¿Por qué buscar el dolor?

Aquí incluyo un comentario muy bueno a un post, que de hace unos días sobre “la mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos”, con su correspondiente respuesta (es el 2º que recibo de un tal Fernando):
No lo pillo. Sigo sin entender porqué hay que buscar el dolor y agradecería una nueva explicación más centrada en eso, exclusivamente eso.
Entiendo dejarlo todo (carrera, futuro, proyectos, dinero, padres, hermanos, afectos,..) por amor a Cristo, a la Iglesia y a los hombres. Entiendo vender todo, darle el dinero a los pobres y seguir al Señor. Entiendo por ejemplo buscar y aceptar la pobreza, la obediencia y la castidad, buscando la humildad para llegar a una unión intima con Dios, de tú a Tú. En todo ello hay una renuncia a los bienes, a la voluntad y al afecto sexual pero no una castración, es más, todo eso continua para poder decir todos los días Si a Dios.
Pero sigo sin entender lo de provocar el sufrimiento físico. Insisto en que Jesús aceptó la cruz, pero no provocó ese dolor. Creo que una cosa es aceptar los acontecimientos de dolor, y otra muy distinta es provocarlos. Aceptar el sufrimiento y no sólo eso, alegrarse en él, es genial. El mismo S. Pablo se alegra de las persecuciones, insultos y arrestos y se goza de sufrir por el Señor (“dichosos los perseguidos a causa de la justicia” dice una de las bienaventuranzas).

Así mismo creo que situaciones de dolor que vive el hombre en su vida cotidiana, sin que él las provoque, le hacen aprender, de manera que no dudo que haya toda una pedagogía en el sufrimiento.
También entiendo la enseñanza o pedagogía del dolor de los propios pecados, pero no logro entender la enseñanza de provocarse dolor.
La caridad no es mortificación sino respuesta inmediata a la gracia. Sonreir al pesado, procurar la alegría,… es falso si lo ves como esfuerzo y no sale natural de uno mismo, ese es el punto donde la caridad se transforma en mortificación, y eso creo que es un error. A la caridad sólo se llega desde la plena experiencia del amor gratuito de Dios y no por esfuerzos humanos, vamos que iba a durar mucho Teresa de Calcuta si detrás de todo ello no hubiera una experiencia del amor de Dios…
Has vuelto citar como motivo para la mortificación “desagraviar por nuestros pecados”, sinceramente lo veo como no aceptar el perdón y comprar a plazos la gracia.
Me leeré la encíclica de JP, a ver si me aclara cosillas…
Por cierto, según tengo entendido Orígenes no es considerado santo, pese a su estupenda doctrina, debido a que se mutiló los genitales harto de sus constantes tentaciones, así que lo de que “para que el cuerpo no se revele”… como que tampoco lo veo.
Gracias, un abrazo
Fernando
(gracias por incluirme en tu lista de intenciones…)

Te recuerdo que no es algo fácil de entender. Es más, es muy difícil de entender. Por eso comprendo perfectamente tu postura.

Lo que ahora te voy a decir no son ideas que me van llegando a la cabeza, sino que son parte de mi vida. Realidades que me ayudan en el día a día. Aunque, si te sirve de consuelo, me ha costado mucho entender lo que te voy a contar. Y todavía no lo acabo de coger del todo.

Estoy de acuerdo contigo en que no se trata de castrarse, sino de dominarse por amor.

No sé si piensas que se trata de buscar el dolor por el dolor: eso no. El dolor de busca, como medio para identificarse con Jesucristo, que padeció la pasión por amor a nosotros.

Lo de que Jesús no provocó la Cruz, sino que la aceptó, habría que matizarlo. Porque Él es Dios, y podía haber elegido multitud de maneras para redimirnos. He oído decir que nació en la época de los romanos, porque el tormento más grande que ha habido y habrá en la historia es la crucifixión. Si hubiese habido alguno peor en el futuro, habría nacido en otra época, para demostrarnos así su amor. Creo que no le faltaba razón al que lo dijo. ¿Por qué iba a elegir si no nacer hace 2000 años?, ¿y por qué no morir en silla eléctrica, que es más rápido?, ¿y por qué no redimirnos sin necesidad de encarnarse?, ¿y por qué no Cruz sin flagelación?, ¿y por qué no sufrir la Pasión tras haber dormido cómodamente en una cama varias horas, y haberse tomado pastillas tonificantes?… Podía haber nacido en cualquier época: ¿por qué eligió aquella?

Ya que me citas a S Pablo, te diré que él también escribió que “sufro en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo, en beneficio de su cuerpo, que es la Iglesia”. Esta frase ha sido muy comentada, y pienso que desvela parcialmente el misterio del dolor. Creo que todos podremos profundizar más en su sentido, pero me parece que da a entender que con nuestros sufrimientos –buscados y no buscados-, colaboramos con la obra de la redención. Si los unimos a los de Cristo en la Cruz, cooperamos con Él: sacamos adelante la Iglesia.

Vuelvo a la carga con S Pablo: “revestíos de Nuestro Señor Jesucristo”. Así, con los dolores, no sólo colaboramos con la redención del mundo, sino que también nos identificamos con Jesucristo, que es el único fin de la vida cristiana. Porque cristiano significa seguidor de Cristo.

Pienso que, a veces, la mejor mortificación es una buena sonrisa. Creo que no se debe vivir la caridad con los demás sólo cuando sale sin esfuerzo, sino que, a veces, hay que hacerse algo de violencia. Igual que Jesús se hizo violencia para morir en la Cruz (“Padre, haz que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”). Por eso, creo que, encontrar la Cruz es encontrar a Cristo. Y tener la Cruz es tener la alegría, porque es tenerle a Él. Pienso que esta es la causa de que la Iglesia recomiende la práctica de la mortificación: el camino del amor se llama sacrificio.

Yo, antes de seguir preguntando, me leería la carta de Juan Pablo II, porque muchas de las dudas que tienes se resuelven ahí; pero tú haz lo que quieras. Viva la libertad.

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Una idea sobre “¿Por qué buscar el dolor?

  1. Me encantan muchas cosas de la ideología del Opus Dei, y creo que están más cerca de LA VERDAD, la dura, la dificil de digerir, que la mayoría de movimientos actuales de la Iglesia (yo pertenezco a otro). Intuyo, por otra parte, que hay una posible explicación, dura dura de tragar a lo del sufrimiento, y sólo es necesario dirigirse a Isaías 53 y los mensajes de Fátima. Dios es infinito Amor, pero también infinita justicia (un ser perfecto no puede ser injusto), en su pasión Xto recibió todos los dolores que merecían nuestros pecados y así pago por nuestras deudas. Cuando sufres, por Amor a Dios y los hermanos te ofreces para “ayudar a pagar” la deuda a Xto, y tiene un valor incalculable. Es la variable que equilibra la ecuación Amor/Justicia. Abrazos en Xto y María

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