¿No te saludan?

Yo fuí numerario sufientes años, no llegué a hacer la Fidelidad. Porqué creen que los miembros de la Obra que te conocieron (no pocos), no te saludan cuando te ven? Asistí a la visita que hiciera Mons. Echevarria a Centro America, y ninguno de que conocí me saludó o se atrevió a verme a la cara. (A excepción de uno que por obligación me saludó en la puerta del establecimiento donde llegó el Prelado). La respuesta no la espero individual, ya que es algo que también me lo han preguntado otros ex-miembros "no resentidos" con la Obra que han visitado este blog.

Yo saludo a todas las personas que conozco, con independencia de su itinerario espiritual. Y cualquier persona de bien, del Opus Dei o no, también lo hace. Está a la vista de miles de personas en todo el mundo, que lo comprueban diariamente. Lo sabes de sobra, y lo saben la inmensa mayoría de las personas que están en tu situación. Sólo están "enfadados" unos poquitos, y les da igual que los saludemos o no: se enfadan en los dos casos, porque están como cerrados y parece que todo lo envuelven en la tristeza y en el rencor. Me da mucha pena. Ayúdame a rezar para que Dios les ayude y quieran deshacerse de ese lastre que los atenaza.

Hagamos lo que hagamos, todo es malo. Si no los saludas, dicen que los abandonas. Si los llamas o los saludas, dicen que les perseguimos sectariamente y no les dejamos en paz y te mandan a la porra, con la puerta en las narices. Hay acusaciones en los dos sentidos. Ya me dirás tú la solución. Personalmente, me duelen esas reacciones. Y me consuela observar que esa actitud es, gracias a Dios, muy minoritaria, por lo que veo todos los días.

Lo del saludo "por obligación" dice algo acerca de la objetividad y de los juicios de intenciones. Tu pregunta equivale a que alguien te preguntase a tí: "¿Por qué fulanito no saluda a los de la Obra más que por obligación?"

¿A que fastidia? Pues que sepas que no lo digo en serio: lo digo para hacerte pensar. Te aprecio, comprendo que lo pasas mal, y me gustaría ayudarte. Miles de personas no merecen que les insultes de ese modo. Y por favor, escribe un email a alguien de la Obra en tu país, cuéntale lo que me cuentas a mí, y vuelve a escribirme, con el resultado. Ya que estás convencido de que te han tratado mal, ¿serás capaz de buscar la verdad y de corregir al que yerra valientemente, como nos mandó Jesús? Yo creo que sí. Si no has hecho eso, piénsalo, haces muy mal en calumniar, y esa mancha que lanzas, dificilmente se borra y Dios te pedirá cuenta. Alla tú.

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