Dios y audacia. Aniversario de D. Álvaro del Portillo

Dios y audacia. Aniversario de D. Álvaro del Portillo Opus Dei

Frases para la reflexión, extraídas de la introducción a las Confesiones de San Agustín y del propio santo:

"La mala vida lleva siempre consigo cierta oscuridad del entendimiento y cierta torpeza de la voluntad".

"Deseaba y ansiaba liberación, sin embargo, seguía atado al suelo, no por cadenas exteriores, sino por los hierros de mi propia voluntad".

Si consideramos en cómo esta el mundo, cada vez más descristianizado, se aleja de la referencia de Dios, nos puede entrar el desaliento.

Últimamente he llegado a varias conclusiones:

1. La gente necesita ser escuchada, necesita hablar. Tenemos la responsabilidad de estar pendientes de las necesidades de los demás, espirituales y materiales. Vivimos tan rápido que no miramos a los lados, en ocasiones conviene detenerse un poquito. Durante esta semana me he propuesto que si no consigo sacar algo de tiempo para quedar, o hablar, con un amigo, algo hice mal. Tenemos el tesoro del tiempo y debemos saber gestionarlo bien.

2. Procuro mirar y abarcar sólo lo que me rodea, en el sentido que ese es mi campo de batalla. Esta manera de hacer me permite afrontar con mucho más optimismo la situación del mundo, porque lo circunscribo a mi mundo. Luego toca ser valiente y no negar mi "condición".

3. San Agustín decía "buscaba yo por el orgullo lo que sólo podía encontrar por la humildad". Esto es lo que realmente mata al hombre: el orgullo. El para luego, lo convertimos muchas veces en para siempre, en los temas referidos a Dios.

4. Nada de esto conseguiremos sino somos hombres y mujeres de oración. Tenemos la seguridad, porque así nos lo dijo el Señor, de que estará con nosotros hasta el fin del mundo. Esta seguridad nos tiene que dar paz. Seguridad y paz son dos buenas armas para el combate.

5. Tenemos los medios necesarios: los Sacramentos. Acudamos y llevemos a los nuestros a estos instrumentos de santidad. En el momento que una persona se pone a buenas con Dios, todo cambia y se produce el milagro.

Hoy es el aniversario del fallecimiento de D. Álvaro del Portillo. Recuerdo con cariño dos anécdotas con él, ambas "asaltando" el coche, una de ellas en plena calle Velázquez, ¡qué tiempos de juventud!. En la web del Opus Dei viene hoy unos cuantos vídeos que dejo con un enlace.

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