Deporte y piedad

CURSO DE BUENOS MODALES

 

URBANIDAD EN LA PIEDAD

 

§      Todo cuanto tenemos y somos se lo debemos a Dios. Si ante los demás procuramos actuar con corrección ¡cuánto más ante Dios!

§      Lo importante es la actitud interior del creyente  y no las formas, pero las formas     ayudan a vivir con más fe la relación con Dios ya sea en manifestaciones de adoración en comunidad, ya sea a solas.

 

§      Dios es santo y su nombre también lo es: cuando nombramos a Dios no pensamos sólo en unas letras, sino, sobre todo, en el mismo Dios. Por eso hemos de pronunciar su nombre con cariño y respeto. Y eso, en cada una de las religiones. De lo contrario faltaríamos al respeto a los creyentes de una determinada religión.

 

§      No tienen sentido las blasfemias ni la utilización indebida del nombre de objetos pertenecientes al culto litúrgico de cualquier religión. Además constituyen una falta de respeto a los creyentes de esa confesión religiosa. Cuando oigamos una blasfemia podemos dirigir a Dios una jaculatoria cariñosa, hacer un acto de amor para desagraviar por esas palabras o acciones injuriosas.

 

 

§      Debe evitarse cuidadosamente el juramento, pues supone poner a Dios por testigo de lo que afirmamos. Sólo conviene practicarlo en los momentos verdaderamente graves y siempre diciendo la verdad.

 

§      Las oraciones se rezan con calma, considerando qué estamos diciendo y a quién se lo decimos. De lo contrario, nuestras oraciones no pasarían de ser meras palabras, cuando podrían ser verdaderas manifestaciones de amor a Dios.

 

§      Debemos tratar a los sacerdotes con la dignidad que les es debida, pues son ministros de Dios, intermediarios entre Él y nosotros. De igual modo, hay que tratar con respeto a los religiosos ya que son personas consagradas a Dios.

 

§      Cuidamos con respeto los objetos bendecidos o sagrados y las imágenes también, sean de una u otra religión (muchos cristianos suelen llevar una medalla o escapulario, un crucifijo en el bolsillo o una imagen de la Virgen en la cartera: esto les facilita mantener la presencia de Dios durante el día.

 

§      El templo es la casa de Dios y se construye con el máximo decoro, con los mejores materiales, con el arte más sublime. Y aun así, es nada y menos que nada para nuestro Dios.

 

§      Al entrar al templo lo hacemos despacio y guardando silencio. Después, habiendo mojado los dedos índice y medio en agua bendita, hacemos la señal de la Cruz sin precipitación. Si viene alguien con nosotros le podemos ofrecer agua bendita para que se santigüe.

 

§      Cuando está reservada la Eucaristía en el Sagrario hay siempre una lamparilla encendida que indica que Jesucristo está realmente presente. Una vez hemos comprobado que Dios está en el Sagrario, le saludamos haciendo frente a Él una genuflexión con dignidad y bien hecha, doblando sin prisas la rodilla derecha hasta el suelo, como prueba de respeto y adoración. Podemos aprovechar ese momento para decirle algo a Jesús.

 

§      Al pasar por delante de un Altar (que simboliza a Cristo en la Cruz) de un crucifijo o de una imagen de la Virgen se hace una reverente inclinación de cabeza para mostrar nuestro respeto y veneración.

 

§      Es bueno pasar a saludar al Señor en el sagrario a lo largo del día, cuando pasemos cerca de una Iglesia o en la capilla del colegio, etc. En ningún caso es tiempo perdido el que pasamos junto al Señor haciéndole compañía. Al revés, es el tiempo mejor aprovechado.

 

§      En el interior del templo guardamos silencio y cuidamos nuestra presencia exterior, tanto nuestra vestimenta como nuestras posturas (de pie, sentado y de rodillas, sin variaciones de cada postura: sin cruzar las piernas, sin balancearse, sin apoyarse sólo sobre una rodilla, sin apoyarse sobre el de al lado, etc.).

 

§      Procuramos cantar cuando haya que hacerlo en la Misa (quien canta, reza dos veces).

 

§      El sacrificio de la Santa Misa es el mismo Sacrificio de Cristo en la Cruz para salvar a la humanidad del pecado y para que los hombres puedan disfrutar eternamente de Dios. La santa Misa no es un recuerdo de ese Sacrificio, ni tampoco una repetición del  mismo, es el mismo Sacrificio de Cristo en la Cruz que tiene un valor infinito y que constituye el centro y raíz de la vida del cristiano.

 

§      A la Santa Misa hay que llegar puntuales, por respeto al Señor y a los que asisten, también para no distraer a los demás.

 

§      Escuchar con atención las lecturas y la homilía, sabiendo que las lecturas son Palabra de Dios y que la homilía es el modo en que el sacerdote concreta esa palabra de Dios a los que asisten.

