Dios está interesado.

¿Estamos tristes? Hay un problema entre nosotros y Dios. Esto más o menos viene a decir un punto en uno de los libros del fundador del Opus Dei. Como voy un poco mal de tiempo, dejo que tú busques.

Un buen remedio para esos momentos: la oración. Confianza y abandono en Dios, pero poniendo todos los medios humanos. No preocuparse: si tiene remedio porque lo tiene y si no lo tiene, pues ofrecerlo por un motivo bueno al Señor. Omnia in bonun!, que no significa que seamos masoquistas.

Aceptar las cosas con optimismo. Que vean en nuestra cara que somos hijos de Dios, es el primer interesado en nuestra felicidad y Él también desea que tengamos deseos de Él.
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