Excelencia del celibato

Antonio permiteme un comentario….
queda un poco presuntuoso que pongas el don del celibato o si estas casado, como si el celibato fuese un estado superior al de los mortales que tenemos vocación matrimonial, son simplemente diferentes vocaciones, tu tienes la tuya de numerario, yo la mia de lo mio, y todos tan felices cumpliendo la voluntad de Dios, pero no se…. Sé qe lo sabes, solo que la forma de ponerlo no me ha terminado de convencer.

(este es un comentario a un post llamado Celibato y matrimonio en el Opus Dei)
Comprendo tu punto de vista, yo también me he sorprendido al encontrar tras buscar en google “excelencia del celibato” muchos textos del Magisterio de la Iglesia, de Concilios, de Santos, etc. hablando de la excelencia del celibato.

Por ejemplo, el primer texto que aparece en google con esta búsqueda es del libro CONVERSACIONES CON MONSEÑOR JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER:
en el nº 92 responde a la siguiente pregunta:

Sabemos que esta doctrina suya sobre el matrimonio como camino de santidad no es una cosa nueva en su predicación. Ya desde 1934, cuando escribió “Consideraciones espirituales”, usted insistía en que había que ver el matrimonio como una vocación. Pero en este libro, y luego en “Camino”, usted escribió también que el matrimonio es para la clase de tropa y no para el estado mayor de Cristo. ¿Nos podría explicar cómo se concilian estos dos aspectos?.
En el espíritu y en la vida del Opus Dei no ha habido nunca ningún impedimento para conciliar estos dos aspectos. Por lo demás, conviene recordar que la mayor excelencia del celibato —por motivos espirituales— no es una opinión teológica mía, sino doctrina de fe en la Iglesia (esto se puede comprobar en los demás textos hablando sobre el tema, que aparecen en la citada búsqueda).

Y en el 45 responde a esta otra:
Algunos lectores de Camino se extrañan de la afirmación contenida en el punto 28 de ese libro: “El matrimonio es para la clase de tropa y no para el Estado Mayor de Cristo”. ¿Puede verse ahí una apreciación peyorativa del matrimonio, que iría contra el deseo de la Obra de inscribirse en las realidades vivas del mundo moderno?.
Le aconsejo leer el número anterior de Camino, donde se dice que el matrimonio es una vocación divina. No era nada frecuente oír afirmaciones como ésa en los alrededores de 1935. Sacar las consecuencias de las que usted habla, es no entender mis palabras. Con esa metáfora quería recoger lo que ha enseñado siempre la Iglesia sobre la excelencia y el valor sobrenatural del celibato apostólico.

Espero haberte respondido. Por cierto, la expresión “don del celibato” no es mía, yo la he aprendido de Juan Pablo II, que la usaba muy a menudo.

También dedica un capítulo el entonces cardenal Ratzinger a este tema en LA SAL DE LA TIERRA.

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