentes muestras de desasosiego, pensando no sólo en su socio y amigo, sino también por el futuro de la empresa. Sin embargo, no mencionó que últimamente había contraído una fuerte deuda económica y esperaba contar con la ayuda de su socio para salir adelante.
La Sra. de la limpieza del Sr. Smith fue la que encontró el cadáver cuando a primera hora de la mañana del lunes fue a la casa a realizar sus labores domésticas. Muy sofocada comentó que se lo había encontrado muerto dentro de la bañera y desangrado, pues tenía un gran corte en la muñeca derecha. El forense concluyó en su informe que la causa de la muerte era una parálisis cerebral producida por un encharcamiento pulmonar y que, al poco de fallecer, se había producido la hemorragia externa a partir de una incisión en la muñeca derecha.
Aunque sólo se encontraron huellas dactilares en la bañera y en el objeto cortante correspondientes al Sr. Smith, no pudo tratarse de un suicidio. La incisión en la muñeca derecha no se la había podido producir él mismo ya que tenía paralizada la parte izquierda del cuerpo. Además, de acuerdo con la autopsia, la causa de la muerte no fue la hemorragia sino que le habían ahogado.
La policía no dudó en detener al Sr. Wilson cuando al llevar a cabo un registro minucioso encontró unos guantes de látex que habían servido para no dejar huellas.

Escenario del crimen 5

El Sr. Lewis, a pesar de su avanzada edad y de que desde hacía tiempo sufría de insuficiencia cardíaca –de hecho, llevaba un marcapasos implantado-, era muy aficionado a realizar salidas por el monte que tenía en su mansión. Su leal mayordomo, Robson, no dejaba de recriminarle que un día estos excesos acabarían con su vida. En cualquier caso, siempre disponía las cosas para que su amo se rehiciera totalmente al regresar de sus largos paseos: un barreño con agua caliente a los pies del sofá para que pusiera los pies en remojo, mientras se tomaba un ligero aperitivo y leía la prensa.
El inspector de policía al que se le adjudicó el caso, quiso que se llevara a cabo la autopsia para verificar la causa del fallecimiento. Su sorpresa fue al conocer que, según el informe del forense, la parálisis cardíaca fue debida a un fallo en el marcapasos que quedó alterado por una descarga eléctrica. Asimismo, algunos pelos del brazo izquierdo aparecían quemados.
Aunque era evidente que no se trataba de un simple accidente o de una muerte natural, la policía no conseguía encontrar ningún móvil que justificara un posible asesinato a manos del mayordomo. Sin embargo, en una posterior visita a la casa del Sr. Lewis se encontró una cinta de vídeo (Anexo 7) que resultó ser determinante. En ella aparecía el difunto haciendo las siguientes declaraciones: “En realidad, el que es mi mayordomo desde hace 2 años, Robson, es mi primo. Aunque fue él quien insistió en que le permitiera alojarle en mi casa a cambio de trabajar para mí y se muestre muy amable conmigo, nunca olvidará que nuestro abuelo me dejó a mí toda la herencia, incluida la mansión en la que vivimos. Temo que, ahora que me vuelvo mayor, pase lo peor, porque en mi testamento declaro que todos mis bienes pasen a ser de mis hijos. Pienso que él sospecha algo y supongo que esperaba que todo este tiempo haciéndome compañía sirvieran para algo”.

Escenario del crimen 6

Una mañana el Sr. Hoffman no se levantó; había fallecido. El Sr. Hoffman y su sobrino Derek acababan de trasladarse para pasar juntos unas plácidas vacaciones estivales en una casita a las afueras de la ciudad. Derek siempre se ofrecía para acompañar a su tío en esa época del año pues era cuando su mayordomo, después de dejarle toda la casa arreglada, tomaba vacaciones.
Cuando la policía tuvo conocimiento del informe del forense quiso entrevistarse nuevamente con Derek. La autopsia concluía que la muerte se había producido por una parálisis respiratoria por la presencia de un extraño veneno en la sangre. Dicha pócima debió penetrar en el organismo por las vías respiratorias. El origen de dicho tóxico era asiático y la policía deseaba conocer más detalles de las circunstancias familiares. Derek explicó que el mayordomo era hindú y que su familia murió en un tiroteo llevado a cabo por unos colonos ingleses que pretendían establecer una empresa en aquellas tierras. Mi tío siempre se mostró muy acogedor con el chico porque él era uno de los pocos descendientes de aquellos ingleses que cometieron esa masacre. Nunca pensamos que tras esa apariencia de bondad se escondía un afán de venganza.
 El modo como que se llevó a cabo el asesinato fue a través del aparato antimosquitos del dormitorio del Sr. Hoffman. En el interior del aparato no se encontró insecticida convencional sino un fuerte veneno de origen asiático que al calentarse desprendía unos gases inodoros pero muy tóxicos, pudiendo llegar a ser mortal si la exposición a ellos era prolongada. De este modo, cuando el Sr. Hoffman se fuese a acostar encendería el aparato antimosquitos y mientras dormía iría inhalando el veneno que acabaría con su vida.

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