¡Chica, qué genio tienes! ¡Y eso que vas a Misa todos los días!

¡Chica, qué genio tienes! ¡Y eso que vas a Misa todos los días! Opus DeiTrabajo como policía en una gran zona turística de Tenerife, en las Islas Canarias, donde acuden millones de turistas en busca del sol.

Estoy casada y tengo cuatro hijos; y tenemos en casa, como inquilinos, a más cincuenta animales: perros, gatos, conejos, gallinas, tortugas, ranas, peces de todos los colores, cerditos vietnamitas, lagartos, lagartijas y todo tipo de pájaros, desde canarios y loritos hasta un mirlo, que ha sido nuestra última adquisición. Todos son bien recibidos.

Esta una tierra acogedora donde recibimos muy bien a todos: a los forasteros y a los turistas, aunque no a ese tipo de turistas amigos de lo ajeno, que vienen por aquí también en tiempo de vacaciones y suelen estar también de temporada alta.

Eso me exige actuar de vez en cuando, en mi profesión, cómo lo diríamos… de forma contundente. Tras estas actuaciones, mis compañeros me dicen, de broma:

-¡Chica, qué genio tienes! ¡Y eso que vas a Misa todos los días!

-¡Pues imagínate como sería –les digo- si no fuera a Misa!

Es verdad. ¿Qué haría yo sin esa fuerza interior? Soy supernumeraria del Opus Dei y madre de cuatro hijos. Los dos de en medio están en la llamada época difícil: en plena adolescencia y juventud. El pequeño, Josemaría, tiene ocho años.

Eso nos lleva, a mi marido y a mí, a poner en juego, junto con el cariño y la confianza, todas nuestras armas: queremos transmitirles una dosis alta de fortaleza para que no se los acabe comiendo el ambiente.

Artículo completo en Mi familia, mi casa… y otros animales

¡Chica, qué genio tienes! ¡Y eso que vas a Misa todos los días!
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