En vacaciones

En vacaciones Opus Dei

Hoy si que no hay excusas de tiempo, ¡ya está bien!. Todos los días procuro pasarme por los blogs amigos, aquellos en los que antes dejaba algún que otro comentario. Ocasionalmente también alguno de ellos me envía un mail para saber de mi y con alguno que otro también converso por el messenger.

Tenemos una jugadora en el filial que técnicamente es muy completa, tiene alguna otra carencia pero, en mi opinión, tiene más que condiciones para jugar en el división de honor del Club. La comenté, siempre que puedo la convoco para los partidos de liga, que ella está capacitada para dar el salto de competición, pero ella no se considera capaz de hacerlo y que todavía está algo lejos para eso. La verdad es que no es así, pues dispone de bastantes minutos en cada encuentro y en cada uno de ellos demuestra, sobradamente, sus cualidades para la categoría. Ella insiste: es que no me veo, que no me veo.

Al "acuerdo" que llegué con ella fue que dejara que yo me equivocara, que ella viniera siempre que fuera convocada. Así ha sido. El otro día, conversando con ella, la daba las gracias por su aportación y por su esfuerzo en el último partido. Ella me las devolvía por confiar en ella.

Esto me venía a la cabeza cuando recordaba esos momentos "duros" o "complicados" que a veces nos surgen en nuestra vida. Nosotros nos convertimos en nuestros propios consejeros y como somos tan hábiles para justificar nuestra pereza, o vete a saber qué, terminamos traicionando nuestra vocación de cristianos. Hay veces que con el pretexto de libertad, o usando la libertad en aquellos temas "opinables", justificamos nuestro egoísmo y nuestra falta de entrega en asuntos mucho más importantes para nuestra alma. Aquí no se trata de vivir pasando el rato, aquí de lo que se trata es de alcanzar la santidad, mediante los medios que tenemos a nuestro lado: familia, trabajo, amigos,… Todo cara a Dios, porque uno de los problemas que tenemos no es qué hacemos delante de los demás, sino qué hacemos cuando sólo tenemos a Dios ante nosotros.

Retomando el asunto de nuestra jugadora, debemos dejarnos ayudar en aquellos instantes en los que no sepamos ver con claridad el camino a seguir, cuando ya antes nos habíamos decidido por uno. Eso requiere humildad, que no sometimiento, eso requiere afán de perseverar, que no ser un mero pelele sin capacidad de iniciativa. ¡NO! El abandonar nuestra alma en la dirección espiritual para nada supone coartar nuestra libertad. Recuerdo que en una ocasión leí que un gran santo (perdón por lo que escribo, pero me parece que era San Alfonso María de Ligorio), que era un gran director de almas, y que también tenía su propia dirección espiritual pues no se consideraba capaz de dirigirse él mismo. (Si equivoco el santo, lo siento, procuraré confirmarlo, pero si alguien lo sabe que deje un comentario),

Hay personas obstinadas en que otros abandonen su camino, habrá que rezar por ellos. Me he leído en un día y medio un libro que me ha impresionado "Roma dulce hogar: nuestro camino al catolicismo", de Scott Hahn. Un protestante que se convierte y los pasos que va dando para ello. De forma profunda me ha sorprendido el amor que manifiesta al Señor en la Eucaristía y la necesidad de hacer oración a diario. Que es dificil hacer oración todos los días, es cierto, pero también es verdad que es dificil vivir cada día sin oración.
En vacaciones
Vota esta noticia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *