¿Se pueden consultar en algún sitio los Estatutos del Opus Dei en español?

¿Se pueden consultar en algún sitio los Estatutos del Opus Dei en español? Si no es así, es decir, si no están traducidos, ¿a qué se debe? ¿Tienen acceso los que son del Opus Dei a la traducción? Gracias.¿Se pueden consultar en algún sitio los Estatutos del Opus Dei en español? Si no es así, es decir, si no están traducidos, ¿a qué se debe? ¿Tienen acceso los que son del Opus Dei a la traducción? Gracias. Agradezco la pregunta, para aclarar de una vez por todas el enorme misterio del que algunos han querido rodear los "Estatutos" del Opus Dei.

El Opus Dei, cuando fue erigido en Prelatura Personal en 1.982, fue dotado por la Santa Sede de un "Codex" jurídico particular, como está previsto por la legislación eclesiástica, en el Código de Derecho Canónico.

La figura de la Prelatura no fue un "privilegio" para el Opus Dei. Al contrario. El "privilegio" era la situación anterior, pues al no encajar la figura de "Instituto secular" con la vida de la gente de la Obra, su reglamentación canónica no tenía más remedio que contener "excepciones" por todas partes. Gracias a Dios, ahora no hay ninguna "excepción", puesto que la figura de la Prelatura se adapta perfectamente a la mentalidad y a la vida de los cristianos corrientes, que eso son los miembros del Opus Dei: no son religiosos ni asimilados a los religiosos (respetando y amando mucho a los que sigan el camino religioso, un tesoro para la Iglesia, quede claro).

Antes de erigir la Obra en Prelatura Personal, el Santo Padre Juan Pablo II, aunque no tenía ninguna necesidad de hacerlo, quiso enviar la documentación oportuna a todos los obispos de los países donde trabajaba ya el Opus Dei. Esa documentación se envió a más de 2.000 obispos. Sólo unos 30 contestaron con sugerencias, la mayoría de ellos de diócesis donde el Opus Dei no estaba presente. Es decir, fue un paso dado por Juan Pablo II en comunión estrechísima con el episcopado, aunque -lo vuelvo a repetir- no tenía necesidad estricta de pedirles su opinión.

En el momento en que la Obra fue erigida en Prelatura, en 1.982, el Opus Dei envió a todos los obispos del mundo en cuyas diócesis había labor apostólica de la Obra una copia de los Estatutos. Es decir: desde el primer minuto (y no es aventurado pensar que desde incluso antes) miles de obispos tenían en sus manos los Estatutos del Opus Dei. Nunca han sido secretos. Es una mentira muy grande.

Además, en 1.989 se publicaron íntegros (ver noticia en El Mundo). Aparecieron en un libro titulado: "El itinerario jurídico del Opus Dei. Historia y defensa de un carisma". En ese libro aparecen los estatutos íntegros, en latín, y a través del texto, bastante detallado, se explica con pelos y señales cada parte de los mismos, salen infinidad de apartados traducidos y anotados, etc. Es decir: está todo claro y transparente. Salen también en ese libro, por ejemplo, otros documentos y reglamentaciones jurídicas anteriores del Opus Dei, en el idioma en que fueron otorgadas. Las primeras en español, claro, cuando la Obra todavía no se había extendido por otros países. Y luego en latín, en italiano, etc. Lo lógico y normal, vaya.

Por si fuese poco, en 1.993 se publicó otro libro "El Opus Dei en la Iglesia", más asequible, en el que vuelven a aparecer como anexo los Estatutos íntegros. También en este caso, en el texto se explican con detalle numerosos aspectos de los mismos y se traducen los párrafos más significativos.

Otras instituciones de la Iglesia han tardado siglos en publicar sus constituciones. La transparencia, en el caso del Opus Dei, ha sido enorme. Además, como ya se dijo aquí, los miembros de la Prelatura reciben periódicamente, dentro de su formación específica, cumplida información sobre el contenido del marco jurídico de la Obra.

¿Cuándo lo veremos traducido a las principales lenguas internacionales? Pienso que cualquier día. Y me imagino que, antes de publicarlo, habrá que pasarlo para aprobación por la Santa Sede, que es la "dueña", por así decirlo, de ese texto, pues es el Santo Padre el que otorga a la Prelatura sus Estatutos. Ojalá se haga pronto, y me encantaría que fuese una edición bien anotada y trabajada, para que todo el mundo, incluidos los que no saben nada de derecho canónico, lo puedan entender. Harán un gran bien a mucha gente, porque son preciosos.

A los que dicen que publicarlos en latín equivale a mantenerlos en secreto, les diría que se delatan ellos mismos como unos ignorantes y que, en ese caso, la inmensa mayoría de las fuentes de la cultura occidental son totalmente "secretas". O sea, que quizá no tienen malicia, sino ignorancia.

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