Ellos no vienen al Opus Dei, sino que son Opus Dei

Ellos no vienen al Opus Dei, sino que son Opus Dei Opus Dei

Os dejo una noticia de que me ha gustado del blog de Rogelio en Opus Dei blogs: Apostolado de la tercera edad

La ciudad donde vivo conserva una característica muy típica de su época de “barriadas”, sus Plazas; no las grandes plazas comerciales modernas donde la gente camina indiferente al resto de las personas, sino las que se hacen punto de reunión de vecinos.

Una extensión más o menos grande de jardines, bancas y kiosco donde se agrupan niños en bicicleta, jóvenes pateando pelota, alguna que otra pareja de novios tomados de la mano disfrutando de un helado; no faltan las “comadres” que comparten el último chisme o en el mejor de los casos una receta de cocina. Por supuesto, siempre en primera fila están los viejitos, recordando sus años mozos, hablando de los que se han ido y los que quedan.

A estos últimos me quiero referir, a los viejitos. La reflexión me nace por que el otro día volví al centro donde por primera vez tome formación en la Obra y pude ver muchos viejitos. Pero a diferencia de hace años, ahora no pude más que “quitarme el sombrero” ante estos hermanos míos que no vienen al Opus Dei, sino que ellos son Opus Dei.

A diferencia de los viejitos de las Plazas, mis hermanos no platican de lo que hicieron, de lo que fueron o dejaron pendiente. Ellos no hablan con ilusión de las vacaciones futuras, sino del trabajo próximo; no preguntan que les van a dar, están al pendiente de servir en lo que haga falta; Y escuchar sus “travesuras” apostólicas es un verdadero gozo.

–         El abuelo que le pide a su nieto que le busque “la carta del Padre” en Internet, y de paso se la lea por que él no trajo sus lentes.

–         Aquel otro que se compro un balón de fútbol “oficial” y que lo prestaba a sus vecinitos solo después de asistir a una clase de catecismo.

–         Ese otro que le llama a su sobrino para pedirle que lo lleve a  misa en su Shelby 64.

–         O el Catedrático que renuncio a varias clases en la Universidad para hacer preceptorias en una escuela de enseñanza media.

Un joven puede parecer “santo”, por su empuje, dinamismo, por su afán apostólico; pero solo parece, está a miles de kilómetros de tener vida interior. Pero en la tercera edad, cuando las energías se han marchado, cuando el pelo luce canas, cuando ya no eres atractivo a los jóvenes, aquí es donde hay un verdadero tesoro. Cada rezo, genuflexión, cada vez que se deja la comodidad del hogar o de la plaza para ir a medios de formación, cada detalle tiene visión de vida eterna.

 

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2 ideas sobre “Ellos no vienen al Opus Dei, sino que son Opus Dei

  1. Soy sacerdote de la sociedad de la Santa Cruz, pertenezco al clero Diocesano, la obra es un gran camino para vivir la santidad y es verdad esos viejecitos son un tesoro de la Iglesia, la vida interior en ellos les mantiene jóvenes y llenos de vida, oremos por ellos que ellos oran por nosotros

  2. Estos son los tesoros de la Iglesia, de la Obra. Estos ejemplos de alegría, ingenio, y apostolado encontradizo son los mismos que deberíamos buscar los jóvenes, ya que podemos sacar mucho de la energía que aún tenemos, luchando contra las corrientes y mareas de la vida diaria. Estos “viejitos” nos deberían recordar lo mucho que hay que luchar para ser santos, porque no es difícil pero con amor que fácil se vuelve.

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