Hombres, mujeres y machismo

comentario que proviene de El genio femenino y de No hay esclavas en el Opus Dei)
Hola Antonio,

soy de nuevo quien te escribió este comentario (por cierto, me parece bien que quitaras lo del casto beso, siento que no haya sido adecuado, pero no era con mala idea).

Tú mismo dices que puede resultar chocante lo que dices, y sí, resulta muy chocante; es más no se sostiene. En el fondo me suena a un discurso algo hueco, y no quiero ofender… Estás exactamente en la misma postura que quienes dicen que los católicos somos unos borregos sin pararse a pensar o conocernos. Pero creo que afirmaciones como las tuyas son las que nos hacen daño.

Verás, yo tengo 31 años, una hija y dos hijos. Estoy encantada de ser madre joven,y además trabajadora. Tengo el inmenso placer de comprobar a diario el lado “femenino” (por encuadrarlo en lo que tu llamas genio femenino) de mi marido. Incluso él dice…¡lo que se han estado perdiendo los padres! No me gustaría que mis niños creyeran desde pequeñitos lo que tú afirmas, por mucho que te apoyes en palabras del Papa. En una familia todos ponemos flores en el jarrón, incluso mi hijo de tres años me trae palos para jugar “a espadas” y flores para ponerlas en un vaso… Creo que el problema es que llevamos muchos siglos oyendo lo que tú dices, tragándolo sin digerirlo, diciendo que sí como tontos… y eso a los católicos nos hace daño. Y por supuesto que no me estoy refiriendo a ningún dogma de fe…
Pero ahí, y comprendo tu buena voluntad -esa se presupone siempre-has patinado con tu afirmación(al menos en mi opinión).

Un saludo, mucho ánimo y perdona el rollo. Ah, y muchísimas gracias por publicar mi comentario anterior.

Creo que me has malinterpretado.

Pienso que ya se por dónde ibas: no te parece bien que se dejen unas taras únicamente para las mujeres y otras sólo para los hombres, como si las mujeres fuesen de segunda categoría.

Yo no pienso eso, ni lo he dicho nunca: al menos esa no ha sido mi intención.

Mi opinión es que ambos: hombres y mujeres, pueden desempeñar todas las tareas, pero las mujeres -además de hacer igual o mejor que los hombres casi todos los “otros trabajos”-, hacen muchísimo mejor que ellos las tareas domésticas.

Esto no quiere decir que tengan que hacerlas ellas: símplemente quiero decir que tienen unos dotes naturales mayores que los hombres para realizarlas.

En el Opus Dei, que es una familia como otra cualquiera, estas tareas las realizan numerarias auxilares. Yo doy muchas gracias a Dios por ello, porque son unas auténticas profesionales y hacen extraordinariamente su trabajo.

En casa de mis padres, mi madre dejó de trabajar cuando tuvo el tercer hijo, para dedicarse a cuidarnos. Y también se lo agradezco mucho.

Esto no quiere decir -insisto- que se tenga que hacer lo mismo en todas las familias. Únicamente es una manera de funcionar, junto a muchas otras.

No quería ofenderte. Te pido perdón si lo he hecho involuntariamente.

Rezo por tus hijos. Seguro que son encantadores.

Antonio.

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