Espíritu deportivo

Espíritu deportivo Opus Dei

Me ha llamado la atención que tanto en Forja como en Surco (ambos libros del fundador del Opus Dei), en el punto 169 se haga referencia al deporte. El primero en el capítulo de derrota y en el segundo en el de lucha.
En los deportistas de alta competición la exigencia es enorme. Sesiones de entrenamiento diarias, dobles en ocasiones repartidas en mañana y tarde; cuidado de la alimentación; cuidado del descanso … Todo con una gran dosis de dedicación y sacrificio, dirigido a obtener un buen resultado cada fin de semana. Un montón de horas de trabajo que se reflejarán en el electrónico de un marcador. Hay que superar a un rival y hacerlo mejor que él en el plano técnico, táctico, físico y psicológico.
Después vendrá el análisis del partido. Si se ganó la objetividad se puede perder por la euforia de la victoria y podemos no tener en cuenta pequeños detalles: concentración, lucha, atención … que como hemos ganado no damos la importancia debida y sin embargo pueden ser el inicio de un desastre posterior por suponer el comienzo de ciertos hábitos. Si se pierde, se profundiza mucho más: en qué jugador me equivoqué con el cambio, cómo no pude ver lo que intentaba hacer el entrenador contrario, cómo no preparé mejor el partido, ¿habrán descansado suficientemente los jugadores?, … Una tremenda comedura de cabeza. Hay veces que apenas se duerme después de un encuentro.
Lo bueno en el deporte es que el siguiente fin de semana tendremos la oportunidad de otro partido y cinco días de trabajo para superarnos en lo que que nos salió mal y mejorar en los pequeños detalles. Todos deseamos con ganas que llegue el sábado, o el domingo, para volver a jugar. Preparamos más concienzudamente el próximo encuentro. Al final del mismo, nuevo análisis. Así todos los fines de semana, al término de la temporada llega la evalución final: si se han cumplido los objetivos previstos, quién ha estado (comenzando por el entrenador) a la altura de lo esperado y plan de actuación a seguir.
En el deporte como en la vida. Lo que en el deporte llamamos analizar, en nuestra lucha diaria lo llamamos examen de conciencia. En el deporte tenemos que ser objetivos, en el examen hay que ser sinceros. Además tenemos la suerte de la confesión, de la Eucaristía, de los Sacramentos en definitiva, también de la oración y de otras prácticas de piedad para tratar a Dios. ¡Dios no se cansa de nuestras infedelidades! ¡Dios no estresa ni nos hace poner nerviosos!, si tenemos esas sensaciones (posiblemente generalice demasiado) es que tenemos mucho de nosotros mismos en esa relación con el Señor, que nos buscamos a nosotros mismos en lugar de buscarle a Él sinceramente.
Nuestros problemas no dejarán de existir, pero sí que serán más ligeros si nos abandonamos en Dios. No por ello hay que relajar nuestra lucha, hay que exigirse como cualquier deportista de élite. Somos de la élite, ¡somos hijos de Dios!.
Tengo que daros una buena noticia, Pablo (el hijo de mis amigos que nació prematuramente) es muy posible que le den hoy el alta. Gracias por rezar por él.
ÚLTIMAS NOTICIAS: ¡¡PABLO HA SIDO DADO DE ALTA!!
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