 

§      Estar recogidos y atentos, entendiendo lo que se dice y hace en cada momento, participando en la Misa (para esto es bueno preguntar a personas que nos puedan explicar el significado de cada parte de la Santa Misa).

 

§      Si vamos a acercarnos a comulgar, es necesario cumplir las condiciones requeridas: estar en Gracia y haber guardado una hora de ayuno de comida y toda bebida excepto agua (los enfermos no tienen que guardar el ayuno y para todos las medicinas no rompen el ayuno).

 

§      Si hemos comulgado, es conveniente permanecer unos minutos después de acabada la Misa para dar gracias a Dios por la Comunión (Dios deja de estar en la Sagrada Hostia cuando esta deja de ser pan: unos 12 minutos después de haberla recibido).

 

§      Es muy aconsejable rezar al levantarse y antes de acostarse (por ejemplo: un “Oh, Señora mía” al levantarse y tres avemarías antes de acostarse).

 

§      Buena costumbre es la de bendecir los alimentos antes de empezar a comer y cenar, y después de haberlo hecho dar gracias por ellos a Dios. Puede servir cualquier fórmula. Aquí adjuntamos una:

 

BENDICIÓN: Bendice, Señor, estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar. Amén. El Rey de la Gloria eterna nos haga partícipes de la mesa celestial. Amén.

ACCIÓN DE GRACIAS: Te damos gracias omnipotente Dios por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

§      Manifestación de nuestra piedad —y de nuestra valoración de los bienes culturales— es defender y fomentar los cruceros o las imágenes de la Virgen y los Santos en las calles y caminos, y cuidarlos, promoviendo su restauración cuando sea necesario.


 

 

 

EL DEPORTE

 

 

 

§      Los buenos modales en los deportes y en los juegos se concretan, en primer lugar, en el cumplimiento de sus reglas.

 

§      El secreto para jugar con limpieza, sin hacer trampas, puede resumirse en esta frase: ama más al juego que al premio.

 

§      Lo mejor es jugar siempre por placer y no por dinero, y si lo hacemos por dinero, mejor con pequeñas cantidades. De lo contrario, se pierde el encanto de jugar por divertirse, se aumenta la posibilidad de caer en el vicio y en dependencias psíquicas como la ludopatía, y se presenta la posibilidad de perder amigos y dinero.

 

§      Si miras a otros jugando para aprender, debes permanecer en silencio, pues, de lo contrario, puedes resultar molesto a quienes están jugando.

 

§      Las muestras de consideración y el buen humor deben ser características del buen deportista, convirtiendo así el deporte en una forma de fomentar la amistad.

 

 

§      Supondremos siempre la imparcialidad del arbitro y atenderemos con rapidez todas sus indicaciones.

 

§      Evitaremos las palabras malsonantes e insultos tanto al competir como al ver la competición.

 

§      Nunca arrojaremos objetos al terreno de juego.

 

§      Auxiliaremos a cualquier jugador que lo necesite, ganemos o perdamos la jugada.

 

§      La integridad física del contrario está por encima del resultado final del encuentro. Actuar en consecuencia evitando patadas, agarrones, empujones excesivos, codazos, etc.

 

§      Ante las discusiones sobre la interpretación de una jugada, debemos participar en ella dando nuestra opinión con calma y respeto. Si los ánimos se calientan, intentaremos calmarlos. Si pensamos que el otro no tiene razón pero vemos que puede llegarse a las manos es preferible ceder, aunque dejando claro, con calma y respeto, que no estamos de acuerdo con su interpretación de la jugada.

 

§      Cuidar los pequeños detalles que pueden hacer más agradable ese rato de deporte a nuestros compañeros y amigos: recoger el balón, disculparse y agradecer las disculpas, evitar las palabras malsonantes, comprender los errores de los demás y no culparles de nuestros propios fallos.

 

§      Lo mejor es jugar siempre con camiseta, evitando así exhibiciones innecesarias, así como olores y transmisión de sudores en los encuentros.

 


§      Aunque sea un patoso, que nadie se quede solo y que todos disfruten pasándolo lo mejor posible. Para eso conviene ceder a menudo ante los gustos de nuestros amigos.

 

§      A pesar de que perdamos mantendremos la alegría: aceptaremos la derrota con dignidad y no con pataletas.

 

 

§      Saludar al comienzo y al final del encuentro con buena cara.

 

§      Ante la victoria, exteriorizar nuestra especial alegría sin alardear presuntuosamente y sin intentar humillar al perdedor.

 

§      Al acabar el deporte procede la ducha, con chanclas si es en un vestuario.

 

§      Los juegos y deportes no deben interferir en tus obligaciones familiares o en tu horario de estudio.

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