Era un cafre, me convertí y pité de supernumerario

Querido Antonio:
si quieres en primer lugar paso a referirte mi caso antes de pitar como supernumerario y como conocí la Obra.
La verdad es que no sé por donde empezar, verás yo te lo cuento tal y como me viene y luego si quieres tu le das forma.
en el año 1993 yo era un cafre, es decir el típico niño de papá que sólo vivía para el fin de semana, la semana era simplemente un trámite para volver a emborracharme y todo lo que se te ocurra, en febrero del año 93 mis padres me dijeron que me iba a estudiar a la unniversidad de Navarra, me aceptaron en la facultad de Geografía e Historia y allí cursé historia, bueno empecé, luego la terminé en Madrid, pero bueno a lo que iba, me iba a ir de adscrito a un piso de Torre dos de Belagua, y ya sabes que antes de empezar el curso se hacían unas convivencias en Toerreciudad, allí pude vivir en primera persona lo que decía Nuestro Padre sobre la confesión, viví una conversión que ni  yo mismo me la creí, poco a poco iba creciendo un amor inmenso a la Eucaristía, a las normas y a Nuestro Padre, coincidió que ese año murió Don Alvaro, y la verdad es que poco a poco iba notando como Dios me pedía algo y no sabía lo que era, en Pamplona estuve a punto de pitar de numerario pero mi director me dijo que no veía preparado, volvía a Madrid, hice mi primer curso de retiro en Madrid en Molino Viejo, y la verdad es que cada vez me sentía más agusto, conocí a la que es ahora mi mujer, que en ese momento no era de Casa, pero luego pitó de supernumeraria, y su oración y mis directores, hicieron que el Señor me abriera los ojos y al final el día 3 de abril del 2005, justo el día después de que falleciera Juan Pablo II pité, y te puedo asegurar que desde ese momento empecé a ser feliz de verdad.
Tuve la suerte además que mi matrimonio está bendecido por dos santos, tuve la grandísima suerte de estar con el Papa a menos de 20 centímetros y que nos bendijera y en ese mismo viaje de novios, tuvimos la suerte de tener audiencia privada con el Padre.
Bueno Antonio, ya me dirás que te parece, lo he hecho lo mejor posible y lo más resumido que he podido,

Un saludo Antonio y una vez más gracias por tu ayuda.


Gracias por tu testimonio.  Está muy bien así.

Un saludo.

Antonio.

Relacionados:

Gracias a Dios por darme la vocación de numeraria auxiliar 

Soy supernumeraria: estoy feliz con la vocación 

Nadie influyó en mi decisión de hacerme supernumerario: lo hice libremente 

Supernumerario agradecidísimo por la vocación 

Espero perseverar y morir en el Opus Dei 

Es mejor para cada uno encontrar “su camino” y seguirlo 

 

Vota esta noticia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *